www.madridiario.es
Mesa inaugural en la que han intervenido Rodrigo Gutiérrez, director general de Ordenación Profesional del Ministerio de Sanidad, Heliodoro Carpintero, presidente de la Academia de Psicología de España, y Alfredo Santos, presidente de Ginso.
Ampliar
Mesa inaugural en la que han intervenido Rodrigo Gutiérrez, director general de Ordenación Profesional del Ministerio de Sanidad, Heliodoro Carpintero, presidente de la Academia de Psicología de España, y Alfredo Santos, presidente de Ginso. (Foto: Kike Rincón)

Los retos de la salud mental infanto-juvenil: visibilidad y más recursos

viernes 05 de julio de 2019, 08:36h

La salud mental y el bienestar emocional son dos aspectos clave en la calidad de vida de las personas. Pero los problemas en este campo, y en concreto entre los jóvenes y adolescentes, comienzan a ser uno de los principales problemas de la sociedad, ocasionando un determinante impacto a nivel personal, formativo y sanitario.

Los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) hablan por sí solos: una de cada cuatro personas sufre o sufrirá algún tipo de enfermedad mental a lo largo de su vida y los trastornos de este tipo podrán convertirse en la principal causa de discapacidad en el mundo en el año 2030.

El análisis de estas cifras coloca sobre la mesa que sin salud mental no existe la salud, lo que implica que no solo es que haya un trastorno mental, es necesario que exista un bienestar personal y social. A pesar de la importancia que radica en reflexionar sobre el enorme impacto social, en ocasiones se frivoliza sobre algunas de estas enfermedades y se las tipifica como origen de otras. El lenguaje que utiliza la sociedad en ocasiones se nutre de palabras clínicas para definir situaciones cotidianas y nombrar los trastornos que en algunos casos se estigmatizan. Depresión, ansiedad, trastorno bipolar, ludopatía o esquizofrenia son algunas de las enfermedades mentales más prevalentes y pueden surgir motivadas por otras circunstancias personales o sociales.

La salud mental implica un enorme impacto social

Pero la salud mental no es una cuestión única de la edad adulta. Uno de cada dos casos de trastornos mentales se manifesta en la etapa infanto-juvenil con problemas de conducta disruptiva (incluyendo el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad), de estado de ánimo -relacionados con acoso escolar o bullying- y los de conducta alimentaria. Con menor incidencia, y no por ello menos importante, los trastornos del espectro autista y los psicóticos.

La enfermedad mental en este segmento más joven de la sociedad es poco conocida. Quizás por ello es necesario diseñar estrategias de promoción de la salud mental y programas de prevención para poder ofrecer una respuesta integral por parte de las diferentes instituciones. Precisamente, estas herramientas fueron expuestas en el curso Retos de la salud mental infanto-juvenil celebrado en los Cursos de Verano de la Universidad Complutense de El Escorial y dirigido por Javier Urra, director de la Comisión Rectora de Recurra-Ginso.

"Este sector representa un 15 por ciento de la población española"

Una cita que ha servido para plantear a la sociedad la falta de medios para abordar los problemas de niños y jóvenes que requieren un tratamiento largo y residencial. Una jornada que contó con la participación de expertos conocedores de la situación actual. Heliodoro Carpintero, presidente de la Academia de Psicología de España, explicó que es necesario hacer frente a una problemática antes desconocida: "Vivimos épocas de incertidumbre y de complejidad creciente y este sector representa casi a un 15 por ciento de la población española". Rodrigo Gutiérrez, director general de Ordenación Profesional del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, defendió la capacidad de los planes y políticas públicas para "acabar con las desigualdades educativas y económicas" que en ocasiones pesan sobre la salud de las personas.

Por su parte, Alfredo Santos, presidente de Ginso (Asociación para la Gestión de la Integración Social) apoyó las palabras de los expertos en el transcurso de la inauguración de las jornadas: "La sociedad debe tomarse en serio a este sector de la población. Son el futuro del país".



Las mesas de debate acercaron las realidades que rodean a aquellos que padecen trastornos mentales. Desde los retos, la sinergia -necesaria- entre lo público y lo privado hasta el tratamiento de los medios de comunicación. "Estamos ante una sociedad cambiante", subrayó Javier Urra. En este sentido, el director de la Comisión Rectora de Recurra-Ginso detalló la importancia de aceptar el miedo y la tristeza, mejorar las metodologías participativas y disponer de protocolos para las agresiones. El psiquiatra especialista en Medicina Legal y Forense, Carlos Fuentes Rocañín, explicó que los jóvenes han perdido "la capacidad de sufrimiento, no tienen unos límites racionales". En este sentido, es imperante la necesidad de establecer un protocolo de actuación y actuaciones preventivas que se acerque a las realidades de las familias. "Necesitamos trabajar con las familias para que traigan al menor. Facilitarles los recursos porque algunas tienen graves dificultades. Necesitamos conocer los malestares emocionales que sufren los menores para hablar el mismo lenguaje", subrayó Miguela Arévalo, trabajadora social del CSM de Ciudad Lineal.

"Estamos ante una sociedad cambiante"

Una forma de trabajar, la de acercarse a las familias, que necesita de la sinergia de los recursos públicos y privados. "La salud de los niños no está compartimentada", indicó José Luis Sancho, director Clínico del programa Recurra-Ginso. "Nos hacen falta más de 5.000 psicólogos. Existe una insuficiente estrutura de recursos humanos y materiales para hacer frente a las demandas sociales que nos encontramos", añadió.

Amalgama-7, una entidad privada y concertada con la Administración pública, especializada en la atención de adolescentes y jóvenes y de sus familias también participó en las jornadas: "En ocasiones los trastornos de conducta pertenecen a un cajón desastre donde caben muchos perfiles diferentes", cuentó Jordi Royo, director clínico de la entidad. Por ello, es imprescindible que la colaboración sea conjunta para poder ofrecer una solución única que consiga un mayor número de recursos. "La diferente de recursos es brutal y muchas veces uno se ve solo", describió José María García, psiquiatra en el Centro de Internamiento de La Marchenilla.

Miedos y tabúes

Otra de las charlas giró en torno a los miedos y tabúes que la sociedad maneja respecto a los menores y que silencian muchos problemas de salud mental. En este sentido, existe "un componente cultural y unos sentimientos de fracaso que llevan a la negación de determinadas conductas", explicó Marta Caamaño. La psquiatra del programa Recurra-Ginso consideró que se produce un rechazo a las conductas violentas. Es aquí donde cobra protagonismo el papel del terapeuta que debe lograr una "alianza" que proporcione un "sostén" que les haga ver que son capaces de dominar sus necesidades.

Terapias y tratamientos que se deben "protocolarizar" siempre teniendo en cuenta que cada historia se trata de "única e irrepetible", concretó Lorena Visier, psicóloga del Programa Prisma (Ginso). El vínculo, la confidencialidad, un espacio seguro y la inexistencia de juicios "respetarán los ritmos de la intervención temprana".

"La filosofía es proteger a los menores"

La parte legal y las leyes que regulan el sector, otra de las patas fundamentales para el correcto tratamiento de estas personas, velan por proteger a los menores. "La ley del menor ha nacido carente de presupuesto", consideró Gerardo Rodríguez, presidente de CENIM, Confederación por el Mejor Interés de la Infancia. Otra de las problemáticas legales, explicó Carlos Benedicto, director técnico en el Centro Teresa de Calcuta, pasa por concretar cada una de las medidas: "No está nada claro cuáles son las medidas para cada menor. Y los recursos deben adecuarse para trabajar en la interdisciplinariedad".

Realidades y retos: cómo comunicar

"El estrés social puede ser una de las principales causas del crecimiento del problema de la salud mental". Con esta afirmación, Francisco Villén, representante de la Federación de Salud Mental de Madrid, trató de acercarse a las nuevas realidades. El experto se mostró convencido que hay que luchar desde la familia: "Desde los problemas comunes hay consuelo. Muchas familias viven con la sensación de desconcierto. Quieren saber cómo querer mejor a la persona que lo necesita".

"Los medios de comunicación tenemos una gran labor"

Problemas mentales que deberían ser comunicados para contribuir a que los enfermos "salgan del armario". Con esta expresión, Laura Peraita, jefa de la sección de Familia del periódico ABC, explicó la importancia de ofrecer visibilidad una realidad que la sociedad debe conocer. Pero hay que contarlo con honestidad: "Contamos lo que vemos y conocemos y si no sabemos de algo mejor guardar silencio", añadió Juan Diego Guerrero, director y presentador en las noticias del fin de semana de Onda Cero. Ambos profesionales de la comunicación reclamaron una relación más fluida con las asociaciones y expertos para poder abordar el problema de una manera más fiable.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de Madridiario

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.