La zona de Trafalgar-Ríos Rosas cumple medio año como Zona de Protección Acústica Especial (ZPAE). Los vecinos del entorno de la calle Ponzano y la plaza de Olavide valoran de forma positiva haber recuperado las plazas de aparcamiento suprimidas para montar terrazas de hostelería, pero siguen denunciando incumplimiento del restringido horario de cierre de estas y el incivismo de quienes frecuentan los bares y discotecas. "No hay suficiente inspección ni Policía y falta voluntad del Ayuntamiento por que se aplique la normativa", apunta Pilar Rodríguez, portavoz de la asociación vecinal El Organillo.
La ZPAE da cobertura a un área de 153 hectáreas en los barrios de Ríos Rosas, Trafalgar, Almagro, Arapiles y Vallehermoso. En este espacio llegaron a instalarse 200 terrazas en plazas de estacionamiento como medida paliativa de las reducciones de aforo en el interior de los locales por la pandemia. Esta fórmula permanece prorrogada hasta el 31 de diciembre de 2023 en toda la ciudad, con la excepción de las zonas protegidas por sus elevados niveles de ruido, como esta de Chamberí, en la que todas las terrazas que restaban espacio al aparcamiento se levantaron a principios de enero al entrar en vigor la nueva normativa ZPAE. "La mejoría es notoria, ha sido fundamental eliminar las terrazas en banda en determinadas calles", reconoce Rodríguez, quien atribuye este avance a la "dura pelea vecinal" en la que el área de Medio Ambiente y Movilidad dice, "nos dio la razón frente al concejal del distrito -Javier Ramírez- que interpretaba que debían quedarse".
Rodrigo, que vive en Trafalgar, 34, también se congratula de la decisión: "A mí me molestaban mucho porque no podía aparcar el coche cerca", señala. En Ponzano, un camarero que prefiere no dar su nombre lamenta la bajada de las ventas al quedarse sin terraza, que se ubicaba en plaza de parking: "Te llaman para reservas, preguntan por la terraza y al decir que no tenemos se echan para atrás". Pese a admitir que "la normativa tiene sentido porque la gente tiene que poder descansar", el trabajador abogaría por un término medio: "Habría que llegar a la convivencia, ni cerrar completamente ni dejar un libertinaje".
Otra hostelera tras la barra de una taberna en la misma vía también habla de pérdidas. "Sube el consumo de la luz porque hay que tener siempre el aire para que se pueda estar dentro, pero las ventas bajan". Sentados en un banco en la plaza de Olavida, Carmen y Juan, vecinos de la calle Juan de Austria, sostienen que el cierre de las terrazas en aparcamientos podría haberse individualizado. "Es verdad que algunas suponían un problema, pero algunas se han quitado sin necesidad y los dueños, que en verano vivían de ellas, lo están pasando mal", indican.
Los horarios no se respetan
La Zona de Protección Acústica Especial de Trafalgar-Ríos Rosas pauta recortes en el horario de cierre de terrazas, fijándolo a las 24:00 horas en la denominada 'zona de contaminación acústica baja', a las 23:30 en la 'moderada' y a las 23:00 en la 'alta' de domingo a jueves. Plazos que no siempre se respetan, aseguran desde la asociación El Organillo. "En Santa Engracia pasas a las 00:15 y no han cerrado, cuando debería ser a las 23:00", cuenta su portavoz. La tabernera citada anteriormente lo niega. "Sí se están cumpliendo los horarios, nosotros además de este tenemos otro bar en José Abascal que a las 23:00 está cerrado y los fines de semana, a la 1:00". Entre los vecinos, dos mujeres que residen en la calle Viriato y salen de un supermercado inciden en que la hostelería se salta los límites. "No cierran a la hora, te lo digo yo porque vengo por aquí bien tarde y están abiertas". Desde la plaza de Olavide, Rodrigo dice que alrededor de la calle Trafalgar "sí que veo que cierran prontillo, pero en ese lado -apuntando hacia las calles Gonzalo de Córdoba y Palafox- alguna no".
La Concejalía de Medio Ambiente y Movilidad dirigida por Borja Carabante efectuó mediciones de los niveles de ruido entre septiembre de 2021 y febrero de 2022 como parte de un estudio que determinó que se sobrepasaban los decibelios máximos permitidos en la zona. Los vecinos reconocen una ligera mejoría al haberse "librado" del bullicio en las terrazas en aparcamiento, pero algunos remarcan la dificultad de descansar en calles con tal ambiente nocturno. "Tenemos botellones hasta en las ventanas. Mañana, tarde y noche, hasta las narices", comentan María y Pilar. José y Bany sentencian que "si quieres calma y tranquilidad, esta no es tu zona" y trasladan que en verano, incluso entre semana, en la plaza de Olavide "se hacen botellones de vez en cuando con equipos de música portátiles". Valeria, que cada día acude a un bloque de Ponzano a sacar los cubos de basura considera este enclave como "una zona de guerra" en la que los vecinos no pueden dormir con la ventana abierta pese al calor porque "en la calle el ruido es tremendo, constante".
En su caso, esta situación ha llegado a afectarla en lo profesional. “Por la mañana tuvimos que cambiar el horario porque la gente está súper borracha, nos ponen los vasos encima del cubo, todos meados, todos vomitados”, expone. Y es que el incivismo de los que acuden a esta zona de ocio de la capital es otro de los factores que contribuyen a los problemas de convivencia. La camarera de una taberna de Ponzano exime al sector de responsabilidad en sus comportamientos, algo que los vecinos también reconocen, en muchos casos: “El deber de los clientes es marcharse, pero no lo hacían y nosotros como empleados no tenemos el control. Aunque les digas que no pueden estar ahí no lo entienden”. Coincide con ella un colega de otro bar cercano, quien cuenta que hace dos fines de semana un chico “estaba pegando berreos por la calle a las tres de la mañana”. “Les pides que se vayan y te dicen: ‘Espérate que me tome esta’”.
Desde la agrupación vecinal El Organillo inciden en que falta Policía para controlar las infracciones. “La ZPAE no se está cumpliendo y el Ayuntamiento mira para otro lado”, afea. La normativa que hoy cumple medio año en vigor prohíbe la apertura de nuevos establecimientos de hostelería en las llamadas ‘zonas de protección acústica alta’, pero Pilar Rodríguez asevera “tener constancia de que se han presentado declaraciones responsables para hacer obras en dos locales de Ponzano y han sido aceptadas”. Además, manifiesta que otros dos bares en Bretón de los Herreros y Santa Engracia siguen funcionado pese a que pesa sobre ellos orden de cierre anteriores a la aplicación de la ZPAE. “Debería haber un empeño especial del Consistorio por que nadie se salte las normas y hubiese escarmiento, pero no lo hay”, critica la portavoz. Este medio se ha puesto en contacto con el área de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad para confirmar si algún bar o restaurante ha recibido multas por incumplimientos y para verificar si están concediendo nuevas licencias, pero no ha recibido respuesta.
Como nota positiva, los vecinos se muestran esperanzados con poder abordar este asunto a través de un diálogo más fluido con el nuevo concejal-presidente del distrito, Jaime González Taboada, tras una tensa y casi inexistente relación con su predecesor, Javier Ramírez. “Jamás en democracia tuvimos un concejal tan malo, con él era imposible hablar”, afirma rotunda Rodríguez. Conoce personalmente a Taboada porque “es del barrio” y lo define como “educado, un hombre que habla con todo el mundo” y con el que la asociación ya se reunió antes de las elecciones del 28-M. “Esperamos que las cosas vayan bien y los Plenos no sean un infierno”, desea. Y lo hace extensivo al problema con las terrazas.
Limitaciones según cada zona acústica
El área de Medio Ambiente y Movilidad efectuó mediciones de los niveles del ruido en el entorno de la calle Ponzano entre septiembre de 2021 y febrero de 2022. Durante seis meses se recopilaron los datos recogidos en 22 ubicaciones, obteniendo una total de 15.410 horas de grabación. Al término del estudio, se concluyó que se sobrepasaban los decibelios máximos permitidos, siendo el ocio la principal fuente de contaminación acústica en la zona en los periodos nocturnos de jueves a domingo entre las 23:00 y las 7:00 horas. Para corregirlo, este 9 de enero entra en vigor la ZPAE Trafalgar-Ríos Rosas, que se divide en tres zonas acústicas con restricciones diferentes según el nivel de ruido que soportan. Puede consultar en este documento qué calles conforman cada una de ellas.
- Zonas de contaminación acústica baja. Se corresponde con aquellas calles que presentan una superación de los objetivos de calidad acústica menor de 5 decibelios en el ambiente exterior. Allí el horario para terrazas y quioscos en periodo estacional (del 15 de marzo al 31 de octubre) los viernes, sábados y víspera de festivos será de 9:00 a 1:30 horas. Los lunes, martes, miércoles, jueves y domingo, de 9:00 a 24:00 horas. El resto del año, para aquellas que tengan autorización para un periodo de funcionamiento anual, será desde las 9:00 a las 24:00 horas.
Se permite la implantación, ampliación o modificación de actividades como café-espectáculo, salas de fiestas, restaurantes-espectáculos, locales de exhibiciones, discotecas y salas de baile, bares de copas sin o con música en directo, tabernas, bodegas, cafeterías, chocolaterías y heladerías. También salones de té, bares, bares y restaurantes de hotel con acceso desde la vía pública y salones de banquetes si se encuentra a más de 150 metros de las zonas de contaminación acústica 'alta', a 75 metros de otras zonas 'moderadas' o 50 metros de otras zonas 'bajas'. Las nuevas solicitudes de terrazas de hostelería y restauración o modificación de las vigentes tendrán un aforo límite del 50% del aforo autorizado para el local principal.
- Zonas de contaminación acústica moderada. Se refiere a aquellas calles que presentan una superación de los objetivos de calidad acústica igual o superiores a 5 decibelios e inferior a 10 decibelios en el ambiente exterior. En ellas el horario de terrazas y quioscos en periodo estacional (15 marzo-31 octubre) los viernes, sábados y vísperas de festivo se extiende hasta la 1:30 horas y lunes, martes, miércoles, jueves y domingo, hasta las 23:30. El resto del año, desde las 9:00 hasta las 23:30 horas.
Se permite la implantación, ampliación o modificación de actividades mencionadas en el apartado anterior si se encuentra a más de 100 metros de las zonas de contaminación acústica 'alta', a 75 metros de otras zonas 'moderadas' o 50 metros de otras zonas 'bajas'. A diferencia de la zona anterior, solo se admitirán cambios a otras actividades recreativas como tabernas y bodegas, cafeterías, bares y asimilables, chocolaterías, heladerías, salones de té, bares-restaurantes, bares y restaurante de hoteles con acceso directo desde la vía pública y salones de banquetes siempre que sean sin música.
- Zonas de contaminación acústica alta. Aquellas calles en las que se sobrepasan los objetivos de calidad acústica en 10 decibelios o más. En las terrazas y quioscos de este área el horario se fija desde el 15 de marzo y hasta el 31 de octubre, de 9:00 a 1:00 horas los viernes, sábados y vísperas de festivo, y de 9:00 a 23:30 horas los lunes, martes, miércoles, jueves y domingo. El resto del año, para las que cuenten con autorización anual, de 9:00 a 23:00 horas.
Para los establecimientos que se ubiquen en lugares con esta clasificación no estará permitida la implantación, ampliación o modificación de nuevas actividades como las mencionadas en las zonas anteriores. Solo se admitirán cambios a otras actividades recreativas como tabernas y bodegas, cafeterías, bares y asimilables, chocolaterías, heladerías, salones de té, bares-restaurantes, bares y restaurante de hoteles con acceso directo desde la vía pública y salones de banquetes sin música.