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Los hijos de Kennedy: decepción y frustración

viernes 22 de noviembre de 2013, 20:04h
Actualizado: 22/11/2013 20:15h
Coincidiendo con el 50 aniversario del asesinato del presidente John F. Kennedy podemos ver en el teatro Alcázar la obra 'Los hijos de Kennedy', que ya se había estrenado en 1977. Ahora, con dirección de José María Pou, está interpretada por Maribel Verdú, Emma Suárez, Ariadna Gil, Fernando Cayo y Alex González. Pero el paso del tiempo se deja sentir en el texto de Robert Patrick, de quien no recuerdo haber visto ninguna otra obra en España.
  • Maribel Verdú, en

    Maribel Verdú, en 'Los hijos de los Kennedy'
    Juan Luis Jaén

  • 'Los hijos de Kennedy'
    Antonio de Castro

  • Emma Suárez, en

    Emma Suárez, en 'Los hijos de Kennedy'
    Antonio de Castro

  • 'Los hijos de Kennedy'
    Antonio de Castro

Un café en Nueva York. Cinco personajes con poco más de treinta años, desencantados, aturdidos por haber perdido sus sueños, los que forjaron durante la presidencia de Kennedy. Oswald no solo se llevó la vida del mandatario, sino las esperanzas de toda una generación de norteamericanos.

Cuando la montó Ángel García Moreno -deberíamos intentar recuperar para la escena a este director- causó un gran impacto. Todo el público tenía todavía frescos los recuerdos de la tragedia y dramas mundiales, como la guerra de Vietnam. Aunque ya había pasado la era de los hippies, las flores de sus greñas todavía no habían acabado de marchitarse. Hoy las situaciones que describen los protagonistas resultarán extrañas a cualquier espectador con menos de cuarenta años. El interés, por tanto, está en asistir a la reunión de cinco estrellas de primer orden. Y parece que es suficiente atractivo porque el teatro se llena.

En su primer estreno también hubo un reparto fulgurante: Gemma Cuervo, Francisco Valladares, Marisa de Leza, Pedro Civera, María Luis Merlo, Amadeo Sans... Queda, en muchas memorias, la imagen fulgurante de la Cuervo con un espléndido traje de noche rojo pretendiendo emular a Marilyn. Porque la obra se sustenta sobre dos muertes: la de Kennedy y la de Marilyn Monroe. Aunque hay una escena que despista. La secretaria afirma que en los escaparates americanos, pasados unos meses del magnicidio, se retiraron los retratos de Kennedy para poner los de Marilyn.

Pero la Monroe falleció en junio de 1962, un año y medio antes que el presidente. En realidad deberíamos hablar de más muertes porque uno de los personajes es un soldado en la guerra de Vietnam, marcado para siempre por las víctimas que causó.

De los cinco personajes hay dos que son lo que se llama un bombón. Fernando Cayo hace el actor homosexual, eternamente recluido en el circuito undergrown y consciente de que ya no saldrá de él. Es el más denso de los trabajos interpretativos, con un momento extraordinario cuando narra la violación que sufrió por varios marinos. Maribel Verdú es la starlette que, como decenas de miles de chicas, quiso ser la sucesora de Marilyn y se ha quedado en una alternadora desfasada. Tiene las mejores escenas, las más frívolas y divertidas aunque acabe en drama. Extraordinaria su parodia del "Happy birthday mr. President" ataviada con una copia del traje que lució la estrella. Emma Suarez, Ariadna Gil y Alex González se enfrentan a personajes más grises, igual de desencantados y fracasados. Pero una secretaria de redacción, una hippy sin oficio ni beneficio -creo recordar que en la primera versión estaba embarazada- y un soldado como hay cientos de miles, resultan menos brillantes, aunque es justo reseñar la hermosa composición que hace Emma de su personaje. Creo que al autor estos tres tipos le resultaron menos simpáticos.
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