La Comunidad de Madrid está ejecutando la transformación del sistema de electrificación de la Línea 6 de Metro con el objetivo de adaptarla para la circulación de trenes sin conductor. Esta intervención forma parte del proyecto de automatización integral de la conocida como Circular, que en 2027 será la primera línea de la red con conducción automática.
Durante la fase inicial de las obras, llevada a cabo entre junio y septiembre en el tramo oeste, se ha aumentado la tensión de la catenaria de 600 a 1.500 voltios. Para ello ha sido necesaria la reforma integral de siete subestaciones eléctricas: Moncloa, Puerta del Ángel, Lucero, Carpetana, Plaza Elíptica, Usera y Arganzuela.
En estas instalaciones se ha procedido a la desconexión y desmontaje de las piezas antiguas, así como a la incorporación de nuevos sistemas de protección y control, además de transformadores y rectificadores adaptados al nuevo voltaje requerido para la futura automatización.
Este cambio permitirá, según la Comunidad de Madrid, una “mayor eficiencia energética” tras la reapertura completa de la L6, con una reducción estimada de hasta un 30 por ciento del consumo eléctrico en la propia línea y un 3,6 en toda la red de Metro.
La actuación, considerada “extremadamente compleja”, representa un nuevo logro técnico en la historia del suburbano madrileño, ya que se ha llevado a cabo sin interrumpir por completo el servicio de la línea. Gracias a una planificación minuciosa, se ha garantizado una demanda correcta de electricidad en la red en todo momento, evitando incidencias en las instalaciones. Esta operación se repetirá en todas las subestaciones necesarias durante la ejecución de los trabajos en el arco este.