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EMT Autobús.
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EMT Autobús. (Foto: Kjell Salters)

La EMT refuerza varias líneas de autobuses a los cementerios con motivo del día de Todos los Santos

sábado 31 de octubre de 2015, 10:50h
La Empresa Municipal de Transportes (EMT) reforzará las líneas de autobuses a los cementerios madrileños con motivo de la festividad de Todos los Santos, ha informado el Consistorio en un comunicado.

El sábado se reforzará la línea 108 (Oporto-Casa de Campo), la 110 (Manuel Becerra-Cementerio de la Almudena) y habrá un servicio especial Elíptica-Cementerio Sur y otro Castilla-Cementerio de Fuencarral.

El domingo se reforzará la línea 25 (Ópera-Casa de Campo); la 110 (Manuel Becerra-Cementerio de la Almudena), la 113 (Méndez Álvaro-Ciudad Lineal) y la 118 (Embajadores-La Peseta). Habrá también un servicio especial Elíptica-Cementerio Sur y otro Castilla-Cementerio de Fuencarral.

El lunes también se reforzará la 110 y habrá un servicio especial Plaza Elíptica-Cementerio Sur. Otras líneas para llegar a los cementerios son la 17, 106, 116, 121, 131, 134, 155 y 178.

La Empresa Mixta de Servicios Funerarios de Madrid reforzará este fin de semana la plantilla de empleados para atender la demanda de información en las oficinas de los cementerios de la Almudena y Carabanchel. El horario de atención al público el 1 de noviembre será de 8 a 19 horas.

Ante la gran afluencia de público a los cementerios que se produce con motivo de la festividad de Todos los Santos, Policía Municipal de Madrid ha previsto un dispositivo especial de regulación de tráfico y de estacionamientos, así como de control de la venta ambulante de flores y plantas en el entorno de todos los cementerios de la capital.

El horario de apertura de los cementerios municipales el día 1 de noviembre será de 8 a 19 horas, recomendando que en la medida de lo posible se evite acudir en las horas centrales del día, entre las 11 horas y las 15 horas, que generalmente son las de máxima afluencia.

Asimismo, se recomienda el uso del transporte público para evitar la congestión de los estacionamientos públicos y agilizar la entrada y salida de los recintos.

Dependiendo de las circunstancias del tráfico rodado se podrían realizar cortes en las zonas de acceso, especialmente en la Almudena y Carabanchel sur.

Madrid es una de las ciudades europeas con mayor número de cementerios debido a la anexión de los 13 municipios que se incorporaron a la capital en el periodo 1948-1954, todos con sus propios camposantos, la mayoría de propiedad municipal.

La capital cuenta actualmente con 23 cementerios, todos situados fuera de la M30 y de las antiguas rondas por motivos de salud, decisión tomada a finales del siglo XVIII cuando se prohibieron los enterramientos en las parroquias y se autorizó la construcción de camposantos a las afueras de la ciudad.

La orden se ejecutó en tiempos de José I y los primeros cementerios en abrirse fueron el General del Norte (1809), en Chamberí, entonces fuera de la capital, y el General del Sur (1810) y San Isidro (1811), ambos en Carabanchel.

Posteriormente se levantaron los de Santa María (1842), San Justo (1847), Británico (1850) y la Almudena (1884), integrado dentro del gran complejo funerario de la Necrópolis del Este que abarcaba los cementerios Civil y Hebreo.

Los principales cementerios de la ciudad por su número de enterramientos y superficie son los de la Almudena (el primero de España en contar con horno crematorio), Carabanchel, Sur, Fuencarral y las sacramentales de San Justo, San Isidro y Santa María, auténticos museos de escultura y arquitectura funeraria con obras firmadas por los mejores maestros del momento como Mariano Benlliure, Agustín Querol, Ricardo Bellver o Aniceto Marinas.

Otro valor añadido de estos cementerios históricos es el literario ya que muchos de los escritores y artistas que desarrollaron su trabajo en Madrid fueron enterrados en la Almudena y en las sacramentales de Carabanchel donde descansan miembros de corrientes literarias como el romanticismo, el realismo o la generación del 27.

A principios del siglo pasado, el Ayuntamiento de Madrid empezó a regular el servicio de pompas fúnebres con diferentes reglamentos con el objetivo de prohibir los cortejos por el centro de la ciudad, desviando los recorridos por las antiguas rondas para que confluyeran en la plaza de Manuel Becerra y en las calles de Toledo y Segovia en función del lugar de enterramiento. Quedaba prohibida la conducción de cuerpos a mano o a hombros a excepción de los militares de alta graduación.

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