A la búsqueda del consenso

Trinidad Jiménez, Mujer del Año 2010
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Trinidad Jiménez, Mujer del Año 2010

Trinidad Jiménez, a la búsqueda del consenso

Su acento, que revela su origen malagueño, no impide a Trinidad Jiménez (1962) sentirse bastante madrileña. Aspiró incluso a ser alcaldesa de esta ciudad a la que llegó con 22 años. Desde abril de 2009 dirige el Ministerio de Sanidad y Política Social y se ha convertido en la "ministra revelación". El Jurado le ha otorgado el Premio Mujer del Año.

¿Cómo recibe este premio?

Siempre que a una le dan un premio lo recibe con alegría y con mucha satisfacción. Pero también pienso que me ha tocado a mí, pero podría haber sido otra. Un jurado tiene que elegir entre un amplio abanico de posibilidades y hay personas que también se lo merecerían.

Nada más llegar a su actual cargo, estalló la Gripe A. ¿Cómo vivió esa experiencia?

Me tocó gestionar la crisis sanitaria relacionada con la Gripe A a los diez días de tomar posesión como ministra. Tuve la suerte de contar con un gran equipo de colaboradores y de profesionales. Acertamos también al convocar de inmediato a los consejeros de Sanidad de las comunidades autónomas para tomar decisiones. Lo viví con preocupación, pero al mismo tiempo con una gran serenidad, porque sabía que todas las decisiones que íbamos tomando estaban apoyadas por la evidenia científica y las adoptábamos con el consenso de los organismos internacionales, los científicos y los expertos. Eso nos permitió transmitir tranquilidad.

¿Ya está cerrado ese capítulo?

Sí. El virus se conoció hace algo más de un año. Hemos venido observando su evolución y mantenemos algunas medidas de vigilancia. Sobre todo, a la espera de ver cuál es el virus predominante cuando comience el otoño. Los expertos nos dirán si la gripe está causada por el virus H1N1 o por otro tipo de virus. Ese sistema mínimo de vigilancia nos permite saber si hay casos de esa gripe, y hay muy pocos.

Desde aquel momento, usted hizo de la cooperación su máxima de trabajo.

Es verdad que gestionar un asunto de tanta envergadura y que provocó tanta incertidumbre a nivel internacional facilitó que hubiera un clima de entendimiento, acuerdo y consenso básico. También es verdad que yo soy una persona a la que no le gusta el enfrentamiento. Me gusta resolver las cosas por la vía del acuerdo. Pero también hay que poner sobre la mesa que todas las autoridades sanitarias coinciden en que con temas de salud no se juega, y ese es el mismo tipo de acuerdo al que se ha llegado en materia de política social.

En este ámbito, le toca gestionar también la puesta en marcha de la Ley de Dependencia.

El período que llevo en el Ministerio es en el que hemos incorporado a un mayor número de personas al sistema de atención a la dependencia, donde hemos hecho un mayor esfuerzo desde las comunidades autónomas y desde el Gobierno, donde hemos hecho también una mayor aportación presupuestaria. Por tanto, yo hago una valoración muy positiva. Es una ley que lleva en vigor apenas tres años y medio, que nació con cierta dificultad porque coincidió con el inicio de la crisis económica, pero que se está desarrollando de una manera muy intensa y satisfactoria. Hace un año había una lista de espera de un 60 por ciento y en la actualidad está en un 25 por ciento.

En 2011, nueva etapa: se incorpora un nuevo grado de dependencia al sistema.

La propia memoria de la ley, en su exposición de motivos, contempla el desarrollo de la ley para el año 2015, porque se incorporan de forma paulatina los distintos dependientes en función del grado que tengan. El ritmo que estamos llevando es bueno. Es verdad que aquellas personas que son dependientes y que están a la espera de recibir su ayuda se les genera una cierta sensación de frustración, porque algunos pueden llevar esperando una media de un año, pero también hay 560.000 personas incorporadas al sistema. Es verdad que no vamos todo lo rápido que nos gustaría y pido disculpas a los ciudadanos, pero es un sistema complejo que requiere un procedimiento muy lento y eso ha dificultado el proceso inicial. Hemos ido mejorando los procedimientos en estos últimos meses y lo seguiremos haciendo en el futuro.

La Comunidad de Madrid y el Gobierno mantuvieron una diatriba a cuenta de la Ley de Dependencia que parece haber cesado.

Yo siempre sostuve que era más importante que la ayuda llegara de forma efectiva a los ciudadanos y que hubiera un clima de colaboración entre el Estado y las comunidades autónomas, para que hubiera un mayor número de personas incorporadas al sistema. Entrar en una dinámica de confrontación no conduce a nada. Yo solo pienso en el beneficio ciudadano y creo que el que pierde con la confrontación es el ciudadano. No todas las comunidades autónomas están desarrollando la ley con el mismo grado de éxito. Las hay que han hecho un gran esfuerzo y otras van más despacio, pero no gano nada con poner de manifiesto aquellas que lo han hecho de forma más lenta, porque lo único que quiero es que se haga bien y que todas las personas que tengan derecho a la prestación la reciban.

Su candidatura al Ayuntamiento de Madrid, ¿cambió su percepción de la ciudad?

El ser candidata al Ayuntamiento de Madrid me exigió un gran esfuerzo de conocimiento de la ciudad que ya tenía, porque soy una persona que, aunque me dedique a la política, siempre he vivido la ciudad, y la sigo viviendo desde mi actual responsabilidad. Eso me permitió un conocimiento mucho más profundo, mucho más extenso, y sobre todo los años que estuve al frente de la oposición del Ayuntamiento de Madrid me dio un grado de conocimiento más profundo de los ciudadanos. Recibí a mucha gente y eso me permitió un contacto mucho más estrecho con la realidad de la ciudad.

¿Qué le gusta de Madrid?

Su clima abierto, la gente es muy tolerante. Es abierta en todos los sentidos y siempre hay lugares en los que estar y adonde ir a cualquier hora del día o de la noche. La gente en general es muy cálida y acogedora, nunca te pregunta de dónde eres o a dónde vas. Me gusta su espíritu abierto y libre.

Ahora, como ministra, ¿vive la ciudad de forma diferente?

Intento que no sea así. Tengo que trabajar mucho y tengo muy pocas horas del día para dedicar a otras cosas que no sean mi trabajo, y sobre todo este ha sido un año muy duro, porque ha coincidido con la crisis económica y a todo el Gobierno se nos ha exigido una gran dedicación. Pero aparte de dedicar más tiempo al trabajo trato de hacer mi vida con mi familia y con mis amigos y disfrutar de lo que ofrece una ciudad como Madrid. Me gusta salir a cenar, tomar una caña, el aperitivo por la mañana, ir al teatro o al cine. Lo sigo haciendo habitualmente.

¿Con más dificultades que antes?

No. Dispongo de menos tiempo pero he tratado de que no se añadan dificultades de ese tipo a mi vida. Además, la gente siempre es muy amable conmigo. Cuando me encuentro con personas en la calle siempre han sido amables y respetuosas. La gente me reconoce y es amable; nunca me he encontrado con una situación incómoda.

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