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Maderas almacenadas del antiguo Velódromo
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Maderas almacenadas del antiguo Velódromo (Foto: Grupo municipal socialista )

El Velódromo de Carabanchel seguirá almacenado: Cibeles no tiene planes para su puesta en marcha

El antiguo velódromo de Carabanchel espera almacenado

Por Daniel Jiménez Vaquerizo
jueves 22 de febrero de 2024, 07:35h
Actualizado: 27/02/2024 08:13h

En este tiempo de millones de datos a un solo golpe de clic puede parecer que quedan pocos secretos por descubrir en Madrid, pero la realidad es tozuda y la historia del velódromo de Carabanchel nos demuestra que todavía existen enigmas sin resolver en la Villa y Corte, como los que esconden unos misteriosos listones de madera que guardan ocultos una nueva vida en una ciudad donde vuelven a resonar los tambores de una carrera olímpica.

Para muchos madrileños, la Casa de Campo solo supone un lugar de plácido retiro, desconexión o el pulmón verde donde practicar deporte. Desconocen que en uno de sus curiosos pabellones se esconde uno de los secretos mejor guardados en la ciudad: los más de 70.000 metros lineales de listones del velódromo de Carabanchel. Tras años de ir y venir, estos materiales han terminado almacenados en este rincón de la capital, sin visos de recuperar su presencia ya que el Consistorio adelantó este martes que no plantea dar un uso “en un futuro próximo” a los tablones de esta instalación almacenados en el pabellón de Bancadas del parque madrileño.

Hablar de este velódromo de ‘quita y pon’ obliga a repasar la hemeroteca madrileña y hacer un recorrido por los distintos regidores que han tenido el bastón de mando de la capital. Nuestro recorrido se remonta al caluroso verano de 1990. Solo un año después de la moción de censura que arrebató la alcaldía a Juan Barranco, el nuevo alcalde de Madrid, Agustín Rodríguez Sahagún, anunció que el Consistorio remodelaría el antiguo canódromo de Carabanchel, situado entre la Vía Carpetana y la Calle de Zaida. El regidor pregonó que la reconversión de las instalaciones posibilitaría que albergara hasta 5.000 espectadores.

Para la ejecución de la obra también ponía cifras: nueve millones de las antiguas pesetas, unos casi seis millones de euros. Gran parte de este presupuesto se lo llevaría la joya de la reforma que venía de lejos, en concreto de África, donde el Gobierno de Sahagún encargó las maderas de afzelia camerunesa de la mejor calidad para que los futuros ciclistas cogieran la mayor velocidad en los 250 de cuerda con un proyecto diseñado por los arquitectos Herbert y Ralph Schurman, que en su trayectoria habían dejado su firma en los proyectos olímpicos de México, Seúl y Barcelona. Además, el arquitecto madrileño Manuel Canalda capitaneó la construcción en Carabanchel como jefe de uno de los estudios encargados del proyecto.

Imagen del velódromo con las famosas maderas y la gradas originales: Foto: Canalda y Buendía

Allí, frente a varios periodistas, Rodríguez Sahagún señaló que con el futuro velódromo la capital “recuperaría la tradición ciclista de Madrid”, y aseguró que la etapa final de la Vuelta Ciclista terminaría en Carabanchel con una prueba contrareloj. El final de la historia terminó con los ciclistas profesionales en la Castellana y no en el distrito del oeste capitolino. El recinto tampoco acogió ningún otro evento deportivo en los años siguientes, ni en en las pistas centrales del estadio, que estaban preparados como canchas de fútbol sala compatibles, con el uso para baloncesto.

Del abandono recién inaugurado a su uso como albergue

La gran instalación perdió interés y cayó en el olvido municipal. No se utilizó para ninguna prueba competitiva en las Olimpiadas de Barcelona de 1992 y la polémica regresó años más tarde cuando el Ayuntamiento planteó un uso temporal para la instalación: acoger un albergue temporal para personas sin hogar durante la campaña contra el frío. Era noviembre de 2004 y Ana Botella -concejal del área de Servicios Sociales en esa época- se enfrentó a los vecinos contrarios a la llegada de personas sin techo. “No somos insolidarios, queremos un centro deportivo y ya hay un alberge cerca”, señaló desde la asociación vecinal en aquel momento. Cuando subieron las temperaturas y cerró el provisional albergue el olvido volvió a ocupar este espacio en Carabanchel.

El arquitecto Manuel Canalda y otros técnicos en la construcción del velódromo. Foto: Canalda y Buendía

Con los primeros pasos del proyecto olímpico de Madrid se contempló la posibilidad de recuperar el velódromo para las pruebas olímpicas de ciclismo en pista. Sin embargo, por razones que aún se desconocen y ya bajo el mandato de Alberto Ruíz Gallardón, se optó por trasladar la mayoría de las instalaciones al conocido como ‘anillo olímpico’, es decir, la zona aledaña al Estadio de la Peineta, hoy Cívitas Metropolitano, y se asignaron 300.000 euros para desmontar cuidadosamente la madera africana, pieza por pieza, con la intención de utilizarla en el supuesto nuevo velódromo olímpico. Así terminó la historia del ciclismo en pista en Carabanchel. De nuevo, al mando de esta tarea, Manuel Canalda, que en 2021 reconoció para El Confidencial la delicada tarea de desmontar toda la madera y almacenarla para un futuro uso fuera ya de este distrito: “Un trabajo duro porque había muchas maderas en mal estado y había que ir pieza a pieza numerando y almacenando específicamente”, reconocía a este medio, que también señaló que tras 13 años de instalación tuvieron que retirar y renovar un 20 por ciento de las piezas de madera.

Canalda asegura que se podría volver a montar el velódromo

La carga se guardó en La Peineta hasta que el estadio comenzó las obras para convertirlo en estadio recinto y, sin conocer el momento exacto, los listones llegaron a su actual ubicación: el Pabellón de Bancadas de Casa de Campo. Sobre la utilización de estas maderas para otros posibles usos, el propio Manuel Canalda, en declaraciones a Madridiario, señala que las tablas "son muy especiales, para usos concretos, solo para un velódromo". El arquitecto estuvo al frente de la construcción de la única infraestructura de estas características en la región, el de Galapagar.

Canalda recuerda para este medio la minuciosidad con la que trabajaron en su desmontaje. En su estudio todavía guardan la documentación del desmontaje: "Lo tenemos numerado y puesto ordenadamente, se hizo un buenísimo trabajo", señala el arquitecto, que asegura que podrían "colocar cada pieza como estuvo originalmente". Reconoce que para quienes estuvieron detrás de su construcción, saber del destino actual de las maderas "es muy triste". Consultado por el peso total de estos materiales, desconoce la cifra exacta, aunque augura que será "muchísimo", ya que es una madera que "se hunde en el agua y tiene una densidad enorme". No obstante insiste que antes de su primer montaje fue tratada para repeler la entrada de insectos.

Imagen actual del campo de fútbol tras las últimas remodelaciones. Foto: Ayuntamiento de Madrid

La ubicación original del ya desaparecido velódromo se trasformó y en 2007 acogería la sede del Club Deportivo Puerta Bonita, que aprovechó la imponente estructura original de las gradas del primigenio canódromo. En 2016, el Gobierno de la Manuel Carmena identificó deficiencias estructurales y ordenó el cierre del estadio para llevar a cabo las reformas necesarias en las gradas y marquesinas. En mayo de 2018 se optó por cambiar el enfoque hacia una gestión directa por parte del Gobierno municipal, con la cesión de espacios deportivos para partidos y entrenamientos a los clubes Club Deportivo Nuevo Puerta Bonita y CD Betis San Isidro. El 27 de marzo de 2019, una vez finalizadas las obras y trabajos de rehabilitación del estadio, se reanudó la actividad deportiva en esta instalación municipal.

Sin planes para recuperar la madera camerunesa

El debate político sobre la situación de los listones ha regresado esta semana al Ayuntamiento de la mano del PSOE, que preguntó al equipo de Gobierno por el futuro destino de la estructura almacenada en este edificio municipal. La edil socialista María Caso ha denunciado que las maderas sean pasto de “goteras y roedores”, tras haber costado a la capital seis millones de euros. Caso escondía su sorpresa al conocer que la gran estructura del velódromo, “de la más alta calidad”, se encuentre en la actualidad “totalmente abandonada entre goteras, roedores y diversos insectos”. La concejal de la oposición también ha subrayado en su intervención que el peso de toda la estructura está “poniendo en peligro” la estructura del pabellón. Caso ha demandado al Ejecutivo municipal que el velódromo “se recupere para el uso público de los vecinos”.

La madera camerunesa espera su próximo destino en la Casa de Campo. Foto: Grupo Municipal Socialista

La encargada de dar respuesta a la demanda de los socialistas ha sido la concejal delegada del área delegada de Deportes, Sonia Cea, que adelantó que el Consistorio “no plantea dar uso en un futuro próximo". María Caso aprovechó su intervención en la comisión para arremeter contra “el patrón común en la gestión de las grandes infraestructuras deportivas”, poniendo como ejemplo del Centro Acuático, un “armazón abandonado” en San Blas-Canillejas, tras “los fiascos Olímpicos”, y concluyó su turno de palabra: “¿Quieren Olimpiadas? Nosotros también pero nos preocupa su modelo”. Y resumió en cuatro conceptos: “El anuncio de una gran competición, despilfarro de inversiones millonarias, la pérdida de esas inversiones por abandono y la inaccesibilidad de los vecinos a esas instalaciones”.

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