Cuatro de estos aspirantes acuden a un casting de Manzanares para intentar entrar en una serie de televisión. Para ello deben mostrar sus cualidades ante la cámara. A modo de separata se les entregan unos textos reales firmados por Juan Carlos Rubio. Son monólogos o diálogos sobre distintas situaciones, que van desde el drama hasta el puro disparate. Especialmente duro y complejo es el titulado ‘Las hormonas’, con el que la actriz (Isabel Dimas) tiene que desplegar todos sus recursos.
Seguramente el espectador no iniciado en las características de estas pruebas, pensará que los personajes son disparatados. Está el actor de difícil encaje, superviviente a base de trabajar en el Chikipark. El guapo actor dispuesto ‘a todo’ con el director de reparto para hacerse con el papel. Y la actriz formada en numerosas escuelas y talleres. Finalmente, una disparatada modelo de manos, cuya participación no acaba de entender el seleccionador. Los cuatro actores son Isabel Dimas, Susana Garrote, David Carrillo y Salva Buitrago, absolutamente convincentes y dotados para la comedia. Carlos Manzanares hace de sí mismo, dirigiendo el casting desde el escenario.
Abundan las carcajadas pero, en la reflexión final, el autor señala el calvario que deben cruzar día a día cientos de profesionales, no siempre favorecidos por la fortuna y cuyo futuro depende muchas veces de la suerte más que de sus propias cualidades o méritos. Casi todos ellos acaban escuchando el descorazonador ‘ya le llamaremos’.
’15 minutos de fama’ no es un ‘microteatro’. Es una propuesta trabajada, con casi 90 minutos de duración, que podría trasplantarse, con una producción más ambiciosa, a otro escenario. Pero que en Azarte, llega inmediatamente al público que no puedo sino sentir simpatía por estos cuatro jóvenes que se juegan su futuro en el cuarto de hora de que disponen para venderse a sí mismos.