El mito de la quietud

José Tomás, VIII Premio Madrid Hombre del Año.
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José Tomás, VIII Premio Madrid Hombre del Año.

José Tomás, el mito de la quietud

Toreó su primera vaquilla con 11 años y desde entonces ha mantenido una entrega constante al toreo y al arte. Comenzó su verdadero rodaje en México, país en el que estuvo a punto de perder su vida el pasado 24 de abril cuando recibió una peligrosa cornada. Por su valor, su entrega y su arte, el jurado le ha otorgado el Premio Madrid al Hombre del Año.

Es el sentido de la vida del torero, que se la juega cada tarde para trasladar su arte al público. Esta verdad fue la que aprendió José Tomás en 1995, su primer año como novillero, en el queconsiguió salir a hombros por la puerta de la plaza de Las Ventas. Eso le valió su alternativa un año después, en el que empezó una carrera fulgurante. En apenas tres años se convirtió en el espada que dio una nueva vuelta de tuerca a la tauromaquia.

Desde el principio, su nombre subió sin parar en el escalafón. Rechazaba actuar en plazas portátiles. En los cosos ya se hablaba de ese torero hermético, independiente y reflexivo que primaba la calidad sobre la cantidad. Había nacido una estrella. Una trasotra, las plazas de medio mundo se rendían a sus pies. En especial, Madrid, la capital del toreo. José Tomás ha abierto sus puertas ocho veces con corridas históricas como la de 1997, en la que fraguó una faena con la izquierda a un toro de Alcurrucén que marcó época. O aquella en 2008 en la que cortó cuatro orejas a dos astados, hito que no había conseguido ningún torero en 36 años. Ha sido triunfador en la Feria de San Isidro en tres ocasiones.

Nunca le ha gustado la relación con los medios de comunicación. Celoso de su intimidad, concede contadas entrevistas. Pero en 1999 inició una nueva batalla: encabezó una lucha en la que los toreros pretendían negociar sus derechos de imagen directamente con las televisiones. Eso le provocó un veto en las principales plazas. Aparte del aspecto económico, es una forma de entregar a su público en vivo todo su arte. Demuestra así la intensidad con que vive la Fiesta.

De forma paralela, inició una íntima relación con la plaza de Barcelona. La Monumental ha sido el escenario de algunas de sus principales gestas. Allí fue donde regresó de su retirada en 2007, haciendo un guiño de apoyo al coso de una ciudad hostil a los toros desde 2004. Por supuesto, la plaza estuvo a reventar, al igual que todas por las que hizo el paseíllo esa temporada y la siguiente.

Un mesías del toreo

Sin duda, es un torero que desata pasiones. Sus seguidores le adoran por su temple y su verdad. Sus detractores le achacan torpezas y un ansia casi suicida por acercarse al toro. En todocaso, no deja a nadie indiferente. Es capaz de dejar vivo a un toro o de rechazar la medalla de las Bellas Artes porque se la habían entregado antes a Francisco Rivera Ordóñez. Tiene una profundaconciencia social que le ha llevado a participar en diversascorridas benéficas y a crear una fundación que lleva su nombre.

Destaca por su quietud, su serenidad, su valor, su estilo, su hondura, su cercanía al toro y su toreo al natural. Sus lances, sus chicuelinas, sus gaoneras y sus verónicas demuestran su dimensión artística internacional, para algunos al alcance sólo de un mesías del toreo. Para los profanos, es el rostro del toreo de calidad que defienden un buen puñado de intelectuales. Para los expertos, cierra un ciclo y abre la Fiesta al siglo XXI.

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