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Pista en una zona de carga y descarga de la Caja Mágica donde entrena el Club Baloncesto San Fermín.
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Pista en una zona de carga y descarga de la Caja Mágica donde entrena el Club Baloncesto San Fermín. (Foto: Club Baloncesto San Fermín)

Cibeles relega a 150 niños vulnerables de San Fermín a entrenar en una pista "indigna"

martes 29 de marzo de 2022, 07:41h

Los 157 niños y jóvenes del Club Baloncesto San Fermín entrenan en el complejo deportivo de la Caja Mágica desde 2014. Sin embargo, lejos de las pistas impolutas que se exhiben en el Open de Tenis, estos escolares de familias desfavorecidas practican deporte en una cancha de cemento agrietada en una zona de carga y descarga. Por allí desfilan entre abril y mayo decenas de camiones con suministros para el torneo tenístico, un par de meses en los que los chicos deben abandonar su precario campo y amoldarse a alternativas improvisadas mientras compiten en las ligas municipales.

La problemática se repite desde hace ocho años. El próximo 1 de abril serán desalojados de su pista para que el Open de Tenis pueda desplegarse una edición más y el Club vuelve a reclamar al Ayuntamiento de Madrid unas instalaciones dignas. Su anhelo último es que se construya un polideportivo municipal en el que ubicarse, pero aceptarían un remedio transitorio: poder entrenar en el Indoor Norte, un pabellón dentro del recinto de la Caja Mágica provisto de parquet que a ellos se les niega, pero que el Consistorio sí ha cedido al Estudiantes después de que La Nevera del Ramiro de Maeztu se desplomara por la nieve de Filomena.

La concejala de Más Madrid Mar Barberán denunció esta situación en la comisión de Cultura y Deporte de la semana pasada e instó al Consistorio a asumir un "compromiso mínimo de que cuando el Estudiantes salga del Indoor Norte se ceda al club permanentemente". Tal como pidió que se considerara la edil, el Club Baloncesto San Fermín no es una escuela deportiva al uso, sino que "da respuesta a jóvenes con problemas de inclusión social", una singularidad que "no entiende para nada este Gobierno municipal", agregan fuentes de la formación a Madridiario.

Un club con miembros de familias vulnerables

La andadura del Club arrancó en 2008 con el empuje de la Asociación de Vecinos de San Fermín, que creó un proyecto "que favoreciese la participación comunitaria de los menores, su integración y la redirección de posibles conductas de riesgo", relata Arantxa Martínez, una de las coordinadoras. Así, se unieron a la Asociación Proyecto San Fermín para abrir equipos desde los 5 a los 18 años dirigidos a acoger niños "con problemas de adaptación, algunos derivados de Servicios Sociales".

De los 157 integrantes del club, alrededor de un centenar pertenecen a familas vulnerables: con miembros en desempleo, con problemas de adicciones o incluso en prisión, inmigrantes o de hogares monoparentales. Chicos de un perfil socioeconómico complejo que el San Fermín trata de salvar prestándoles las equipaciones y facilitándoles tarjetas de transporte para desplazarse a los pabellones donde juegan en Usera, Latina y Carabanchel.

Entrenaron durante seis años en las canchas de la calle Estafeta y, tras presionar al Ayuntamiento, Ana Botella les permitió mudarse en 2014 a un área de carga y descarga en la Caja Mágica. Una victoria incompleta, pues el campo no cumple las condiciones de seguridad exigidas ni las normas para la práctica del baloncesto. "No tenemos seguridad ni lateral ni frontal, el suelo resbala y utilizamos una caseta obra como vestuario", se queja Arantxa Martínez.

El Ayuntamiento les recrimina que no inviertan en la pista

Ante su reclamación, el área de Deporte reitera su condición de "privilegiados" por hacer uso de la Caja Mágica. Según explican a Madridiario, el Gobierno financia el alquiler de las instalaciones, pero el mantenimiento corresponde al adjudicatario. "Hemos pagado el alquiler del Indoor Norte y han sido Estudiantes y la Fundación Rafa Nadal -que también tiene un espacio allí- los que han invertido en su acondicionamiento. La diferencia es que el San Fermín lleva años ahí sin invertir", precisan.

Así, desde la Concejalía que dirige Sofía Miranda achacan el mal estado de las pistas "a la visión y capacidad de gestionar que ha tenido una asociación que, teniendo acceso a una gran instalación, no ha podido consolidar un proyecto deportivo que trascienda". Una falta de inversión que el San Fermín justifica en su limitada capacidad económica. Antes cobraban una cuota mínima a los chicos para financiar materiales, pero tras la pandemia eximieron a los jugadores de pagarla y cubren gastos gracias a subvenciones, entre las que se encuentra una del propio área de Deporte de 3.300 euros en el último año.

Desde el Consistorio ponen en valor las escuelas municipales puestas en marcha en el propio Indoor Norte de la Caja Mágica en colaboración con el Estudiantes y la Fundación Rafa Nadal. Gracias a ellas, resaltan, "más de 500 niños de la zona hacen deporte a precios públicos". Tanto Más Madrid como el Club Baloncesto San Fermín coinciden en que estas iniciactivas son positivas para el barrio, pero se preguntan por qué "no somos tratados como uno más y seguimos en pistas irregulares".

"Seguro que la Escuela Municipal le viene genial a la ciudad, pero no se puede usar su creación para ningunear al San Fermín", expone la concejala Mar Barberán. La misma recuerda, además, que esto no soluciona sus problemas, pues "las escuelas que se están creando no van a absorber a estos alumnos, entre otras cosas porque no pueden pagar esas tarifas por muy municipales que sean".

Dos meses desplazados

Mientras siguen su lucha por conseguir una cancha decente, pasarán los próximos dos meses itinerantes. Este viernes deben salir del Indoor Sur, al que no podrán volver hasta el 23 de mayo. El paso de los camiones y los restaurantes que se montan sobre su pista para el Open "agujerea el cemento y lo destroza todo", señala la coordinadora del Club. Cuando el torneo concluye, siguen semanas de arreglos y algunos años no han podido regresar antes del final de la temporada de competición.

En esta edición, la alternativa ofrecida por el Ayuntamiento para la primera semana fuera de su campo es una pista de padel en el pabellón Indoor Norte. "Tendremos que entrenar en el pasillo, que no tiene bote, y con canastas de minibasket prestadas", indica Arantxa Martínez. Después se trasladarán al patio del colegio República de Brasil, que les ha permitido entrenar allí durante un mes. En el Club Deportivo San Fermín no entienden este "desprecio". "El Indoor Norte es enorme y cabemos todos", reivindican.

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