El sistema de recogida de restos orgánicos a través del cubo de tapa marrón, llegará desde inicios de octubre a una docena de distritos y cerca de 2 millones de habitantes antes de que finalice el año. Así lo ha anunciado Inés Sabanés tras informar de que los resultados, tras la experiencia piloto realizada en 17 zonas de Madrid, fueron "alentadores".
El cubo de
tapa marrón para la recogida de restos orgánicos
llega este lunes, 1 de octubre, a cuatro distritos (Arganzuela, Chamberí, San Blas-Canillejas y Villaverde), para extenderse a otros cuatro (Ciudad Lineal, Moncloa-Aravaca, Puente y Villa de Vallecas y Tetuán) en noviembre y a tres más en diciembre (Latina, Vicálvaro y Hortaleza).
Antes de que finalice el año el cubo de tapa marrón habrá llegado a
una docena de distritos y 1,9 millones de habitantes. En él se deben depositar restos de fruta y verdura, de carne y pescado, cáscaras de huevo, de marisco y frutos secos, otros restos de comida, posos de café e infusiones, tapones de corcho, cerillas y serrín, papel de cocina y servilletas sucias así como pequeños restos de jardinería. En los
cubos de tapa naranja se seguirán depositando pañales, compresas, toallitas húmedas, colillas, polvo de barrer, excrementos de animales, arena de gato y pelo.
Toda la información se puede encontrar en la web
aciertaconlaorganica.es. El Ayuntamiento de Madrid pone en marcha una campaña de información que llegará a todos los hogares afectados. En breve se les enviará una
carta con la información y un imán para la nevera con el que tener claro qué va en cada cubo. Todo ello unido a campañas en distintos soportes, en medios de comunicación y acciones de concienciación en la calle y en instalaciones municipales empleando como aliado al tejido asociativo.
La delegada de Medio Ambiente y Movilidad,
Inés Sabanés, ha explicado que antes de llegar a esta docena de distritos
se hizo una experiencia piloto en 17 zonas de la ciudad, que englobaban a unas 255.000 personas. Los resultados fueron "alentadores" ya que desde noviembre de 2017 hasta agosto de 2018 se han recogido más de 13 millones de kilos de materia orgánica de manera separada, lo que "ha mejorado las previsiones iniciales".