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Parque Fuente Carrantona
Parque Fuente Carrantona

El parque de los árboles tristes

martes 11 de junio de 2013, 00:00h

En el parque forestal de Fuente Carrantona se han trasplantado miles de árboles procedentes de obras, como el soterramiento de la M-30. Muchos no han salido adelante, lo que le ha valido el sobrenombre de 'cementerio de árboles'.

Tras un trasplante, un árbol necesita un tiempo para asentarse, para luchar por seguir viviendo. Han pasado casi nueve años desde que empezaron las obras de soterramiento de la M-30 y algo menos desde que miles de árboles fueron talados o trasplantados del lugar para dejar paso a las máquinas y al nuevo proyecto, que ahora ha culminado en Madrid Río. Al igual que de estos trabajos, al parque de Fuente Carrantona, en el distrito de Moratalaz, han llegado árboles de otras obras de Madrid. Una visita a este lugar da una idea de la suerte que corren algunos ejemplares lejos de la vista de los madrileños. El colectivo Basurama, preocupado por los residuos que genera la sociedad actual, incluye este peculiar espacio en sus rutas por la ciudad. Lo llama 'cementerio de árboles', nombre con el que también se conoce este parque.

En esta antigua escombrera de 22 hectáreas, se trasplantaron al menos unos 3.000 árboles del entorno de la M-30, de los casi 9.000 que resultaron afectados por las obras. Otros 6.000 fueron talados, por considerarse inviable su traslado, según datos de 2005 del propio Ayuntamiento. Hay que tener en cuenta que la normativa prohíbe talar árboles salvo que se considere que están en mal estado o es necesario. En este caso, hay que asegurar que se va a reponer un número superior al de ejemplares talados, teniendo en cuenta su edad. El PSOE indica que a Fuente Carrantona pueden haber llegado unos 10.000 árboles procedentes de distintas obras.

Nada más entrar por uno de sus accesos, una serie de troncos de plátanos muertos reciben al visitante. Con sus ramas taladas y sin ninguna hoja parecen una escultura y no dejan duda de que están muertos. Pero al adentrarse en el parque se puede comprobar como otros sí han salido adelante y lucen su correspondiente verde primaveral. Si se da un paseo, hay momentos en los que se podría pensar que es un parque forestal al uso, aunque al girar en el camino o al mirar en otra dirección no es difícil encontrar algún árbol en mal estado. Las hojas vuelven a rodear a algunos troncos inertes en una pequeña muestra de vitalidad, pero difícilmente estos árboles sobrevivirán.

Fuentes del grupo municipal socialista mantienen que murió un 80 por ciento de los árboles y que el Ayuntamiento dijo en su momento que la marras supusieron un 30 por ciento. A consultas de este digital, el Área de Medio Ambiente del Consistorio no ha indicado qué número de árboles salió adelante, pero aclaran que se han ido sustituyendo por otros traídos igualmente de zonas en obras, entre ellas de la M-30. Los únicos que no se han talado pese a haber muerto son los procedentes de los trabajos de renovación de la calle Serrano. "Hay que talar muchos árboles, pero dicen que no los quitan porque están denunciados", apunta un operario de parques y jardines que suele trabajar en Fuente Carrantona. Probablemente, se refiera a la denuncia que presentó la Comunidad de Madrid por la actuación del Ayuntamiento en las obras, que acabó con la poda de 53 ejemplares, según el Seprona. El PSOE, por su parte, denunció ante la Fiscalía de Medio Ambiente la desaparición de más de 22.000 árboles durante las obras que llevó a cabo el exalcalde Alberto Ruiz-Gallardón, de la que no volvieron a saber nada más, según indica un portavoz del grupo municipal.

Pese a las dificultades, la naturaleza se impone en este parque en primavera. "Nos gusta venir a pasear aquí porque es como el campo", indica María Isabel Aguilar, quien pasea junto a su marido. Efectivamente, no es un parque urbano al uso. Solo hay una papelera y no hay bancos ni mobiliario urbano, según resume un trabajador del parque. La presencia humana se vislumbra por los caminos trazados entre los árboles y un sistema de riego. Un tapiz de hierbas y flores brota espontáneamente en estas fechas y los equipos de prevención de incendios se afanan en desbrozarlas.

Llama la atención también la mezcla de árboles de numerosas especies, que parecen colocados al azar y que probablemente obedece al ritmo de llegada marcado por las obras que expulsaron a estos ejemplares de sus antiguas moradas y por la reposición tras las marras que ha habido durante estos años. Por ejemplo, se pueden ver algunos eucaliptos, álamos y olivos juntos, algo difícil de encontrar en un parque o bosque natural. La decrepitud de algunos ejemplares y su diseño le confieren un peculiar encanto. "Son pequeñas soledades obligadas a vivir juntas, lejos de su lugar de origen. Parece un reflejo de nuestra sociedad de personas solas que comparten un espacio", sugiere tras una visita Rubén Lorenzo, de Basurama.

y que probablemente obedece al ritmo de llegada marcado por las obras que expulsaron a estos ejemplares de sus antiguas moradas y por la reposición tras las marras que ha habido durante estos años. Por ejemplo, se pueden ver algunos eucaliptos, álamos y olivos juntos, algo difícil de encontrar en un parque o bosque natural. La decrepitud de algunos ejemplares y su diseño le confieren un peculiar encanto. "Son pequeñas soledades obligadas a vivir juntas, lejos de su lugar de origen. Parece un reflejo de nuestra sociedad de personas solas que comparten un espacio", sugiere tras una visita Rubén Lorenzo, de Basurama.

-Galería de imágenes: El 'cementerio de árboles'

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