El hecho de que sea bastante complicado conseguir un crédito de los bancos también ha ayudado a recortar esta deuda. Las familias prefieren recurrir a familiares y amigos o incluso a microcréditos como los que podemos encontrar en la web microcréditos.com antes de ir a las grandes entidades financieras.
Respecto a los datos empresariales, también han sido positivos y ha vuelto a reducirse un 2,4% en 2015, quedándose la cifra en 920.058 millones de euros. Para comprender estos datos tenemos que irnos hasta la caída de los préstamos de entidades de crédito residentes y los préstamos titulizados fuera de balance. Ambos descendieron casi un 6%, por lo que toda la deuda global se ha visto afectada por ello ya que la cifra de estos préstamos supera los 500.000 millones de euros.
Estos datos son muy positivos para el conjunto de la economía y, especialmente, para las familias. No obstante, hay que tomar los datos con cautela porque detrás de esta reducción de la deuda puede haber un miedo a invertir, a crecer y, en definitiva, puede ser un freno para la economía de nuestro país. Y es que las familias y las empresas están a la espera de ver qué ocurre en nuestro país con el nuevo gobierno y con las medidas para controlar el déficit que se prevé volverá a dictaminar la Unión Europa una vez elegido nuevo presidente.