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ENTREVISTA

Los actores Alberto Ammánn y Clara Méndez-Leite arrancaron el Teatro de las Culturas en Lavapiés hace poco más de un año
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Los actores Alberto Ammánn y Clara Méndez-Leite arrancaron el Teatro de las Culturas en Lavapiés hace poco más de un año (Foto: Kike Rincón)

“La realidad del teatro off es que no prospera si no tiene ayudas”

martes 19 de febrero de 2019, 08:08h
Los actores Alberto Ammánn y Clara Méndez-Leite, impulsores del Teatro de las Culturas, en Lavapiés, y de la Escuela de Actores de la calle La Palma (en Malasaña) denuncian el "sinsentido" del sistema de concesión de ayudas del Ayuntamiento de Madrid al teatro independiente.

En plural, como el barrio en el que se levanta. El Teatro de las Culturas cumplió el pasado mes de diciembre un año en el corazón de Lavapiés como “un espacio de reunión de eventos culturales con diversas procedencias y como una suma de distintos lenguajes”. Así lo cuentan sus impulsores, los actores Alberto Ammánn y Clara Méndez-Leite en una entrevista con Madridiario, en la que dan cuenta de las dificultades a las que tienen que hacer frente, no solo ellos, sino todo el circuito del off escénico madrileño. Su proyecto, que nació bajo la premisa del “compromiso artístico” y conjuga el teatro de San Cosme y Damián con la escuela de actores en la calle la Palma de Malasaña, se ha topado contra un muro: un modelo económico inviable, en el que el precio de la entrada no cubre los gastos y que depende, por tanto, de unas ayudas públicas que son tan necesarias –y justificadas culturalmente- como mal planteadas.

El Teatro de las Culturas entra en su año dos, ¿en qué situación se encuentra?

Ammánn: Hemos atravesado dos años de muchísimo esfuerzo, de muchísimo estrés y ha sido un poco una montaña rusa, con muchos momentos de pensar que tirábamos la toalla, sobre todo con el teatro. La escuela, va muy bien, es un proyecto totalmente diferente. Pero el teatro tiene unas dificultades… muchas veces no ves futuro.

¿Cuál es el problema principal?

Ammánn: Nos acaban de denegar una ayuda del Ayuntamiento que era vital para nosotros. El motivo: que no cumplimos el requisito de antigüedad. La antigüedad que piden para acceder a estas ayudas la cumpliremos en 2020 y, la verdad, no sé si llegaremos. Y si llegamos, será porque hemos pedido una serie de créditos, con lo que esa ayuda a quien va a beneficiar es al banco, porque va a servir para pagar los intereses de dichos préstamos.

Quien ha diseñado las ayudas del Ayuntamiento al off no tiene ni idea

¿Y por qué esa exigencia de antigüedad? ¿No hay ayudas para, precisamente, los primeros momentos, que suelen ser los más difíciles?

Ammánn: Como salas que están empezando, que sepamos nosotros, no hay ayudas. El requisito de la antigüedad se pide para que nadie monte un teatro para beneficiarse de las ayudas, lo cual habla de una falta de información absoluta sobre como es el proceso de crear un teatro. Es absurdo, quien ha planteado eso no tiene ni idea y podría hablar con las salas para que le contemos que un telón nuevo vale mil y pico euros o dos mil; unas cortinas de terciopelo ignífugo, mil setecientos; unas moquetas ignífugas para mejorar la acústica y la temperatura de la sala, otros dos mil euros… Es un argumento simplón y sería mucho más práctico que, en todo caso, se pusieran las pilas para controlar.

El miedo se apodera de las instituciones, y lo curioso es que el miedo es hacia la gente, a la gente a la que tienen que proteger y ayudar. Sentémonos a hablar, a escuchar realmente los problemas que hay. Fidelizar un público en una sala es como una gotera en un balde gigante. Tiene un proceso largo, lleva mucho tiempo. Y aun logrando eso, aun logrando llenar las 116 localidades de esta sala todos los días, de martes a domingo, no cubriríamos los gastos fijos que hay mes a mes. Y esta es la realidad de un sector, no solo de esta sala: o tienes una ayuda o eres un rico loco al que no le importa perder dinero porque es un hobby o un capricho.

En general, ¿no hay que estar un poco loco para embarcarse en un proyecto como este?

Ammánn: Es cierto que nos hemos metido en esto sabiendo que había mucho riesgo, pero parte de cierta cordura era asumir ese riesgo, no es que no lo estuviéramos viendo. Está siendo un aprendizaje muy grande. Nos hemos dado cuenta de que una sala de este formato no llega a prosperar si no tiene ayudas. Y esa es la realidad del teatro off, del teatro independiente. En el fondo, todos los teatros están subvencionados: el Español, los Teatros del Canal… El teatro es un trabajo del que es muy difícil vivir.

Méndez-Leite: Nosotros estamos pudiendo sustentar sueldos de empelados gracias a la escuela, pero si esto fuera solo el teatro, sería inviable.

Foto: Kike Rincón

Ammánn: Sería lícito querer vivir de esto, ganar dinero, pero nosotros decidimos sacarlo de nuestras pretensiones para poder ofrecer a las compañías más tiempos de ensayo, menos presiones, más espacio, no vernos abocados a multiprogramar, que es algo que afecta mucho a la calidad de lo que el público ve… Ha resultado ser una fantasía, producto también de nuestra falta de experiencia.

Méndez-Leite: Hay algo que es muy simple y muy claro y es que la exhibición de una obra de teatro, al precio de mercado de entradas, no cubre los gastos que genera. Esto es así. La única opción viable es con ayudas, que es en realidad lo que pasa con todas las artes.

Además de esta gestión de las ayudas, ¿dónde situáis la actuación de las instituciones para fomentar la cultura teatral?

Ammánn: En mi opinión, no hay desde el Estado una política que sea realmente útil para promover el teatro como parte de la cultura. Al teatro va más o menos siempre la misma gente, pero no hay una forma de ampliar más público, y esa es una de las dificultades.

Méndez-Leite: No hay ningún tipo de fomento del teatro, en general de las artes, en la educación, desde la infancia. Ya ni siquiera como actividad. No está presente, no existe, no se le da importancia. En otros países, los niños estudian teatro y cuando salen del instituto, saben quiénes son los grandes autores de teatro y que es gente importante para la cultura y que han contado historias… esto aquí no está.

No ayudar a las salas independientes es cortar las piernas a un montón de profesionales

¿Qué deberían de hacer?

Ammánn: Aquí hay dos cosas. Una es la realidad económica del sector, que es desastrosa. No ayudar a las salas independientes es cortar las piernas a un montón de profesionales; no solo actrices y actores, sino productores, directores, técnicos y empleados de esas salas, limpieza, atención al público, programación, etcétera. Nosotros, en concreto no queremos ganar dinero, nuestro proyecto es no perder dinero. Llevamos un año y todavía no lo hemos logrado, no hay un solo mes que no hayamos perdido dinero, dinero puesto por nosotros. Esta es una realidad clara. Y la otra es a nivel cultural: las consecuencias culturales de no apoyar el teatro, de no considerarlo parte de la cultura, de no darles espacio. Está demostrado que para los niños el teatro es una cosa lúdica, sanadora, pero no hay educación para los niños desde el teatro. El teatro ha sido la cuna de los modos de pasarse información, de comunicarse, desde la época de las cavernas, pero no hay promoción del teatro como un evento cultural transformador.

¿Y el público? ¿Tiene también una responsabilidad en esto?

Méndez-Leite: Algo que he visto mucho es que desde los entornos artísticos muchas veces se culpa al público de no consumir, pero creo que la responsabilidad también es nuestra, de los profesionales. Si el público no consume habrá que ver por qué, hacer una reflexión y ver si el teatro que se está ofreciendo a lo mejor no es lo que el público está queriendo en ese momento. Con el teatro oficial, el que se publicita, el que llega a las casas y a las familias del público que no consume, es un teatro muy comercial, muy para toda la familia. El teatro que se está haciendo hoy en día en el off o en las vías más alternativas de los teatros creo que sí tienen más en cuenta lo que está pasando en la realidad social, los movimientos de la evolución, de la historia, de la cultura, las inquietudes sociales. Pero claro, ahí hay una dificultad muy grande que es que somos teatros que no tenemos ninguna capacidad de visibilidad ni de publicidad porque no hay recursos económicos, no hay forma de llegar a la gente que no lo conoce.

Foto: Kike Rincón

Ammánn: Lo que sí se puede pedir al público es lo que creo que todos como sociedad deberíamos hacer, que es darnos cuenta de dónde estamos poniendo nuestro dinero. Porque es donde estamos poniendo nuestras ilusiones, nuestro corazón, nuestros ideales…

Méndez-Leite: En el teatro nos encontramos con un nivel de falta de conocimiento bastante alto y bastante frecuente. Hay mucha crítica cuando las entradas suben de 14 y 15 euros, ya empieza a ser “carísimo”.

Ammán: A veces lo hemos sentido incluso como una falta de respeto. Es un desconocimiento muy grande, porque la gente no sabe todo lo que conlleva, todas las horas de ensayo, todo lo que hay detrás.

La gente organizada somos mucho más fuertes que la burocracia y que la ignorancia de algunos pocos con mucho poder

¿Qué futuro próximo le espera al Teatro de las Culturas?

Ammán: Todavía no hemos agotado todas las cartas que tenemos y yo no voy a cerrar este lugar ni me voy a dar de baja sin haber agotado absolutamente todas las posibilidades de las que dispongo o de las que puedo llegar a disponer. Eso lo tengo clarísimo, y seguiré perdiendo dinero hasta que agote esas cartas. Si una vez agotadas, ya me han serruchado el suelo por delante y me he quedado sin dinero, no me quedará otra, porque lo que no voy a hacer es ir preso por impagos, pero yo soy muy cabeza dura. Creo que la gente organizada somos mucho más fuertes que la burocracia y que la ignorancia de algunos pocos con mucho poder. Yo puedo aguantar hasta el 2020, a base de perder un montón de pasta, o más que perderla, invertirla a fondo perdido. Dinero nunca recuperaré y que siempre supe que no iba a recuperar. Pero aun así, no arreglo nada, los problemas siguen estando ahí. El que abra una sala, va a tener los mismos problemas.

Escena diversa en “la sala más bonita de Madrid”

Un teatro asentado sobre los cimientos de la calidad y la profesionalidad y que ha tomado el camino de la diversidad. En estos parámetros se mueve la programación del Teatro de las Culturas, que busca el sentido más amplio de esa pluralidad, incorporando historias contadas por personas, colectivos y compañías de diverso origen, con un destacado espacio para el colectivo de las mujeres creadoras; y explorando también la diversidad en el sentido artístico, no solo a base de programar espectáculos de distintas disciplinas, sino fusionando lenguajes en una misma pieza: una obra de teatro en la que hay música en directo o un concierto dramatizado, por ejemplo.

Además del ‘qué’ y el ‘cómo’, el ‘dónde’ también juega a favor del proyecto de Ammán y Méndez-Leite: el Teatro de las Culturas se abrió en una de las salas con más solera de la escena madrileña, antiguo Teatro del Arte y, antes, Teatro de Cámara de Chéjov. “Es una sala de teatro emblemática de Madrid; está en un barrio, Lavapiés, en el que la cultura teatral tiene un movimiento muy fuerte; y además, como espacio, arquitectónicamente, tiene mucho encanto, mucha magia”, asegura Méndez-Leite. “En mi opinión, es una de las salas off más bonitas de Madrid, sino la más bonita”, añade Ammánn.

En marzo, la programación continúa la senda de este primer año de vida del Teatro, invitando a través de montajes diversos a indagar en el universo femenino y de grandes creadoras. Con este objetivo en su ADN, llega a la sala Una enloquecida aventura interior, que realiza, a través de una recopilación de textos, titulares y entrevistas, un recorrido por la vida de seis mujeres que coinciden en el mismo lugar: ese donde han quedado "atrapadas" para el imaginario colectivo. Las particulares visiones del mundo y las expresiones artísticas de Violeta Parra, Alejandra Pizarnik, Sylvia Plath, Anne Sexton, Alfonsina Storni y Virginia Woolf convergen en el Teatro de las Culturas en un homenaje a estas mujeres que pasaron a la historia, no solo por su legado creativo, sino también porque todas ellas decidieron poner fin a sus vidas.

Además, vuelve a Madrid la exitosa Llueven vacas, una conmovedora historia que grita por cada mujer que ya no está. Y se suma a la programación el espacio del Teatro de la Escuela, la pequeña sala de la escuela de actores, en Malasaña, hermana melliza del Teatro de las Culturas, con Desde la otra orilla, un homenaje al centenario de la llegada a Madrid de Federico García Lorca a través de las mujeres -su madre, su niñera y su musa, Margarita Xirgu- de carne y hueso que ayudaron al poeta a convertirse en lo que fue.

Dos conciertos interculturales e interdisciplinares, el homenaje a Ingmar Bergman de Zarabanda y las cuatro últimas funciones de Calígula debe morir completan la programación del próximo mes.

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    Últimos comentarios de los lectores (3)

    13192 | MARIACARMEN BRIAS DIEZ - 23/02/2019 @ 11:18:42 (GMT+1)
    hay que moverse si solo entan pendientes de la subvencion mal vamos yo creo que hay que asociarse y buscarse algun spomsor o algo pero siempre pedir ?
    13101 | Miguel - 20/02/2019 @ 06:53:13 (GMT+1)
    Y eso que tenéis caras conocidas. Imaginad los que somos completamente anónimos. Mucho debate hace falta. Suerte.
    13093 | Ernesto - 19/02/2019 @ 17:27:59 (GMT+1)
    Toda mi admiración y mi apoyo.

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