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Puestos del Rastro
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Puestos del Rastro (Foto: Chema Barroso)

El Rastro afronta su último domingo a medio gas antes de reabrir sin límite de aforo

domingo 19 de septiembre de 2021, 08:57h

La actividad social y económica de Madrid va despertando poco a poco del letargo gracias a la mejora de la situación epidemiológica. Este lunes 20 de septiembre volverá la libertad horaria a la hostelería y ocio nocturno y se eliminarán las restricciones de aforo en cines y teatros. La orden dictada por la Consejería de Sanidad también menciona los mercadillos, que podrán desarrollar su actividad sin límite de aforo, con mascarilla obligatoria y medidas para mantener la distancia. Los comerciantes del Rastro celebran una decisión que llevaban tiempo reclamando con el deseo de que el tradicional mercado madrileño, que desde noviembre solo funciona al cincuenta por ciento, vuelva a la normalidad.

Precisamente esta demanda llegó el pasado miércoles al Pleno del distrito Centro, que aprobó, con los votos de toda la oposición, la reapertura total del mercadillo. La propuesta, presentada por Más Madrid y PSOE, demandaba que todos los puestos del Rastro volvieran a instalarse domingos y festivos en sus ubicaciones anteriores, a lo largo de este mes de septiembre, una vez realizados los estudios pertinentes y cumpliendo las medidas de seguridad anti-Covid necesarias. Los dos partidos de izquierdas se hacían eco de la reiterada petición de la Asociación El Rastro Punto Es, algunos de cuyos miembros asistieron desde el exterior de la Junta a este esperado momento.

Una vez concluida la sesión, el Ayuntamiento alegó que el acuerdo del Pleno no se podía hacer efectivo hasta que la Comunidad de Madrid, que es la competente en materia sanitaria, modificara las medidas que afectan a los mercadillos. "La Junta de Centro va a cumplir la norma de la Comunidad de Madrid, como no puede ser de otra manera", señalaban a Madridiario desde el Consistorio, donde decían estar a a la espera de ver "si la Consejería de Sanidad cambia alguna de las medidas sanitarias para actuar en consecuencia". Por su parte, desde el departamento liderado por Enrique Ruiz Escudero aclaraban a este diario que Salud Pública estaba estudiando la petición.

Ha sido este viernes cuando la Comunidad de Madrid ha hecho públicos los detalles de la orden de la Consejería de Sanidad en los que se contempla también la venta en mercadillos como una de las actividades donde se relajarán las restricciones. Ante esto, el Ayuntamiento de Madrid ha señalado que "está estudiando la forma de adaptar la norma de la Comunidad al Rastro de cara al domingo 26" para garantizar la distancia interpersonal.

Los comerciantes, impacientes

Los titulares de los puestos del Rastro cuentan los días que faltan para el próximo domingo. “Hemos estado ocho meses sin poder trabajar, sin ninguna ayuda de la Administración, y después llevamos diez meses trabajando al 50 por ciento”, se lamenta Mayka Torralbo, vicepresidenta y portavoz de la Asociación El Rastro Punto Es, que aglutina al 70 por ciento de los comerciantes de los puestos cuyas precarias economías han quedado aún más dañadas por la crisis del coronavirus.

“Calcular las pérdidas es complicado porque hay realidades muy diferentes”, explica Torralbo. “Nosotros somos micropymes, el comercio más pequeño que existe, regentado por una familia, no somos grandes empresas con empleados, somos todos autónomos o cooperativistas”, añade esta comerciante que dibuja un panorama desolador. “Hemos sufrido muchísimo, ha habido familias desahuciadas de sus viviendas, gente que ha tenido que donar o sacrificar sus mascotas porque no podía mantenerlas, que se ha empeñado hasta las cejas, que se ha endeudado al máximo, y la situación es muy crítica”.

A pesar de ello, en El Rastro Punto Es no tienen constancia de la existencia de comerciantes que se hayan visto abocados a abandonar su negocio. “De tirar la toalla y dejar su puesto no sabemos de ninguno, lo que sí ha sucedido es que mucha gente no ha podido ir a su puesto por no tener liquidez para poder invertir, o con el tema de los vehículos con Madrid Central, no ha podido renovar”, señala la portavoz de este colectivo “muy variado en lo cultural y social, la mitad somos payos, la mitad gitanos, y una parte de gente de otras culturas y situaciones muy diversas en las que el único puesto de trabajo y la única vía de subsistencia que hay es esta, entonces si lo dejas no te queda nada”.

Tiendas abiertas y sin clientes

El Rastro es único, pero dentro de él hay dos Rastros: el de los puestos ambulantes y el de las tiendas del barrio, representadas estas por la Asociación de Comerciantes Nuevo Rastro. Su presidente, Manuel González, comparte el sombrío panorama de sus colegas. En su caso sí aporta cifras de bajas en su colectivo. “Ha sido mortal, nosotros somos el único sector de comercio fijo establecido que ha estado un año cerrado, porque aunque el Real Decreto fue el 14 de marzo y se volvió a abrir en mayo, resulta que como el mercado ambulante estaba cerrado y no se podía instalar, todo lo que se transmitía a la opinión pública es que el Rastro estaba cerrado", denuncia el comerciante. "Así que la gente no venía, aunque un conglomerado de 450 tiendas sí estábamos abiertas, porque así lo permitía la legislación, con el aforo al 50 por ciento, los geles y todo lo demás”, se queja González, que resume en una cifra el resultado: “un 25 por ciento de tiendas totalmente cerradas o traspasándose porque no se ha podido subsistir un año sin venir nadie. Fíjate si nos ha afectado”.

Desde la reapertura a medio gas de los puestos ambulantes, la tienda de antigüedades y almoneda de Manuel González ha seguido abierta todos los domingos y festivos, dado que a los comercios fijos no les afectaba la apertura al 50 por ciento en domingos alternos. “Pero hay perimetraje, por tema de seguridad, con lo que por algunas calles no se permite el paso o se delimita con vallas”, un inconveniente que según este comerciante disuade a la clientela de acercarse. “Hemos salido todos perjudicados de esta historia. No ha venido ni el 20 por ciento de los clientes de antes de la pandemia, Había mucha gente se asomaba a la calle, veía que no podía pasar o que había que dar la vuelta por otro lado y no pasaba, era una carrera de obstáculos”, relata.

Coincide la portavoz de los comerciantes ambulantes en que el Rastro con restricciones ha tenido menos tirón que el genuino, “en un principio por la mala organización, la gente fue muy crítica con cómo se había organizado el tema del aforo, pero sigue siendo lugar de encuentro social, intercultural, intergeneracional e interclasista absoluto, un icono de la ciudad que ha demostrado que sigue teniendo su poder de atracción”.

Por eso, con la flexibilización de las medidas sanitarias, todos los comerciantes, tanto los fijos como los ambulantes, veían lógico recuperar lo que tenían antes de la pandemia. “Si hemos aguantado y demostrado tantísima responsabilidad creemos que la Administración pública debe tenernos en consideración, incluso la población nos pregunta que a ver cuándo vuelve al Rastro de siempre”, comenta Torralbo. “Si se quitan las limitaciones, más se tendrían que quitar en el Rastro que es un espacio abierto, es como si limitaran el aforo en las calles de Madrid”, apunta González.

A la espera de conocer como va a planificar el Ayuntamiento ese regreso, desde El Rastro Punto Es apuntan que "si se necesita algún tipo de control del aforo, que instalen un control conjunto de tiendas y de puestos, no como ahora, que solo funciona para la calzada donde están los puestos y no en las aceras, que es donde se producen las aglomeraciones”.

La poco definida ‘huella’ del Rastro

El Rastro Histórico, patrimonio cultural de Madrid, estuvo cerrado durante ocho meses a causa de la pandemia. El 22 de noviembre, después de numerosas movilizaciones y negociaciones con el Ayuntamiento, los comerciantes de los puestos ambulantes llegaron a un acuerdo para reabrir el mercadillo con solo la mitad de los puestos en puntos establecidos no coincidentes con la ubicación original y en alternancia semanal. El emplazamiento de los puestos, la conocida como 'huella del Rastro’, fue uno de los mayores escollos en la negociación entre comerciantes y Consistorio, aunque este se comprometió a recuperar la antigua disposición cuando fuera posible. Este domingo todavía se mantendrá la distribución marcada por la pandemia: 81 puestos en la plaza de Cascorro; 190 en Ribera de Curtidores; 82 en la plaza del General Vara del Rey; 120 en la plaza Campillo del Mundo Nuevo; 16 en la calle de Carlos Arniches y 11 en Mira el Río Baja.

La petición de volver a las ubicaciones originales que figuran en las autorizaciones municipales anteriores al cierre por crisis sanitaria exige una ordenación previa, según el presidente de la Asociación de Comerciantes Nuevo Rastro. “Somos los primeros interesados en que el Rastro del domingo vuelva a abrirse en su emplazamiento. Ahí no tenemos nada que decir. Lo que pedimos es que vuelva regulado, que esté numerado y señalizado, como obliga la normativa y la legislación europea e internacional”.

Manuel González alude a marcas que indiquen el espacio que debe ocupar cada uno de los negocios ambulantes. “Tal y como establece la regulación del Rastro, los vendedores se tienen que poner en su sector, en su tramo y en su numeración respectiva, pero resulta que en estos momentos el 80 por ciento de la numeración de los puestos no existe porque esa señalética se ha borrado con el riego del domingo. Solo quedan en Ribera de Curtidores unas pequeñas placas que ponen el número, pero en el resto que estaban pintadas con pintura amarilla están borradas y eliminadas”, avisa.

Si antes del regreso de todos los comerciantes no se soluciona esta eventualidad, podría ocasionar alguna fricción. “No creo que haya complicaciones, pero yo lo que pido es que se enumeren los sitios donde tiene que ir cada uno, para que todo el mundo sepa dónde esta y cual es su limitación”. Lo dice pensando en que, si cada puesto va ocupando más espacio del que le corresponde, se produciría un efecto dominó que chocaría con el derecho de los comerciantes fijos de las tiendas a situarse en parte de la acera frente a su escaparate. “Pedimos que se cumpla la legislación del Rastro y convivir todos conforme a la ley”, subraya.

A pesar de que, según González, el Rastro es “el mercado más regulado de Europa pero nadie se ha encargado de que se cumpla la ley”, una anomalía que atribuye a la "dejadez absoluta de los sucesivos equipos municipales”, traslada otro problema añadido: el número real de puestos que van a poder regresar cuando se autorice la actividad del cien por cien.

“La regulación del Rastro decía que había 3.000 puestos; antes de la pandemia se supone que había como 2.000 y cuando el Ayuntamiento hizo la revisión para ver cómo se abría el mercado, solo estaban al corriente de pago 996”, desgrana el comerciante. “La pregunta del millón es ¿quién se va a poner? ¿Los 996 que estaban regulados y al corriente de pago o los 2.000 que se decía que había antes de la pandemia?”, plantea Manuel González,

Mayka Torralbo desmiente estos datos y corrige a su colega: "Somos 996 desde hace una década que regentamos puestos de 1, 2 o 3 módulos cada uno. Es decir, hay unos 3.000 módulos de un metro distribuidos entre 996 titulares de puestos". La portavoz de El Rastro Punto Es añade que tienen autorización municipal por 15 años prorrogables y que se encuentran al corriente de pago. "Este señor esta creando un bulo desprestigiando a nuestro colectivo".

Con esta difícil convivencia entre ambos Rastros, en el que debería ser último domingo del mercadillo, algunos vendedores ambulantes desconfían de cómo hará efectiva el Ayuntamiento de Madrid la orden de la Consejería de Sanidad que levanta las restricciones en estos espacios y siguen reclamando su vuelta a las ubicaciones originales.

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