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Visitas domiciliarias para mayores

Por MDO
lunes 15 de enero de 2018, 15:24h
España es el segundo país con mayor esperanza de vida al nacer, con una media de 83 años, de acuerdo al último informe publicado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) Obviamente, la salud de las personas mayores se resiente con el paso del tiempo y, en muchas ocasiones, requieren de una persona que les pueda ayudar en determinadas tareas, para que su calidad de vida no disminuya. Es ahí donde entran en juego las visitas domiciliarias. Al tiempo, si se quiere asegurar que éstos siempre cuenten con una renta vitalicia y no se tengan que preocupar por su economía (lo que sí podría peligrar con el sistema de pensiones) se puede optar por las hipotecas inversas. Pero, ¿qué son y cómo funcionan?
Visitas domiciliarias para mayores
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Las hipotecas inversas (como las que ofrecen desde el Grupo Retiro) son préstamos pensados para personas de más de 65 años que tengan en propiedad una vivienda. Con la misma como garantía, lo que ofrece la entidad bancaria es una determinada cantidad mensual de por vida. Además, a diferencia de otro tipo de préstamos, esa persona mayor no se tendrá que hacerse cargo de dicho préstamo. Serán sus herederos los que decidirán si quieren optar por una nueva hipoteca, liquidar la deuda con su propio dinero o bien, vender la vivienda y quedarse con la diferencia. En definitiva, se trata de un garante extra a las pensiones que suelen verse mucho más sometidas a la economía del país y a la gestión interna del mismo.

Por su parte, como adelantábamos, también puede resultar fundamental el que esas personas mayores se encuentren siempre en las mejores manos. Con la visita domiciliaria lo que se consigue es que la persona que acude al hogar pueda obtener información relevante del anciano en cuestión (así como ampliar y verificar determinados datos); también ayuda a la hora de observar el ambiente, tanto social como familiar, en el que se encuentra; proporciona información a la familia de esa persona y, por último, puede llegar a servir para controlar determinadas situaciones socio-familiares.

Beneficios de las visitas domiciliarias

Puede ocurrir que por falta de tiempo o de experiencia una persona, por mucho que aprecie a un familiar o persona cercana mayor de 65 años, no acabe de darse cuenta de que existe un problema o de que necesita de una determinada ayuda.

Con las visitas domiciliarias para mayores lo que se logra es que una persona con una formación específica pueda llevar a cabo una valoración concreta y se tomen las medidas que resulten ser más oportunas. Por ejemplo, en muchas ocasiones, lo que se requerirá es un plan de prevención, mantenimiento y recuperación de la salud, para evitar males mayores.

Con este sencillo acto se puede conseguir que disminuya la mortalidad y que las personas mayores puedan seguir valiéndose por sí mismas al recuperar, en algunos casos, su capacidad funcional. Si se trata de personas cuya salud es muy frágil o cuyo deterioro es considerable, cuanto menos se puede apostar por realizar actividades de la vida cotidiana con mayor seguridad para evitar accidentes por caídas o similares que harían que el cuadro diagnostico empeorara.