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Inmisericorde con los antifranquistas

Inmisericorde con los antifranquistas

miércoles 18 de junio de 2008, 00:00h
Actualizado: 26/06/2008 17:05h

Acababa de regresar de Alcorcón, donde había acudido a ver cómo se desarrollaba el “congresillo” del PSM en el que los socialistas madrileños debatieron las enmiendas al documento marco que centrará las discusiones políticas del Congreso del PSOE de julio, cuando nada más encender la tele apareció el presidente del Congreso de los Diputados, José Bono, regañando a un señor por levantar la bandera tricolor en un acto de homenaje a decenas de presos políticos del franquismo.

Los mismos que llenaron la Sala de Columnas de las Cortes Generales, muchos años antes habían ocupado celdas en las cárceles que la dictadura franquista tenía preparadas para los que oponían a las barbaridades del régimen que se mantuvo en pie 40 años hasta que el golpista Francisco Franco nos liberó con su muerte. El ex presidente de Castilla-La Mancha y veterano militante del PSOE, hasta la llamada de atención, se había mostrado cariñoso con los ex presidiarios, incluso, reconoció que fueron detenidos y encarcelados por defender la legalidad republicana, lo que provocó muchos aplausos de estos luchadores por la libertad y que uno de los presentes mostrase una bandera republicana.

Durante varios días, la imagen de un señor correcto políticamente dando por finalizado un acto por considerar manifestación ilegal la expresión de un caballero emocionado por el reconocimiento de su contribución al advenimiento de la democracia me alteró el ánimo. Deseaba el paso del tiempo para no dejar por escrito la mala leche que me puso una persona que parecía incapaz de tener misericordia:
“atributo divino por el que se perdonan y remedian los pecados y sufrimientos de sus criaturas, en la doctrina cristiana”.

Bono, cristiano ejemplar y socialista modélico, para algunos, perdió los modales con los que no se merecían esa reacción del presidente del Congreso, que quiso ser más papista que el Papa y más correcto que nadie. Ilegal no es la bandera republica, que representó en aquellos años de la II República la legalidad emanada de las urnas y la dignidad frente a los que luego se convirtieron en unos golpistas indeseables y en unos asesinos a sueldo de la dictadura criminal, sino actuar fuera de la ley vigente. Ilegal sería sustituir la enseña nacional que preside las Cortes Generales para colocar la tricolor, o mostrar símbolos contrarios al derecho a la vida o defensores de genocidios, crímenes o violaciones contra los derechos humanos, pero nunca sacar la suya de corazón en un homenaje a los que defendieron la legalidad republicana.

Lo lógico era que pasase lo que sucedió y que el símbolo de los presentes se hiciese presente. Se ha pasado, inmisericorde Bono, dejando mal a los progresistas y a los seguidores del cristianismo alejado de los dogmas y cercano a la compasión y a la misericordia con los débiles. Un borrón en su currículo, por cierto, lleno de gestos con los desheredados.

Nino Olmeda

Periodista. Empezó su carrera profesional en El Socialista, colaboró con medios como Diario 16 e Interviú y durante casi una década intervino en tertulias de la Cadena Ser. Fue presidente de Tele K (televisión de Vallekas). Durante más de 30 años se dedicó a la información autonómica en Servimedia, Ha recibido numerosos premios de la Asamblea de Madrid, el Gobierno regional, la ONCE, Canal 33 y premio APM, entre otros. También ha recibido, tras su jubilación que no retirada, un homenaje de los todos los presidentes de la Comunidad de Madrid y de la Asamblea autonómica. En la actualidad, colabora con Madridiario y Zarabanda.

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