La asamblea definitiva se celebrará este miércoles,
31 de agosto, en el auditorio de CCOO, situado en la calle Lope de Vega. A partir de las 11 de la mañana, los representantes de CCOO, la Central Independiente de Funcionarios (CSI-F), la Federación Estatal sectorial de UGT (FETE), el Sindicato de Trabajadores de Enseñanza y el sindicato independiente ANPE (Asociación Nacional de Profesionales de Enseñanza) están llamados a decidir si paran en los primeros días del curso, que arranca oficialmente el
12 de septiembre. También existe la posibilidad, que se tratará en dicha reunión, de que el curso ni siquiera arranque ese día.
El plantamiento, según fuentes sindicales citadas por la agencia Europa Press, es llevar a cabo
concentraciones y caceroladas, además de una
huelga, para dar "un toque de atención" al departamento que dirige Lucía Figar. Para esas fechas, y según las órdenes de la Consejería, los institutos madrileños deberán haber procedido a recortar su número de profesores interinos en una cifra que los sindicatos sitúan en 2.500 docentes. Sin ellos, asegura la Asociación de Directores de Instituto de la Comunidad de Madrid, les será imposible cubrir los horarios de las clases. También se verán obligados a reducir los desdobles, las clases de refuerzo y todos los recursos especiales pese a que el número de alumnos no ha dejado de crecer en los últimos años. La
convocatoria de oposiciones en pleno curso será una dificultad añadida.
No hay vuelta atrás
El recorte de interinos obedece al recorte, a su vez, de
231 millones en el presupuesto de la Consejería de Educación para este año. La consejera Lucía Figar justificó este lunes que es necesario suprimir recursos en determinadas áreas (como la de los interinos) para no tener que recortar "en otros programas importantísimos como el bilingüismo o las becas". No hay vuelta atrás, por tanto, a una medida que calificó como "necesaria".
La reducción de interinos, a juicio de la consejera, en ningún caso alcanzará los 2.500 efectivos ni los 3.200, última estimación aportada por UGT. Con todo, la cifra definitiva no se constatará hasta que el curso haya comenzado. Sus puestos los cubrirán los profesores funcionarios, a quienes se obligará, según establece la Ley Orgánica de Educación, a impartir
20 horas lectivas a la semana, por las 18 que hacían el curso pasado. En esas horas no computarán las que se dediquen a preparar las clases, las guardias, las clases de refuerzo o las de biblioteca. Tampoco lo harán las
tutorías, que finalmente no serán eliminadas. El profesor, sin embargo, podrá elegir si realiza las mismas de forma individual o colectiva recibiendo a cambio un complemento salarial. "A los profesores se les pide
un esfuerzo razonable y no hay ninguna posibilidad de rectificación", zanjó la responsable, que recalcó que los profesores cobrarán más en sus nóminas puesto que van a trabajar más horas a la semana.
Para el secretario general del Partido Socialista de Madrid,
Tomás Gómez, el Gobierno de Esperanza Aguirre está poniendo "en riesgo" el inicio de curso con estas medidas. Para ejemplificarlo, Gómez, de visita en Villanueva de Perales, tomó el caso del
IES La Paloma, de Madrid capital, que con una plantilla de 300 profesores deberá trabajar con 50 menos. "¿Alguien cree posible empezar un curso con normalidad si tu plantilla es de 300 y empiezas con 50 profesores menos?", zanjó. UGT ya ha anuncio que llevará el recorte
a los tribunales.