Si los reyes españoles eligieron Aranjuez como su residencia de primavera, no sería mala idea aprovechar esta época del año para visitar los paseos arbolados que recorren sus sotos, un lugar para perderse en una naturaleza humanizada.
Aranjuez es paisaje patrimonio de la humanidad en gran parte por los paseos que recorren sus sotos junto al Tajo y el Jarama. De este real sitio se conocen sobre todo sus monumentos, como el palacio real, y sus impresionantes jardines, pero
los más de 30 kilómetros de paseos arbolados que todavía conserva también merecen una visita a pie o en bicicleta.

Fue la monarquía española, que eligió Aranjuez como residencia de primavera, la que impulsó la creación de estos paseos en
un intento de humanizar y ordenar lo natural. Consisten en caminos con plantaciones de una a tres alineaciones de árboles a cada lado. Hay diversidad de especies, entre las que se encuentran chopos, álamos, nogales, tilos o plátanos de sombra. Algunos árboles tienen siglos de historia sobre sus raíces. Además, también se conserva la red de canalizaciones y acequias creada para abastecer las huertas de este real sitio.
Los paseos empezaron a construirse en 1553 en los conocidos como sotos de Aranjuez, que desde antaño hasta ahora han albergado campos de cultivo. En la actualidad, hay muchas plantaciones de cereal. Esta zona
se encuentra junto a la desembocadura del Jarama en el Tajo, lugar aprovechado por muchos pescadores para dedicarse a su afición.
Los sotos se dividen en varias zonas, entre las que destacan la del
Pico-Tajo, que es la más cercana a la junta de los ríos, y la de las
Doce Calles, rotonda de la que salen la mayoría de estos paseos por los que pasear bajo la sombra de sus imponentes árboles.