SAN ISIDRO
22/05/2018@08:29:28
El dios de la lluvia, que nunca falta en San Isidro, apareció en el último burel de la novillada con una fuerza bestial, casi bíblica. Y cambió el desarrollo mortecino de la misma hasta ese momento, y valiéndole a Toñete para echar una oreja en su esportón. Del resto, mejor olvidar porque él y sus compañeros de terna Pablo Atienza y Alfonso Cadaval dieron muchos pases a una novillada bonancible pero no torearon.