Mariano Rochman, es coautor y también el objeto de deseo de las hermanas Rivas en el escenario. No salimos del cuarto de estar donde ha instalado su centro de entrenamiento. El ambiente enrarecido en el que viven las dos mujeres se vuelve irrespirable con la presencia del macho. ¿Cómo resolver la situación? Eso ya, en el teatro.
El montaje está dirigido por Adriana Roffi siguiendo la escuela naturalista, tan eficaz y popular en su país.Dolo corta carne real, el Potro machaca el saco y Angustias hace batidos.La transición entre escenas es mínima, el ritmo veloz.
Lo que podría ser -y es- un drama rural acaba convirtiéndose en una comedia negra, que ríen y aplauden los espectadores. También, gracias a la entrega de los tres intérpretes. Cada uno en una clave, pero juntos en un retablo de tipos populares. El Potro a punto de estar sonado, con una ingenuidad desarmante, consciente a medias de ser el objeto de deseo. Esther Ortega es Dolores, deslenguada, resuelta, aparentemente mandando en la casa. Carlota Ferrer es la hermana sufridora, mantenedora de la tradición familiar, pero la que las mata callando...
"Las hermanas Rivas" es buen teatro, un espectáculo que se ve con interés porque está hecho con profesionalidad y talento.