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Integrantes del proyecto 'Obreras sin fábrica'
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Integrantes del proyecto 'Obreras sin fábrica' (Foto: 'Obreras sin fábrica')

Obreras sin fábrica: "Las vecinas de Ciudad Pegaso se tenían las unas a las otras"

Por Blanca Martín Huerta
domingo 17 de marzo de 2024, 09:00h
Actualizado: 11/04/2024 23:40h

Enasa (Empresa Nacional de Autocamiones S. A.) abrió una sucursal en Madrid entre 1954 y 1956. Esta apertura posibilitó la construcción de un ‘poblado’ para alojar a los trabajadores: los obreros, los mandos intermedios y los directivos. Fue así como nació Ciudad Pegaso, una colonia al este de la ciudad, con iglesia, plaza y piscina. Su nombre tiene origen en Pegaso, una marca comercial de vehículos industriales, aunque también produjo automóviles deportivos. Muchos dejaron sus casas para trabajar para la fábrica, pero también hubo otras personas que se trasladaron a este barrio, lo construyeron y lo hicieron funcionar a base de la economía de cuidados, las mujeres.

Mientras los hombres faenaban en la fábrica, las mujeres se encargaban de cuidar a los niños, desempeñar las tareas domésticas y mantener la casa. “Siempre ha habido mucha historia sobre la fábrica, los obreros y toda esa relación que ha tenido la fábrica de Pegaso con el barrio, pero nunca se había contado la otra cara de la historia, que por cosas de la vida suele ser la de las mujeres”, explica Andrea Gómez Alcaraz, politóloga.

Hace unos años, un par de trabajos de investigación universitaria pusieron el foco en esta Ciudad. Un grupo de jóvenes quería hablar sobre el papel que adquirieron las mujeres en Ciudad Pegaso y, por este motivo, se creó 'Obreras sin fábrica', un proyecto que recoge ese tejido comunitario que sacó adelante a las familias. “El objetivo de este proyecto es rescatar y visibilizar un fragmento de la memoria histórica de nuestro barrio a través de los relatos y testimonios de sus protagonistas”. También responde, explican, a la necesidad de recoger los relatos porque las mujeres van cumpliendo años y no quieren que se pierdan estas memorias.

Ciudad Pegaso se puebla gracias al éxodo rural, jóvenes que vivían en los pueblos se mudaron a la ciudad para trabajar. “Son en su mayoría mujeres que venían de pueblos con contextos muy comunitarios y que llegan solas conociendo solo a sus maridos, que además estaban todo el día trabajando en la fábrica. Muchos de los testimonios de estas señoras es que se sentían muy solas”, comenta Enrique Moral de Eusebio, arqueólogo y antropólogo. “Algo muy importante fue cómo comenzaron a tejer vínculos sociales y redes aquí en el barrio, conectándose con otras mujeres, por ejemplo, con aquellas que venían del mismo pueblo tenían más afinidad o con las que compartían rellano”. Cuando los responsables del proyecto realizaron las entrevistas para documentarse descubrieron una forma de tejer lazos a través de las actividades domésticas, como la cocina, la limpieza y la higiene.

Antes y después del mural 'Obreras sin fábrica'. Fuente: Obreras sin fábrica.

"Este proyecto cala más entre la gente joven", explica Claudia García Capilla, trabajadora social. "Sí que es verdad que hay un perfil de nostálgicos de la fábrica y de los pegasistas". Pero otra parte del barrio no está de acuerdo con la visión del proyecto. A pesar de ello, a finales de 2018 se inauguró un mural que conmemoraba el proyecto y en el que los vecinos participaron en su pintura. Las vecinas que aparecen representadas son dos de las primeras mujeres que poblaron el barrio y que, además, son las abuelas de dos integrantes de la iniciativa.

"El objetivo de este proyecto es rescatar y visibilizar"

Un año después de la creación de ese mural, alguien lo manchó, pero pudieron restaurarlo con la pintura y las plantillas que guardaron. Sin embargo, en mayo de 2020, la pared apareció vandalizada por segunda vez, esta vez sobre las caras de las vecinas representadas y el nombre de 'Obreras sin fábrica'. "Parecía que alguien se había ensañado', recuerdan. "Fue muy doloroso por como estaba reventado, todas las caras pintadas de rojo", comenta Gómez. Lo definen como un día agridulce porque el barrio también se conmovió mucho: "Todo el mundo nos escribió diciéndonos: ¿dónde puedo donar dinero para rehabilitarlo?, yo soy restaurador, yo soy artista...". De momento, el mural no ha sido restaurado y la decisión que se tomará en cuanto a la pared no la saben. Lo que sí tienen claro es que las 'obreras' han recibido con mucho cariño toda la iniciativa.

Ciudad Pegaso. Fuente: Obreras sin fábrica"Han puesto en valor lo que estábamos haciendo de manera increíble", dice Bárbara Durán-Bermúdez, arqueóloga. "Yo creo que lo mejor del proyecto ha sido cederles el espacio a ellas y darles voz con sus historias de vida". La arqueóloga cuenta que cuando se sentaban con ellas lo primero que decían era: "Pero, ¿yo qué te voy a contar?. Si no he hecho nada". La arqueóloga también entrevistó a su abuela, una de las mujeres que tejió el barrio y se mudó con su familia a Ciudad Pegaso. "Con lo que me quedo es la resistencia que ella tenía a todas las dinámicas tan patriarcales que había en el barrio, en la sociedad y en su casa a través del humor". De vez en cuando, Loli García avisaba a las vecinas para que salieran al rellano, celebraban una fiesta mientras tomaban unos refrescos y no dejaban a los hombres unirse.

Otros testimonios hablan del economato, un ejemplo de la división entre clases de Pegaso. Cuando llegaban las esposas de los obreros, algunos productos de su lista de la compra estaban reservados para las familias de los altos cargos. Una situación que se unía a otras como los despidos de trabajadores, que provocaron un brote sindical. La casa pertenecía a la empresa, si despedían al obrero, no tenían derecho a la vivienda y tampoco a los servicios del barrio. Las mujeres intentaban ir al economato, pero como no disponían del carné de sus maridos no podían comprar: "Se organizan y lo que hacen es entrar en el economato y arramplar con toda la comida". También han recabado muchos testimonios de las mujeres sobre la piscina, el cine y las reuniones en la Iglesia. Y esperan conocer más detalles de estas protagonistas de Ciudad Pegaso. Las organizadoras de este proyecto animan a seguir contando historias de vida para que no queden en el olvido.

A través de 'Obreras sin fábrica' preparan talleres sobre el barrio, exposiciones y rutas guiadas. En redes sociales (Instagram) divulgan, a través de fotografías, el trabajo que han realizado estos años para poner en valor los rincones de sus calles.

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