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TEATRO

Diego Braguinsky y Jordi Ballester en el Cementerio Británico.
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Diego Braguinsky y Jordi Ballester en el Cementerio Británico. (Foto: Antonio Castro)

La mujer de negro nunca muere

viernes 04 de julio de 2025, 15:53h
Actualizado: 11/07/2025 19:25h

En el año 1998, Emilio Gutiérrez Caba trajo a Madrid una de las escasas obras teatrales de terror: La mujer de negro. El actor retomaría el personaje -múltiples personajes en realidad- en varias ocasiones hasta el año 2013. Realmente, el primer montaje de esta obra se había realizado en Valencia el año 1991 y, desde entonces, la han retomado repetidas veces. Más de treinta años después, esa fantasmagórica mujer sigue sin enterrar y reaparece este verano en el teatro Alcázar.

En 1983 la escritora británica Susan Hill publicó la novela gótica The woman in black, que tuvo un éxito inmediato y llamó la atención de los productores audiovisuales. En 1989 se realizó una adaptación para televisión. Al cine llegaría mucho más tarde, en 2012, con una película protagonizada por Daniel Radcliffe. Para entonces había saltado al teatro gracias a la adaptación de Stephen Mallatratt, que se eternizó en la cartelera londinense. Allí se representó sin interrupción durante más de treinta y cinco años, rivalizando con la eterna ratonera, de Agatha Christie. Hasta el momento se ha representado en cuarenta países y se calcula que la han visto más de diez millones de espectadores. En Madrid vimos una producción nueva el año 2020 en el teatro Muñoz Seca dirigida por Víctor Conde.

La mujer de negro. Cementerio Británico. (Foto: Antonio Castro)

La mujer de negro es un brillante ejercicio artesanal de teatro con el que se pretende inquietar y, tal vez, asustar a los espectadores. Para ello no utiliza más que trucos de la más tradicional carpintería teatral. Dos únicos actores desgranan los aterradores sucesos que ocurrieron en la misteriosa mansión de Marsh House, en una pequeña población inglesa. A ella acudió el abogado Arthur Kipps para solventar un aparentemente sencillo proceso testamentario. Pero su visita, y los sucesos ocurridos en ella, le trastornaron para siempre. Visiones dramáticas, sombras amenazadoras, ruidos extraños… Para intentar librarse de sus pesadillas el abogado contrata a un actor, que deberá representar lo acaecido hace décadas. Comienza la representación -teatro dentro del teatro- y los espectadores reales se convierten en testigos de las inesperadas apariciones de la mujer de negro. Su aparición es anuncio de desgracias sin cuento. El actor que da vida al abogado tiene que asumir numerosos personajes a lo largo de la función. La escenografía es muy sencilla y se fía a la luz, a la poca luz, la creación de un ambiente tenebroso que contribuya al terror.

Llega al teatro Alcázar la producción valenciana estrenada hace más de dos años y que ya el verano pasado tuvo bastante éxito en el teatro Fígaro. Llegan tras una segunda temporada en Valencia. Siempre con la versión en español de  Anna Gimeno y J. Vicente Martínez, está dirigida por Rebeca Valls e interpretada por Diego Braguinsky y Jordi Ballester, el mismo equipo de estas dos últimas temporadas.

La mujer de negro estará en el teatro Alcázar hasta el 10 de agosto. La presentación de la nueva temporada se ha hecho en el Cementerio Británico de Madrid.

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