La gestión de la directiva del Rayo Vallecano ante la adquisición o renovación de los abonos para la nueva temporada ha irritado a la enorme mayoría de los aficionados y de las peñas que les representan. Colas kilométricas, esperas que han superado las 24 horas y tres personas contratadas en la taquilla para atender a todos los interesados, ya que la posibilidad de hacer la operación online nunca ha existido. “Falta de previsión y falta de inversión”, critican desde la Federación de Peñas del Rayo Vallecano, que señala a un responsable: Raúl Martín Presa, el presidente del club.
La ausencia de una plataforma online para la compra o la renovación de los abonos de la nueva temporada es la principal razón del colapso en las taquillas. A pesar de que los problemas continúan, el sábado pasado fue uno de los peores días en este sentido, tal y como aseguran aficionados como Luis Ángel Lázaro. “Me llevé 26 horas esperando”, denuncia este recién abonado que ante la desorganización vivida pudo llegar a un acuerdo con otras personas en la cola para hacer turnos y poder aprovisionarse de comida y bebida durante algo más de un día.
“Nadie del club se preocupó por nosotros”, lamenta Lázaro, quien asegura que en ningún momento se les ofreció a los cientos de interesados en pagar por un abono ni información sobre la enorme tardanza ni tampoco elementos básicos como alguna botella de agua, algo que podría haber aliviado los ánimos en pleno agosto. Explica que hubo un momento en el que aparecieron agentes antidisturbios para “reorganizar” la cola que se había formado en la avenida de la Albufera y en las vías colindantes al estadio.
“Los empleados de la taquilla no tienen culpa de nada”, detalla este aficionado que entiende que el problema no era la eficiencia de los trabajadores sino su número: tres empleados para atender a varios miles de personas. Además, señala un aspecto técnico que denota la calidad de la infraestructura informática del club: “En sus ordenadores usaban el Windows 95”.
La versión del club
Fuentes cercanas a la dirección del Rayo Vallecano aseguran que existen razones para las esperas que se han formado durante estos días. En primer lugar, aseguran que no se ha habilitado una forma online de adquirir los abonos porque sería "un agravio comparativo" para las personas mayores que "no se manejan con internet". En este punto, cabe destacar que para aquellos aficionados que han querido renovar sus abonos sí que existe la posibilidad de hacerlo online. En cuanto al futuro, estas fuentes desconocen si el consejo de administración del club cosiderará habilitarlo.
Por otro lado, preguntadas estas fuentes sobre si se plantea el club compensar de alguna manera a los aficionados que han tenido que esperar más de 24 horas debido a que solo hay tres personas trabajando en las taquillas, señalan que "no hay nada pensado para contentarles". Añaden que todas las personas que han guardado cola para pagar por sus abonos lo han hecho de forma libre y voluntaria, por lo que esperar una, dos o tres horas no es una circunstancia por la que tengan que compensar a nadie.
En cualquier caso, reconocen estas fuentes que los problemas de estos días pueden estar motivados por lo tarde que se ha puesto en marcha la campaña de nuevos abonados. Explican que la razón de la tardanza no ha sido "en ningún caso por negligencia", sino que han sido las obras que se están llevando a cabo en el estadio el factor que ha impedido iniciar dicha campaña con mayor antelación. Los trabajos, aseguran, han afectado a parte del graderío y de los asientos por lo que no han podido saber con exactitud cuántas localidades podían poner a la venta hasta la finalización de los trabajos en dichas zonas. Así, indican que han "tenido que comprimir" en el tiempo las diferentes fases de la adquisición de los nuevos abonos en unos 20 días.
El enfado de los aficionados
Alberto Motos es otro de los aficionados al Rayo Vallecano que ha sufrido una enorme cola para conseguir su abono. Llegó a las 11:30 del sábado y consiguió su credencial a las 13:30 del domingo. Unas 25 horas en total para pagar 380 euros y poder disfrutar de los partidos de su equipo de fútbol durante toda la temporada. “No hubo ninguna información sobre cómo hacer el abono, en ningún momento nos ofrecieron agua ni tampoco ofrecieron un lugar donde hacer tus necesidades. Nada, era todo hermético”, denuncia Motos, que está decidido a plantear una queja formal al club ante el trato recibido. “Ni en primera división ni en segunda deberíamos aguantar esto”, añade.
"26 horas esperando en la cola"
Las tres taquillas que están habilitadas para la obtención de los abonos tienen un horario de 10 de la mañana hasta las nueve de la noche. En total, son tres los trabajadores que se han estado encargando de la gestión de los miles de nuevos abonos. Según este aficionado, el colapso llegó al punto en que alguien llamó a la Policía Nacional debido a la cantidad de gente que ocupaba la calle mientras esperaban a ser atendidos.
“Apareció la Policía a las siete de la tarde, como si tuviéramos alguna culpa después de esperar todo el día. Nos pusieron en fila de dos. Yo pregunté si estábamos en la ‘mili’, porque ya estábamos organizados”, asegura Motos. Defiende este rayista que la situación fue “vergonzosa” y espera que no le vuelva a suceder a nadie, sobre todo, teniendo en cuenta que había personas mayores, niños y mujeres embarazadas en la cola que lo pasaron “realmente mal”. Por ello, está más que dispuesto a participar de una posible “pañolada” durante el próximo partido en casa, que será este sábado contra el Mallorca: “Además me siento al lado de este señor (Martín Presa) porque tengo un abono que me ha costado un dinero”.
Las peñas claman contra Presa
Entre las peñas oficiales del Rayo Vallecano existe un denominador común: la oposición continua al presidente del club deportivo. Óscar Herrero es el secretario de la Federación de Peñas del Rayo Vallecano, la institución que aglutina a todas las peñas oficiales. “Es cierto que hay demanda por parte de los abonados pero igual que en cualquier otro equipo. Pero yo no veo a nadie hacer colas de un día o dos para abonarse a otro club. No quiere gastarse ni un duro en infraestructura ni en medios ni en nada. Si consigues el abono bien y si no, pues ven mañana”, describe.
Sobre alguna de las explicaciones que ha dado Martín Presa, como la de que las colas vividas deben entenderse como las que se forman cuando aparece un nuevo Iphone, Herrero asegura que ya están “acostumbrados a las sandeces que dice este hombre”. El secretario de la Federación añade un elemento en cuanto a la gestión del presupuesto que realiza el presidente del club, el préstamo que realiza la Liga a todos los equipos de primera división para la mejora de las infraestructuras. Sobre este dinero, asegura que no lo está empleando en realizar ninguna reforma estructural ni tampoco en materia de personal: “No quiere gastar ese dinero. En su día dijo que sí quería ese préstamo y ahora a regañadientes le van obligando a hacer cosas pero si por él fuera, lo devolvería”.
"Usaban Windows 95"
Según Herrero y según otros cargos de peñas como la "2004", la comunicación entre las asociaciones de aficionados y la directiva del club es inexistente. Explica que la persona que ha sido designada como enlace con la afición es el actual jefe de prensa del equipo y que a pesar de que su labor es la de intermediario para trasladar quejas o sugerencias, “la mayoría de las comunicaciones quedan sin respuesta”.
El margen de maniobra para las peñas es limitado en cuanto a posibles acciones para evitar que problemas como el de las colas se repitan en un futuro. Son conscientes de que no existen alternativas para conseguir garantías en este sentido o para forzar a que desde la directiva acometan reformas en la infraestructura, más allá de las obras que ya está haciendo la Comunidad de Madrid, propietaria del estadio. De esta forma, en signo de repulsa por la gestión de los abonos y el trato dado a los aficionados, desde las peñas se “está valorando una pañolada” para este sábado durante el primer partido de la Liga en casa contra el Mallorca.
Aún así, Herrero adopta un tono de resignación en este punto. “Este hombre lo contemplará sentado en su asiento y le dará igual. Pero bueno, por lo menos trataremos de hacerle saber que cada vez hay más gente que está en contra de su gestión y que si él quisiera y tratara con un poco de mimo a esta afición el Rayo crecería hasta cotas increíbles”, augura.

Una situación continuada
Dámaso Barroso es el presidente de la peña rayista 2004, que cuenta con unos 160 abonados entre sus filas. “Sabemos por experiencia que el presidente del club hace caso omiso de cualquier manifestación”, afirma, en relación al tipo de efecto que considera va a tener la posible pañolada. A pesar de las pocas expectativas, para este rayista lo que ha ocurrido durante los últimos seis días y lo que sigue ocurriendo aún hoy es intolerable.
"Se valora una pañolada"
Desde su postura, puede llegar a entender que durante las primeras horas de las colas el club haya podido haberse visto sobrepasado por la situación, sin embargo, no entiende cómo la única medida que se ha tomado haya sido la de repartir unos 400 números al día entre los aficionados que hacen cola. “Si fuera el presidente y tuviera un mínimo de dignidad y vergüenza, a mí se me caería. Yo habría hecho todo lo posible para poner todos los medios y recursos necesarios”, critica Barroso, a la vez que señala que dicha medida de “repartir números” surgió desde las tres personas que estaban trabajando en la taquilla.
Este método de “repartir números” le parece “totalmente primitivo” ya que existe la posibilidad de habilitar una plataforma online para realizar la gestión y el pago de la adquisición de los abonos, algo que no existe en el Rayo Vallecano porque la directiva no quiere invertir, según Barroso. Debido a la precariedad de la situación en dichas taquillas, la gestión de cada uno de los aficionados puede llegar a tardar unos 20 minutos, ya que hay que elegir el tipo de abono y el lugar de las localidades, además de la presentación de cierta documentación.
“Esto no es de ahora. El anterior jefe de taquillas dimitió el año pasado porque propuso a Martín Presa crear una plataforma online, algo que fue rechazado porque todo lo que cueste un euro lo rechaza. Se debe simple y llanamente a no poner los recursos necesarios para modernizar el club”, describe Barroso que señala el hartazgo que siente ante lo que considera una “gestión pésima”.