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    20 de septiembre de 2021

renta antigua

Con el fin de la renta antigua muchos comercios y locales hosteleros antiguos cerraron en enero al ver cómo sus alquiler subían. Otros intentaron resistir y negociar un alquiler asumible, algunos de los cuales han quedado en el camino. Es el caso del mítico Bar Noviciado, en la calle San Berbardo desde 1946.

La Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA) ha estimado que un total de 196 comercios regentados por autónomos cerraron en Madrid en los primeros meses por el fin de la renta antigua. La cifra asciende a 1.235 a nivel nacional.

El cierre de comercios por el fin de la renta antigua comenzó el 1 de enero y aún no ha terminado. En muchos casos los negocios siguen abiertos, aunque la preocupación continúa detrás del mostrador de madera o la vieja barra de bar a la espera de noticias, mientras que en otros se ha podido solucionar. Se estima que hay unos 9.000 locales madrileños afectados por la entrada en vigor de la ley Boyer que han bajado la persiana o continúan luchando por su futuro.

El Café Central continúa abriendo sus puertas y celebrando conciertos en la plaza del Ángel. Pese al susto inicial por la actualización de la rentas antiguas a partir de 2015, ahora esperan continuar en el local. Los dueños del negocio aseguran que tienen cinco años más de plazo, aunque no descartan un conflicto judicial.

El portavoz socialista en la Asamblea de Madrid, Tomás Gómez, ha anunciado este domingo una iniciativa parlamentaria para prorrogar de nuevo la Ley de Arrendamientos Urbanos y así evitar "el cierre de cientos de establecimientos incapaces de asumir las subidas de sus alquileres".

En una jornada organizada en colaboración con el bufete Coello de Portugal Abogados, Rafael Serrano Prada, abogado y profesor de la Escuela de Práctica Jurídica de la Universidad Complutense de Madrid, aconsejó a los empresarios y autónomos negociar, por escrito y antes de fin de año, "una renta razonable"
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