Hace unos días el Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid declaró Bien de Interés Cultural (BIC), en la categoría de Monumento, al Convento e Iglesia de las Mercedarias de Alarcón. Muy bien. Pero ¿podemos los madrileños y turistas disfrutar de este B.I.C.? Pues muy poco, por no decir nada. La iglesia, solo el templo, puede visitarse en dos grupos los miércoles entre las 11.00h y las 13.00h. Ese día se hacen dos visitas guiadas al precio de dos euros. El templo también puede verse durante alguna de las escasas misas. Y la institución religiosa propietaria recibió fondos públicos en 2009, por ejemplo, para la restauración del conjunto.
Esta nueva clasificación otorgada por el gobierno madrileño vuelve a poner de manifiesto la práctica imposibilidad de obtener valor a los bienes clasificados. Y estos monumentos deberían incluirse en el catálogo de oferta turística de la Capital, con un régimen de visitas racional y continuado. Lo mismo que decimos de las Mercedarias puede aplicarse a las Góngoras, las Plácidas o la Capilla del Obispo. No es de recibo que los conjuntos monumentales de la ciudad estén cerrados bajo candados del siglo XVIII. Lo que no sé es si estos edificios gozan, además, de alguna bonificación o exención de tributos y cargas municipales.
La iglesia de las Mercedarias de la calle Puebla fue devastada, como tantas otras, durante la Guerra Civil. Tras su incautación sirvió de checa para los republicanos madrileños, como se evidenció en trabajos realizados hace unos años en la cripta. Lo que pudo salvarse del tesoro artístico se volvió a colocar en el templo. Destaca el gran lienzo del altar mayor, una apoteosis de la Inmaculada pintada por Juan de Toledo. Pueden verse también algunos lienzos estimables. Y para los católicos madrileños, se muestra el sarcófago con el cuerpo de la Beata María Ana de Jesús. Si el convento tiene más arte, éste permanece custodiado fuera de la vista del público.
Las Mercedarias forma, junto a las Plácidas y la imponente iglesia de San Antonio de los Alemanes, un circuito del barroco religioso en el barrio de Justicia que debería potenciarse y sumarse a los atractivos de Madrid.
Ese nuevo órgano -¡ya volvemos a las comisiones...!- que al parecer se va a constituir para relanzar el turismo madrileño, debería, entre sus objetivos, establecer un exhaustivo catálogo de bienes artísticos y culturales, propiciando su apertura regular previa negociación con los titulares de las propiedades. Y si alguna institución se niega a facilitar las visitas, se la excluye de cualquier beneficio que puedan otorgar los gobiernos local o comunitario.
Hay un gran patrimonio en manos de la Iglesia Católica que se conserva, en buena medida, gracias al dinero público. Creo que es justo que los ciudadanos recobremos esa inversión en forma de accesibilidad a los tesoros que guarda.
Pero, me temo, los encargados de relanzar el turismo seguirán cantando las bondades de las "terracitas", la noche madrileña y la compras por Preciados o Serrano. Y si no aumentan los visitantes podrán seguir echándole la culpa al aeropuerto de Barajas.
Termino con una pregunta: ¿Va Madrid a aprovechar su proximidad con Toledo para beneficiarse con el 400 aniversario de la muerte del Greco? Cualquier capital espabilada sacaría petróleo de esta efeméride... Pero mejor será seguir con las terracitas.