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Manifestación de los comerciantes del rastro el pasado domingo.
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Manifestación de los comerciantes del rastro el pasado domingo. (Foto: Chema Barroso)

El Ayuntamiento acepta la propuesta de reabrir el Rastro con la mitad de los puestos

jueves 16 de julio de 2020, 08:00h

El último día que los comerciantes de El Rastro pudieron abrir los puestos de este mercado fue el pasado 8 de marzo. Desde ese momento han pasado más de cuatro meses y las deudas se acumulan en los hogares de miles de familias que viven gracias a lo recaudado cada domingo en el centro de la capital. Después de semanas de tiranteces y contraofertas entre los vendedores y el Ayuntamiento, el Consistorio madrileño ha presentado una nueva propuesta de reapertura que recoge sus demandas: se permitirá habilitar hasta el 50 por ciento de los puestos autorizados, casi 500 puestos frente a los 350 del anterior planteamiento.

En concreto, se prevé la apertura de este singular mercadillo con un vallado perimetral de forma que se sectorice la circulación de peatones. Así, se plantea un aforo de 147 puestos en Ribera de Curtidores, 74 en la Vara del Rey, 52 en Campillo y 196 en la calle Gran Vía de San Francisco, a los que se sumarían otros 28 en la parte de la calle de Ribera de Curtidores que se ubica en el distrito de Arganzuela. Entre otras medidas, se ha pautado el uso obligatorio de mascarillas dentro de su perímetro y acceso limitado a los vehículos solo para proceder a la carga y descarga con vehículos higienizados. Todas las tiendas deberán disponer de geles hidroalcohólicos y de una cinta pegada en el suelo a 1,5 metros de distancia de cada puesto.

Así lo ha trasladado el concejal presidente de la Junta municipal del distrito Centro, José Fernández, en una nueva reunión mantenida con vendedores ambulantes y vecinos. "El Ayuntamiento entiende la necesidad de encontrar una solución a la cantidad de familias que viven de los puestos del Rastro pero es necesario hacerlo con el mantenimiento de la seguridad para comerciantes y visitantes", ha señalado. "No nos podemos permitir que se produzca un foco de contagio en el Rastro, ya que eso sería fatal, no solo para el propio mercado en sí, sino para Madrid en general", ha añadido el edil.

Una intensa negociación

El pasado mes de junio, José Luis Martínez-Almeida, alcalde de Madrid, anunció que se volvería a la actividad en esta zona de la ciudad en la fase 3 de la desescalada, pero con aforo limitado y sin todos los puestos que componen este tradicional mercado madrileño. En aquel momento, la asociación El Rastro Punto Es, que representa al 60 por ciento de los titulares de puestos del Rastro, consideró que "las medidas de seguridad e higiene propuestas para la reapertura de los mercadillos son muy difíciles de implementar en la inmensa mayoría de los estos y especialmente en el Rastro de Madrid". Por ello, convocaron una manifestación con el apoyo de las entidades Agartsana y Asiveras en contra de las medidas propuestas por la Alcaldía.

Tras la reivindicación, los comerciantes recibieron una propuesta remitida por el concejal-presidente del distrito de Centro basada en tres zonas delimitadas, con despliegue de puestos alternos y una apertura programada en tres fases, con vistas a arrancar la actividad este 12 de julio. La propuesta consistía en lo siguiente: para la primera fase se planteó la reapertura solo en la Calle Ribera de Curtidores (desde Plaza de Cascorro a Ronda de Toledo) con un máximo de 143 puestos, un 12 por ciento de los que actualmente cuentan con autorización, y con un tamaño por puesto de dos metros de largo por uno de ancho. A ello se sumaría un control del aforo, con entrada y salida en la zona perimetrada, sin conexión con las tiendas de la zona, distancias de 1'5 metros además de la acera y otra delante de los puestos, también de 1,5 metros.

En la segunda fase se acometería la instalación de alrededor de 70 puestos en la Plaza General Vara del Rey, con un control del aforo, también, individualizado y con las mismas características que el establecido en Ribera de Curtidores. Para la fase tercera, el criterio pasaba por instalar 50 puestos en la Plaza del Campillo del Mundo Nuevo con similares características.

Estas fases y su ejecución tampoco gustaron a los comerciantes, que el domingo pasado se volvieron a manifestar en la zona de El Rastro para exigir la instalación de un 50 por ciento de los puestos y el domingo siguiente el 50 por ciento restante. Con ello entendían que se lograba que todos los titulares pudieran ejercer su actividad cada 15 días hasta la superación de la crisis sanitaria.

Desde el El Rastro Punto Es se manifiestaron en desacuerdo con la reubicación de los puestos que plantea el Ayuntamiento y solicitaron poder ejercer su trabajo en las ubicaciones originales, aunque hubiera que hacer ajustes. “La clientela te va a buscar donde siempre has estado, pero no es solo una cuestión de porcentaje, sino de conservar el Rastro histórico. Si se cambian los puestos de sitio el Rastro se desmantela”, argumentaron a Madridiario desde la entidad.

La asociación también consideraba injusto que Sanidad de la Comunidad de Madrid permitiera abrir hasta el 75 por ciento de los puestos en otros mercados y que "en ciudades como Valencia puedan abrir con la totalidad de los puestos y casi sin guardar distancias de seguridad", mientras que pedían abrir el 50 por ciento de los puestos y no era posible. “Llevamos cuatro meses sin trabajar y creemos que pedimos una solución justa y generosa. Nos vamos a concentrar todos los domingos hasta que el Ayuntamiento nos escuche”, advirtieron esta misma semana.

Los vendedores indicaban que la seguridad no estaría en peligro con la última propuesta comunicada al Ayuntamiento. "Las distancias interpersonales de un metro y medio para vendedores y clientes se aplicarían, al igual que todas las recomendaciones sanitarias", precisaban.

Por otro lado, desde Más Madrid, el concejal Jorge García Castaño se mostraba conforme con lo que las asociaciones de El Rastro solicitaban. "El planteamiento que hacen los comerciantes de llegar al 50 por ciento de los puestos utilizando más espacio creemos que es razonable, sobre todo teniendo en cuenta que los centros comerciales están abiertos y son cerrados".

Comerciantes de la zona

En una posición diferente se encuentran los comerciantes que tienen locales en la zona de El Rastro, ya que dichas tiendas pueden abrir sus puertas pero no exponer sus productos en la calle. Al no celebrarse el mercadillo apenas han tenido clientes, pues no pasa gente. Manolo González, presidente de la Asociación de Comerciantes Nuevo Rastro, de la que forma parte un 30 por ciento de los locales, comenta a este diario la necesidad que tenían de llegar a un acuerdo con el Consistorio para que se desbloqueara la economía.

“Necesitamos urgentemente que se abra el mercado, no podemos soportar una inactividad de cinco meses teniendo que pagar alquileres", comentaba González, que matiza que entre un 20 y un 25 por ciento de las tiendas ha cerrado la persiana y se ha pasado al negocio on line.

Asimismo, el dirigente de la asociación manifiestaba su apoyo total a los puestos ambulantes del rastro e incluso propuso ceder los espacios de venta en la calle de sus locales a los puestos ambulantes para que así estos cuenten con un mayor espacio y se pueda cumplir la distancia de seguridad.

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