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Amaya Valdemoro con la copa
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Amaya Valdemoro con la copa (Foto: Kike Rincón)

Amaya Valdemoro, una luchadora constante

Amaya Valdemoro nació el 18 de agosto de 1976 en Alcobendas. Mide 1,82 metros y se considera una ganadora, una persona constante y luchadora. Estos han sido precisamente los valores que ha tenido en cuenta el jurado de los Premios Madrid para concederle el galardón de este año a la Mejor Deportista.

En su niñez no sólo jugaba al baloncesto; también se entrenó en otros deportes como el atletismo, que practicó desde los 8 hasta los 13 años. Comenzó jugando al basket como afición pero pronto convirtió este deporte en su medio de vida. Dos décadas después, es considerada la mejor jugadora española de baloncesto de toda la historia, como lo prueba el palmarés de esta alero madrileña: ocho ligas, nueve copas de la Reina, cuatro Supercopas, una Euroliga, tres anillos de la WNBA, tres medallas de bronce en el Europeo, dos medallas de plata en el Europeo Junior, un Subcampeonato Paulista, dos mundiales de Clubs, una medalla de plata en el Europeo y MVP del Europeo´07 y dos participaciones en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 y Pekín 2008.

Tras haber jugado en las ligas española, brasileña, rusa y estadounidense, Amaya Valdemoro es la única que ha conseguido entrar en el Top 5 de las mejores jugadoras europeas en los últimos seis años. Su próximo reto: jugar la próxima temporada en el Tarsus Belediyesi, turco, con el que espera clasificarse para la competición europea. Tras comunicarle la noticia del premio, Madridiario le ha preguntado sobre su vida deportiva.

¿Cómo valora que un jurado compuesto por 18 medios de comunicación le haya considerado la mejor deportista del 2011?
Me siento muy orgullosa que de hayanpensando en mí, junto a otros candidatos, y que me hayan premiado. Esto hace que me sienta muy privilegiada. Me demuestra que es una recompensa al trabajo y al sacrificio.

¿Cómo se definiría como deportista?
Ganadora cien por cien, constante, con mucho espíritu de superación y sacrificio; pero, sobre todo, ganadora y luchadora.

¿Cómo valora su vida profesional?
En mi vida profesional pocas cosas más puedo pedir ya que prácticamente he conseguido todo. Creo que muy pocos deportistas tienen esa carrera y pueden estar tan satisfechos como yo. Me considero afortunada y privilegiada y el día que me retire lo haré en paz.

De todo su palmarés, ¿con qué torneo se quedaría?
Cada torneo y campeonato es diferente. Siempre tienes algo de lo que te acuerdas. Pero me quedo con las Olimpiadas. Creo que el hecho de vivir unas Olimpiadas es increíble. Me quedaría con las Olimpiadas de Atenas, las primeras, y el Mundial del 2010 de la Republica Checa que ganamos el bronce.

¿Cuáles son sus expectativas en Turquía?
Reencontrarme con el baloncesto, que pase de este bache de lesiones, que sigo teniendo, y disfrutar. Sobre todo, empezar a jugar por diversión y no con esa presión que me exigía. No tengo que demostrar nada a nadie, lo que tengo que hacer es divertirme, jugar y pasármelo bien. Además, espero que los objetivos del club se cumplan. A nivel personal aprenderé de una cultura diferente como es la turca. Creo que no sólo se tiene que regir una profesional por cosas deportivas. Hay más cosas aparte de eso.

¿Cree que es bueno para los deportistas españoles trasladarse al extranjero?
Si nos trasladamos al extranjero es porque aquí algo falla. Pero no creo que sea malo. Es bueno porque maduras como persona, como profesional, aprendes de otras culturas y de otras formas de trabajar. Pero, ¡como en casa no se está en ningún sitio!

¿Qué metas le quedan por alcanzar? ¿O cree que ya lo ha conseguido todo?
Siempre hay algo que queda por alcanzar. Me falta ya muy poquito para la retirada. Lo que me propuse, lo conseguí con objetivos reales. Jamás podré decir que he sido campeona olímpica porque desgraciadamente España todavía está luchando por conseguirlo. Pero las cosas que me he propuesto las he conseguido. Mi objetivo y meta de este año es que mi club se clasifique
para la competición europea. Esa es mi nueva meta.

¿Se planteó abandonar el deporte profesional cuando se rompió las muñecas?
Si, por supuesto. Pero esto se lo hubiera planteado cualquier persona que hubiera tenido la lesión que yo tuve. Había días que pensé que, a lo peor, lo tenía que dejar y otros pensé que con constancia y sacrificio lo iba a sacar adelante.

¿Cómo fue su vuelta tras la lesión?
Fue dura. Siempre es difícil salir de una lesión y si es con las dos muñecas rotas mucho más. Pero cuando salté a la pista fue muy emotivo. Estaba muy contenta y nerviosa. Tuve la oportunidad esos meses que estuve convaleciente de comprobar que la gente me quiere mucho.

¿Tiene algún ídolo en el deporte?
No, tengo muchos referentes. Creo que lo bueno no es fijarse sólo en una persona sino tener varios modelos a los que seguir.

Llegado a este momento, ¿qué le motiva a seguir ganando?
Me encanta jugar y por lo tanto ganar. El hecho de jugar es un aliciente. Salto a la pista y siempre pienso que voy a ganar. Después, si pierdo, pues nada, pero siempre salgo pensando en ganar. Pero más que ganar, que está en la mente de todos, disfruto en la cancha. Me gusta entrenar, me gusta competir, y si se gana, mucho mejor. La esencia es que me encanta el baloncesto.

¿Ve lejana su retirada; dónde se ve tras ella?
Eso me lo dirá mi cuerpo. Por mi, jugaría hasta los sesenta (risas). Después, me gustaría estar ligada al mundo del deporte en general; no sé si en baloncesto.

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