Con el primer equipo del Rayo Vallecano viviendo uno de los momentos más brillantes de su centenaria historia, compitiendo con los más grandes del fútbol español en Primera División por quinto año consecutivo y, al mismo tiempo, disfrutando del sueño europeo, con la vista puesta en las semifinales de la Conference League ante el Estrasburgo de este mismo jueves, los aficionados rayistas continúan honrando la tradición "obrera y antifascista" de este popular distrito de la capital. El foco sobre cuestiones como los derechos sociales y, muy especialmente, la memoria histórica.
Apadrinados por el presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), Emilio Silva, y organizados a través de la plataforma 'Campo de Concentración Estadio de Vallecas', un nutrido grupo de vecinos y voluntarios investiga desde hace ya un año uno de los episodios más "oscuros" y "desconocidos" del siglo XX en España: las repercusiones de la Guerra Civil y la posterior represión franquista sobre el barrio.
Y es que tal y como han podido constatar numerosos estudios, el actual Estadio de Vallecas, entonces todavía conocido con el apelativo anglosajón Stadium de Vallecas, fue escenario de uno de los cerca de 100 campos de concentración desplegados por el nuevo régimen para internar a los miles de republicanos apresados, ya sea durante el conflicto o a posteriori.
Aunque esta "negra" función apenas se prolongó durante unos días de principios del mes de abril de 1939, recién concluida la contienda, explica en conversaciones con Madridiario uno de los coordinadores del proyecto, Juan Jiménez Mancha, se estima que hasta 9.500 presos fueron allí encerrados durante esa "fatídica semana".
"Aunque podrían ser muchos más", lamenta el mismo Jiménez Mancha, de acuerdo con los testimonios de los descendientes de los presos entrevistados, la documentación recabada hasta la fecha e investigaciones precedentes, tales como los estudios 'Los campos de concentración de Franco: sometimiento, torturas y muerte tras las alambradas', de Carlos Hernández de Miguel, o 'Cautivos: campos de concentración en la España franquista, 1936-1947', de Javier Rodrigo.

Fútbol y memoria histórica se dan la mano para poner fin a "más de 85 años de silencio"
Este proyecto "coral", en el que participan muy diversos perfiles profesionales, incluyendo "periodistas, historiadores o fotógrafos", nace el 26 de abril de 2025 durante unas "jornadas de memoria" organizadas por Bukaneros, el grupo ultra del Rayo Vallecano, y la Plataforma ADRV, colectivo que agrupa a buena parte de las peñas, en el Ateneo Republicano de Vallekas.
"Tras más de 85 años de silencio o, como mucho, de runrún entre los vallecanos", el objetivo de los voluntarios no es otro que recopilar toda la información como sea posible para "sacar a la luz este trágico episodio, esta historia maldita de nuestro estadio" en forma de libro. "Pero también queremos hacer otras muchas cosas. Queremos difundir lo ocurrido aquellos días, diseñar materiales didácticos para jóvenes y estudiantes, organizar actividades culturales... Todo lo iremos revelando en los próximos meses", apostilla el investigador
Los esfuerzos de los aficionados se centran ahora en la "memoria oral". O lo que es igual, en "conseguir más testimonios" pues "la documentación disponible en registros y bibliotecas es bastante escasa". A tal fin apelan al "boca a boca" en el vecindario, a la difusión de la iniciativa a través de las redes sociales y, sobre todo, a la convocatoria de actos a los que invitan a toda la ciudadanía a participar.
El último, este pasado fin de semana, unas nuevas 'Jornadas por la Memoria Histórica', que han incluido actividades tan variadas como una "ruta a pie por el frente del Jarama", varias charlas en el Ateneo, incluyendo testimonios de los mismos familiares que participan en la investigación, o la inauguración de una exposición sobre las Brigadas Internacionales en el Mercado de Nueva Numancia. Y, claro, como plato fuerte, el duelo que enfrentó al Rayo Vallecano frente al recientemente coronado como campeón de la Copa del Rey, la Real Sociedad de San Sebastián.
"Hay que dar a conocer la historia oculta para cerrar heridas"
"Muchas veces se dice que no hay que remover el pasado para no reabrir viejas heridas. A través de este tipo de actos nosotros decimos lo contrario. Creemos que hay que contar y dar a conocer esta historia oculta para, precisamente, cerrar de verdad las heridas", zanja el coordinador.

La historia de Nicolás Sánchez Sánchez
Con apenas 17 años, Nicolás Sánchez Sánchez, vecino del popular barrio de La Bomba, en Ventas, hoy ya desaparecido bajo el trazado de la M-30, fue uno de los miles de prisioneros que pasaron por el centro de internamiento vallecano. Su delito, pertenecer al cuerpo de Carabineros, una suerte de Guardia Civil de la época que, en su mayoría, se mantuvo fiel al Gobierno republicano tras el golpe de Estado.
"Mi padre estuvo allí con solo 17 años. Era un niño. Es cierto que estuvo poco tiempo. Solo unos días. Pero le dio tiempo a pasar hambre y frío... Me contó que para comer tan solo les daban una lata de sardinas a repartir entre varios presos. Además, aquella primavera parece ser que fue muy lluviosa y los prisioneros estaban todo el día empapados, calados hasta los huesos, con la humedad constantemente metida en el cuerpo", recuerda Nicolás Sánchez Martín, hijo del protagonista.
Paradójicamente, la lluvia fue también la llave que abrió las puertas a una improvisada fuga. "Tanto llovió que uno de los muros del estadio terminó cediendo. Mi padre logró escaparse por ahí. Le dio la vuelta a su abrigo de Carabinero, que por fuera era verde y por dentro negro, y se agarró al brazo de una señora que había ido a llevar comida a otro familiar preso. Así logró esquivar a la Guardia Mora. A decir verdad, no parece que hubiera mucho control...", continúa relatando.
El periplo de Nicolás Sánchez Sánchez, sin embargo, no había terminado. "Por miedo a ser apresado de nuevo, solo se movía de noche. Tardo dos días en llegar a su casa en Ventas, donde se mantuvo escondido durante muchos días. Creemos que le dejaron en paz y que después no le persiguieron porque, a pesar de que tenía 17 años, en la ficha que tenían los franquistas ponía que tenía 24. No le relacionaban", sentencia emocionado su descendiente.
El fútbol vuelve a Vallecas tras el cierre del campo de concentración
El tempranero desmantelamiento del campo de concentración, además de por la falta de víveres y otros recursos básicos, como mantas para resguardarse del frío, bien podría venir motivado por la intención del régimen de reflejar lo antes posible una pretendida "vuelta a la normalidad". Y esto incluía, claro, la recuperación de la práctica deportiva, incluyendo la celebración de partidos de fútbol que congregaban a cientos de miles de asistentes cada jornada liguera.
Así, tal y como relatan las crónicas deportivas de la época, el primer encuentro disputado en Madrid tras la guerra tuvo lugar en el propio Estadio de Vallecas solo unas semanas después del cierre del campo de concentración. Sería, en concreto, el 2 de mayo, entre el Aviación Nacional, germen del actual Atlético de Madrid tras su fusión con el Athletic de Madrid, y el Deportivo Alavés. El resultado, empate a uno.
Con independencia del desenlace del choque liguero, lo más llamativo de la fecha fue la reproducción del himno nacional, con todos los futbolistas plantados brazo en alto, emulando por primera vez el saludo romano característico del régimen que más tarde se convertiría en costumbre, y el minuto de silencio en memoria de los caídos del bando nacional. Todo antes del pitido inicial. Por supuesto, el nombre del caudillo, Francisco Franco, presidió aquel día el choque pintado en los muros internos del estadio.
No sería hasta la temporada 1956-1957 que el Rayo Vallecano comenzase a disputar sus partidos como local en el Estadio de Vallecas. Las primeras patadas al balón por parte de los franjirrojos tuvieron lugar en el campo de la Calle de las Erillas. En 1940, sin embargo, se trasladaron a El Rodival, su segundo hogar hasta la reubicación definitiva que aún perdura en nuestros días.
La afición se niega a abandonar Vallecas
En la actualidad, la investigación liderada por la plataforma 'Campo de Concentración Estadio de Vallecas' se entremezcla inevitablemente con los rumores en torno a un posible traslado del Rayo Vallecano hacia un nuevo estadio más allá de las fronteras del barrio. Una posibilidad que, "aunque ahora mismo parece lejana", ha venido ganando fuerza en los últimos meses a raíz de la posición de la directiva liderada por Raúl Martín Presa, partidaria de la mudanza como remedio al más estado de la infraestructura.
"Ahora está más tranquila la cosa... La Comunidad ha dicho que está con la afición y que van a invertir para mejorar el estadio. El club también debe cumplir con su compromiso y mantenerlo. Pero no nos fiamos nada... Toda la afición se niega a irse de Vallecas. Es nuestra casa. Nuestro hogar. Queremos que se mejore y se rehabilite. Toda nuestra historia está aquí, en el barrio", coincide el grueso de la masa social rayista.
