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Disfraces requisados, humor y feminismo, en el patio de butacas del Teatro Real
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(Foto: Javier Bernardo)

Disfraces requisados, humor y feminismo, en el patio de butacas del Teatro Real

sábado 22 de diciembre de 2018, 12:40h
Como cada año, regresan los más fieles al Sorteo de Navidad. Un hombre vestido de novia, una "ranita de la suerte", un guardia real, un obispo anti-independentista o un payaso son algunos de los disfraces que han llenado de color, diversión y amistad el patio de butacas del Teatro Real de Madrid donde se espera a El Gordo. Las gradas también han sido coloreadas por un colectivo feminista o un grupo de amigos resignados por el veto de su disfraz.

Un hombre de 48 años vestido de novia y acompañado de su hijo, una 'rana' octogenaria de Ceuta y un hostelero anti-independentista disfrazado de obispo han acaparado un año más la atención mediática en el patio de butacas del Teatro Real de Madrid durante el Sorteo Extraordinario de Lotería de Navidad 2018. Los tres son además amigos, y forman parte del grupo de incondicionales del sorteo que organiza durante todo el año su cita con los niños de San Ildefonso manteniendo el contacto mediante un grupo de Whatsapp.



Bajo un velo nupcial se esconde Jesús Manuel, santanderino y el primero en acceder este año al Teatro Real tras una espera de más de 30 horas. Su hijo Sergio, de 12 años, le ha acompañado a Madrid, aunque no ha padecido los rigores de la intemperie: el chaval aguardaba cómodamente en una habitación de hotel. Jesús Manuel, que ya ha presenciado el sorteo en directo "14 o 15 veces", viene con un décimo del número 00001, cortesía de su amiga Manoli, otra de las imprescindibles del Teatro Real.

"Yo entro siempre la primera, pero esta vez le he dejado a él porque venía con el niño", desvela esta mujer de 81 años, nacida en Ceuta y vecina del madrileño barrio de San Blas, que ha acudido embutida en un traje de "ranita de la suerte". "Me lo ha comprado mi hija por Internet", explica risueña antes de contar, uno por uno, los 50 décimos que juega, cuyos números ha apuntado minuciosamente en una hoja de papel escolar.

"Para mi esto es una ilusión, haces amistades, nos 'guaseamos' y aquí me olvido del marido", añade la mujer, una de la quincena de personas que forman el selecto grupo de Whatsapp 'Lotería de Navidad', integrado por los fanáticos del sorteo, y del que es administrador Álvaro, camarero malagueño de 25 años.

"A mi la espera se me hace corta", asegura este joven que lleva acudiendo al sorteo desde que cumplió la mayoría de edad. En esta ocasión, ha decidido encarnar al "superhéroe español": traje con el toro de Osborne, montera torera y bandera rojigualda con el escudo del Málaga Club de Fútbol conforman su atuendo. Un disfraz al gusto de Juan, leonés de 37 años, otro miembro de la cuadrilla fiel a los bombos.

Hostelero y anti-independentista, Juan tiene un disfraz fetiche: el de obispo. "Siempre vengo con el cartel de uno al que quiero mandar al infierno", proclama. El año pasado, su ojeriza iba dirigida al expresidente de Cataluña Carles Puigdemont. Ahora desea fuego eterno a su sucesor al frente de la Generalitat, Quim Torra, y también al humorista Dani Mateo.

"¡Aleluya!", exclama Juan cuando se canta uno de los premios, cegando la visión del escenario a su compañero Antonio, gallego de 54 años residente en el barrio de Villaverde de Madrid, que se sienta en la butaca de atrás. Su disfraz es de "guardia real", aunque a su amigo le recuerda más al que aparece en la etiqueta de la ginebra Beefeater.

La seguridad veta unas bolas humanas

Hay gente que no ha corrido la misma suerte para lucir su imaginación ante el público. Los responsables de seguridad del Teatro Real han requisado por motivos de seguridad dos enormes bolas y un décimo gigante a un grupo de personas que se disponía a entrar en el Sorteo de Navidad. Las bolas, que formaban parte de un disfraz colectivo, no cabían por el detector de metales. "¡Vámonos! Yo no estoy aquí esperando desde las ocho de la noche para no poder pasar con la bola", ha exclamado Jorge, que portaba una de las bolas, tras ser despojado de su disfraz. Sin embargo, "como un caracol al que le han quitado su caparazón", han accedido al interior del teatro junto a su grupo de amigos.

"Es una putada que te cagas, hemos estado tres meses haciendo las bolas, tienen mucha faena", ha explicado ante la incomprensión de uno de los amigos disfrazado de niña, que no ha parado de reírse de las quejas de su paisano. "Es la primera vez que veníamos, y ya no volvemos", ha asegurado Jorge con resentimiento.

Feministas del 8-M presentes

Doce mujeres de la Comisión 8-M que organizó la huelga feminista del pasado 8 de marzo han acudido al Teatro Real con el propósito de "visibilizar la lucha de las mujeres". Ataviadas de morado por completo, con pañuelos en la cabeza como la icónica 'Rosie la remachadora' y el 8M pintado en los mofletes, esta docena de mujeres, de edades comprendidas entre los 12 y los 50 años, han aguardado toda la noche haciendo turnos en la inmensa fila que ha rodeado de madrugada el Teatro Real con cientos de personas que aspiraban a escuchar este sábado El Gordo en directo.

"Venimos para visibilizar la lucha de las mujeres y por la huelga del 8 de marzo, donde nos la jugamos todas", ha explicado Nadia, de 26 años, una de las portavoces de la comisión. Lo de jugársela lo afirma en todos los sentidos: las mujeres tienen décimos con el número 80319, la fecha de la próxima convocatoria de la huelga feminista.

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