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La EMT recupera su patrimonio histórico

La EMT recupera su patrimonio histórico

jueves 20 de junio de 2013, 08:04h
La Empresa Municipal de Transportes de Madrid ultima el acondicionamiento de una sala en las cocheras de Fuencarral para acoger el patrimonio histórico de la compañía. 64 años de servicio público que se plasman en autobuses, maquinaria y materiales que forman parte de la memoria de los madrileños. Es el germen de lo que podría ser un futuro museo de la EMT.
"Dijimos que había que hacer un museo cuando nadie creía en ello. Ahora tenemos una buena colección de autobuses históricos al servicio de los madrileños", explica Manuel Azpilicueta, conductor y mecánico de la EMT, que fue uno de los primeros precursores de mantener el material de la compañía como forma de conservar su rastro por la historia de Madrid.

Maquetas recuperadas del Museo de la CiudadDespués de la creación de la cochera de Carabanchel, la EMT rehabilitó la nave de conjuntos del taller general de las cocheras de Fuencarral, que había quedado en desuso. El lavado de cara buscaba poner en valor un espacio industrial típico de la ciudad, pero pronto comenzó a considerarse como la base de operaciones de otra idea más ambiciosa: recuperar el patrimonio histórico de la compañía. En 2003 empezaron a recopilarse vehículos y otros materiales de manera constante. Se acercaba el sexagésimo aniversario de la empresa de autobuses y se hizo un esfuerzo consciente por mirar hacia atrás. Hasta entonces se habían conservado apenas un puñado de autobuses clásicos por su uso publicitario o cinematográfico, como es el caso del modelo de dos plantas Guy Arab.

Algunos de los autobuses de la colecciónGuillermo Deike, coordinador de Patrimonio Histórico de la EMT, explica que la compañía institucionalizó la preservación de su material móvil, reservando cada modelo de autobús que cae en desuso. Al mismo tiempo, empezó a buscar por toda España modelos antiguos que había utilizado la EMT. Mediante trueques con empresas a las que se les habían vendido unidades o con particulares, se recuperaron algunos modelos que estaban casi extintos, como fue el caso de un Pegaso 6050 que estaba abandonado en Cullera, un microbús de motor Barreiros hallado en una autoescuela de Orense o el primer modelo de autobús articulado que circuló por Madrid. Poco a poco, se ha ido juntando un parque de 26 vehículos históricos desde 1947 a la actualidad, que dan fe de la labor del autobús como elemento vertebrador de la ciudad. "El mayor coste es el tiempo y la ilusión que le hemos echado trabajadores de la empresa y aficionados, porque el gasto para la empresa ha sido mínimo", asegura el coordinador.

Interior de uno de los autobuses clásicosEl 'petrolero'
El mantenimiento corre a cargo de los técnicos de la EMT, que consiguen que todos los vehículos permanezcan en funcionamiento, con un aspecto fiel al original, su identificación y sus ITV correspondientes, y con todas las piezas... Desde las tapicerías hasta las creatividades, pasando por las pinturas o la mecánica. Una labor de arqueología industrial que solo ha sido posible gracias a que los operarios han echado cientos de horas, incluso de su tiempo particular, buscando en desguaces, trabajando en el taller, haciendo papeleo o viajando para traer los autobuses desde distintos puntos de España. "Conozco el motor del 6038, que llamábamos el 'petrolero', de memoria. Podría montarlo con los ojos cerrados. Igual que con este, muchos de nosotros hemos trabajado a diario con la mayoría de estos modelos y no es difícil repararlos", explica Carlos Estarás, uno de los trabajadores que participa en la puesta en marcha del proyecto desde hace años. El último 'bebé' que están preparando para su exposición es el Mercedes Citaro.

Sala de Juntas de la primera sede de la EMTLos autobuses no son los únicos objetos que se pueden encontrar en esta singular colección. Billetajes, insignias, canceladoras, gorras, paradas, cornetas, silbatos, cajas fuertes, fotos históricas y maquetas recuperadas del extinto Museo de la Ciudad también forman parte del conjunto, al igual que el despacho de control de mantenimiento del parque de vehículos de la compañía, que conserva su disposición, con paredes llenas de pizarras donde se consignaba el estado mecánico de cada autobús mediante un sistema de pequeñas placas. También se ha habilitado una sala de motores, donde se conservan piezas de taller y algunas de las máquinas con las que se hacían las mediciones y los experimentos tecnológicos para la flota de la EMT. Hasta se ha reservado un espacio para el tranvía, a pesar de que el único ejemplar que conserva la EMT se encuentra en la estación de Metro de Pinar de Chamartín.

La empresa solo se plantea en estos momentos poner la colección a disposición de los madrileños que estén interesados a través de visitas concertadas entre semana, hacer salidas puntuales en fiestas y eventos como 'Jarama vintage', y recrear líneas históricas. Quizás, en el futuro, se desarrolle una musealización. Deike concluye: "No queremos que sea un espacio estático, sino dinámico. El autobús forma parte del paisaje urbano de Madrid. Creemos que hay que conservarlo porque es parte del patrimonio y de la memoria de los madrileños".
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