www.madridiario.es
Billy Corgan, en el segundo día del Mad Cool 2019.
Ampliar
Billy Corgan, en el segundo día del Mad Cool 2019. (Foto: Mila Checarelli)

The Smashing Pumpkins y Vetusta Morla hacen las delicias del público del Mad Cool en su segundo día

sábado 13 de julio de 2019, 18:27h

Con esa sotana negra, tan blanco y tan calvo, tan místico, hay quien dice que Billy Corgan es una mezcla entre Nosferatu y apestoso de la Familia Adams. Puede ser pero, cuando se cuelga la guitarra y se planta frente al micrófono lo que está claro es que es un icono del rock de las últimas tres décadas. Y de la de los noventa del siglo pasado en particular.

Porque fue en aquellos años de esplendor del rock alternativo cuando The Smashing Pumpkins forjaron su leyenda con sus primeros cinco álbumes. Luego vinieron las deserciones, las separaciones, la larga travesía del desierto y, en última instancia, la redención con el regreso al grupo del baterista Jimmy Chamberlin primero y del guitarrista James Iha después -tres cuartas partes del grupo original, con ausencia de la bajista D'arcy Wretzky-.

Así que con la etiqueta de 'gira de reunión' se plantaron este viernes en un Mad Cool que subió un poquito más la cifra de asistencia hasta 49.000 -en la fiesta de bienvenida fueron 39.700 y el jueves 47.500, números considerables aunque muy lejos del lleno del pasado año con 80.000 por día-. Y la gran mayoría se reunió ante el segundo escenario a la hora señalada, un poco antes de medianoche, para reencontrarse con sus recuerdos de adolescencia.

Siva y Zero son un viaje al que siguen las más recientes Solara y Knigths of Malta. De repente el público tiene 25 años menos, el rock alternativo lidera las listas de todo el mundo y el reguetón no existe. El clásico Bullet with butterfly wings pone del revés al festival, que se entrega sin cortarse un cacho a la épica de Disarm. Muy contundentes son The everlasting gaze y Ava adore, con el batería Jimmy Chamberlin pegando como muy pocos van a pegar en este Mad Cool.

Billy Corgan tiene ese punto de líder de una secta de intenciones no muy claras y por eso resulta tan atrayente. Se mueve por el escenario lentamente, casi diríase que levitando ligeramente. Y puede que él no levite, pero a estas alturas ya hay gente en la concurrencia que un poco 'high' va gracias a canciones generacionales como 1979, Tonight, tonight y Cherub Rock.

Los miembros del grupo intercambian sonrisas cómplices y rematan con un Today fantástico. Aplauso generalizado para una de las bandas capitales de los noventa, que ha sufrido un gran desgaste seguramente por su propio devenir y por la mente demasiado preclara de Billy Corgan, compositor irreprochable y líder férreo del proyecto que ahora parece haber recuperado la senda que nunca debió perder.

Música española

Como es habitual en todos los festivales, traslado veloz para el siguiente grupo: Vetusta Morla pasada la 1 de la madrugada. Una hora buena en el escenario principal, aunque muy pronto queda claro que la banda madrileña tendría que tocar en hora punta, pues recordemos que ella sola congregó a 38.000 personas en La Caja Mágica de Madrid hace ahora un año. El grupo salió con la sexta marcha metida y con las revoluciones en rojo, con un Pucho especialmente bailón y saltarín al tiempo que matemáticamente preciso en sus tareas vocales.

Suenan como un tiro con Palmeras en La Mancha y sobre todo Golpe maestro. Clavan Maldita dulzura y ponen a todos a cantar en Copenhague. Clásicos contemporáneos de la música española de nuestro tiempo, aprovechan su tiempo para dejar claro quien manda aquí y reivindican a la música española. Literalmente, pues Pucho reclama, sin cargar contra nadie, más bandas españolas en Mad Cool.

Mapas, Sálvese quien pueda, Valiente, Te lo digo a ti apuntalan la reputación del grupo más grande de la música independiente española, que no falla nunca en directo. Para terminar, toda la grandilocuencia de Los días raros retumba en una eclosión definitiva que reconfirma lo que ya se sabe de sobra: que Vetusta Morla está a la altura de cualquiera y que siempre salen a ganar.

La 'hora buena' del viernes la ocupó The National, a las 22.00 en el escenario principal. Arrancan con You had your soul with you de su reciente disco I am easy to find (2019) y sencillamente dejan que la cosa fluya en escena.

Acompañados por tres coristas, no es la suya una propuesta que entre fácil, por lo que parte del público, como ya pasara el jueves con Bon Iver -aunque no tan extremo-, aprovecha que este año hay espacio para sentarse y tumbarse. Una manera diferente de vivir un concierto, desde luego, más aún teniendo en cuenta que Matt baja una y otra vez del escenario para tocarse con su público en una actitud impetuosa que siempre gusta a los parroquianos.

Fake empire es un momento álgido que parece conseguir la unanimidad y una chica llora desconsolada de emoción. Tiene ese punto mágico la música de The National: te va atrapando casi sin querer, te abraza como Matt abraza a sus fans -se mete entre la gente con un micrófono de cable kilométrico, increíble que lo conserve- y, si pasas el punto de no retorno, te parte en dos. Como a ella, como a esa chica totalmente conectada al momento, que no puede ya casi ni abrir los ojos para cuando el grupo estadounidense se marcha con Terrible love.

Aún más

La jornada había empezado bajo una calima extrema de esas que amenazan tormenta y Sharon Van Etten encantada con la cantidad de gente que estaba ya ahí para verla a las siete de la tarde. A cambio, ella derrochó fuerza y elegancia. Miles Kane, por su parte, se marcó una hora de lo más rockera con pelotazos como Inhaler ante un público en ese momento mayoritariamente británico como él. Los españoles parecían haberse enterado de la sorpresa y estaban apretujados en el Espacio Vibra Mahou para ver a Los Chichos, que aparte de reivindicarse a sí mismos y a la música española, cantaron temas como Son ilusiones o Quiero ser libre.

Eso fue al principio de la jornada, antes de que se fuera el sol. Al final, ya bien entrada la madrugada, la infatigable concurrencia se metió entre pecho y espalda una poderosa ración de hard rock con Wolfmother y, aún después, otra de baile con los australianos Empire of the Sun. Como si no hubiera mañana, ahí seguía el personal entregado al festejo y la celebración.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de Madridiario

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.