Así, los más de 35.000 cazadores con licencia en la Comunidad podrán disfrutar de la caza menor desde el 8 de octubre hasta el 31 de enero de 2014. Tendrán la consideración de especies cinegéticas menores la codorniz, conejo, becada, corneja, estornino, becada, faisán, grajilla, liebre, paloma (bravía, torcaz, zurita y roja), tórtula, urraca, zorro y zorzal (alirrojo, común, charlo, real).
Son especies de caza mayor las cabras montesas, ciervos, corzos, gamos, jabalís y muflones. El periodo hábil comprende desde el 8 de octubre hasta el 21 de febrero de 2014 para el ciervo, gamo, muflón y jabalí. La cabra montesa se podrá caza hasta el 15 de diciembre y del 1 al 31 de marzo de 2014.
Los días establecidos para la caza son los jueves, los fines de semana y festivos nacionales y autonómicos, por lo que mañana día 10 será el primer día hábil para cazar en la Comunidad.
Además, se permitirá la captura y muerte de cualquier ejemplar de cotorra argentina, cotorra de Kramer y de mapache por estar incluidas en el catálogo español de especies exóticas invasoras durante la práctica de cualquier actividad cinegética autorizada, incluidas las contempladas durante el periodo hábil de caza establecido en la orden.
La caza de cualquier otra especie no contemplada en la Orden requerirá la autorización previa de la Consejería. Queda prohibido ejercer la actividad cinegética en aquellos cotos cuyos titulares no hayan presentado el obligado Plan de Aprovechamiento Cinegético debidamente cumplimentado.
Podrá practicarse caza mayor en los cotos privados de caza declarados como caza mayor. Los permisos de caza, que concede el Ejecutivo autonómico se refieren exclusivamente a la caza mayor, ya que para la menor no es necesario solicitar ningún tipo de permiso, salvo que se trate de batidas extraordinarias, como en el caso del control de conejos en verano o de predadores en primavera, como las urracas y los zorros.
En cuanto a la caza mayor, de la que existen más de un centenar de cotos específicos, se establecen monterías, baterías, ganchos de caza mayor y recechos. Sus precios rondan, de media, los 3.000 euros. Uno de los animales más atractivos para este tipo de actividad cinegética es el corzo. La mayoría de los cotos se encuentra en propiedades privadas y el resto en terrenos públicos convertido en zonas de caza regulada perfectamente delimitados y anunciados, y a las que se sólo pueden acceder personas autorizadas.
Las licencias de caza y pesca, expedidas por la Dirección General del Medio Natural de la Comunidad de Madrid, constituyen documentos personales e intransferibles cuya tenencia es necesaria para el ejercicio de la actividad cinegética y piscícola. Se establece así, por tanto, un único tipo de licencia para el ejercicio de la caza o de la pesca en el ámbito del territorio madrileños, concretándose en esta última la especialidad de con armas o sin ellas. La licencia sólo habilitará a su poseedor para cazar cualquier especie que esté fijada para ellos.
Los periodos de caza y los calendarios de veda los establece cada año el Gobierno regional. Aunque suelen durar desde mediados de octubre hasta febrero, cabe la posibilidad de que se conceda un permiso puntual para el control de poblaciones.
En los terrenos sometidos a régimen cinegético especial se precisa estar en posesión de autorización expresa del titular del acotado para el ejercicio de la caza. Las licencias de caza o pesca podrán solicitarse por un período de uno a cinco años computable a partir de la fecha de expedición. En el caso de menores de 16 años, el período máximo de vigencia será el restante hasta dicha edad y nunca superior a los cinco años y en la de mayores de 65 será indefinida.
Los ecologistas reclaman mayor regulación y control
Los colectivos ecologistas ARBA, Asociación Ecologista del Jarama 'El Soto', Ecologistas en Acción, GRAMA y Jarama Vivo han reclamado este miércoles una mayor regulación y control de la caza "acordes con los tiempos actuales". Estos colectivos consideran que la caza, cuya veda comienza mañana, "no solo no respeta los derechos de los animales, sino que además supone un riesgo para el ejercicio de otras actividades en la naturaleza".
La pasada temporada de caza 2012-2013 contó con 32.850 cazadores, los cuales abatieron 3.457 jabalíes, 1.783 ciervos, 877 gamos, 191 corzos, 482.238 conejos, 33.825 liebres, 222.986 perdices, 4.332 zorros, etc. En total 1.026.923 animales, lo que supone una media de 31,26 animales por cazador.
Así, señalan que durante la última temporada se abatieron animales correspondientes a 2.061 toneladas de carne. Del total destacan los 795.692 kilos de conejo, los 395.826 kilos de jabalí o los 320.940 kilos de ciervo. "A pesar de este elevado número de ejemplares muertos, no existen estudios sobre las poblaciones cinegéticas que acrediten que su eliminación es compatible con su supervivencia y conservación a nivel regional. Casos dramáticos son los de la codorniz y la tórtola común cuyas poblaciones están en regresión tanto a escala nacional como regional", apuntan los ecologistas.
En el caso de la codorniz, el programa Seguimiento de Aves Comunes en España (SACRE), obtiene para el periodo (1998-2012) un declive de un 53,32 por ciento a nivel nacional. En el caso de la tórtola común, el programa SACRE, obtiene para el periodo (1998-2012) un declive generalizado en toda España con un descenso del 29,27 por ciento de las poblaciones a nivel nacional. "A pesar de esta situación en la pasada temporada se han abatido 12.134 tórtolas y 2.700 codornices", añaden.
Por otro lado, estas asociaciones ecologistas consideran que durante la temporada de caza "se imponen los derechos de una minoría cazadora (0,5% de la población) sobre el resto de la población no cazadora". "La actividad cinegética que se ejerce sobre el 71,6 por ciento del territorio madrileño, impide o limita el disfrute de la naturaleza del resto de usuarios y supone un riesgo para el ejercicio de actividades al aire libre", concluyen.