La polémicas en torno los infructuosos cribados de cáncer de mama en Andalucía, un caso que afecta ya a más 2.000 mujeres, despertó la semana pasada las alarmas -y la indignación- en todos los rincones del país. Conscientes de la gravedad de la situación, no obstante, las autoridades madrileñas se apresuraron en negar cualquier réplica del escándalo en nuestro territorio.
"Esto en la Comunidad no ocurre. No ha pasado. El cribado del cáncer de mama es un circuito al que dedicamos mucho tiempo", aseguraba la consejera de Sanidad, Fátima Matute, en un encuentro con periodistas celebrado el pasado viernes.
Prueba del empeño en la materia, así como de la trascendental importancia que los responsables regionales atribuyen a la detección precoz de esta enfermedad, es, de hecho, la futura ampliación de su "población diana". Es decir, del ratio de edad en el que hasta la fecha se venían ejecutando estos controles en los hospitales de la región. Así, si hasta el momento los cribados frente al cáncer de mama arrancaban a los 50 años y se prolongaban hasta los 69, el objetivo ahora es ampliar el ratio de forma que empiecen a los 45 y continúen activos hasta los 74.
A fin de prevenir la saturación del servicio, la escalada será progresiva: en 2026 se sumarán las mujeres de 45, 70 y 71 años, en 2027 las de 46, 72 y 73 y en 2028 las restantes. La iniciativa bebe del incremento en la esperanza de vida, que en Madrid supera ya los 86 años -86,1-, consolidándose como una de las más altas a escala europea y mundial.
Solo en 2024, unas 200.000 mujeres realizaron la prueba en nuestra región, confirman desde Sanidad. Cifra que espera superarse este mismo curso. Y es que, apostillaba la propia Matute, "la adherencia crece cada año". A ello contribuye, de hecho, la extensión del horario de citas para la ejecución de las pertinentes mamografías, ahora también disponibles por las tardes e incluso durante los fines de semana.
El objetivo, justificaba a renglón seguido la consejera, vencer tanto a la "pereza" como a las "excusas" que tantas veces frenan los chequeos médicos y, en definitiva, salvar vidas.
Contra el cáncer de colon y recto, pulmón y cérvix
Como tumor maligno más frecuente -al menos si se tiene en cuenta el total de la población-, incrementar el número de madrileños que se prestan al cribado del cáncer de colon y recto es otra de las grandes prioridades en la agenda de la consejería. A tal fin se perfilan ya los últimos flecos del convenio con el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid (COFM) para que, previa recepción de la correspondiente notificación en forma de receta electrónica, las farmacias de la región puedan comenzar a repartir los kits de recogida de heces antes de que finalice el año.
Enmarcado en el programa de prevención 'Prevecolon', se trata de facilitar así al ciudadano la posibilidad de realizar la prueba en su mismo domicilio, sin necesidad de acudir al centro de salud hasta el momento de la entrega de las muestras. "La adherencia a esta prueba creció un 20 por ciento en 2024. Antes de que acabe el año, con la ayuda y el asesoramiento de nuestros boticarios, esperamos incrementarla aún más", celebraba Matute.

A las últimas innovaciones en los cribados colorrectal y de mama, desde la Comunidad destacan además importantes avances en la detección precoz del cáncer de pulmón, uno de los más agresivos y mortales en la actualidad. De la mano del proyecto piloto 'Cassandra' -bautizado así por las siglas de 'Cancer Screening Smoking Cessation and Respiratory Assessment'-, ya son hasta 122 pacientes madrileños los que se han sumado a la iniciativa.
Para continuar con la misión y que esta escale al ámbito nacional, sin embargo, las autoridades autonómicas reclaman al Gobierno central una financiación acorde. "En esto sí que hay que invertir porque también permite detectar otras afecciones vinculadas al consumo de tabaco. Pero, para eso, necesitamos al Ministerio -de Sanidad-. Nos parece muy bien que hablen de planes antitabaco. Nos parece perfecto, pero también que inviertan dinero y que impulsen el proyecto para que se convierta en un programa nacional", reivindicaba, de paso, la consejera.
En la misma línea, Matute aprovechaba la ocasión para recordar la importancia de adherirse a las diversas campañas de cribado prenatal en marcha. La última, relativa a la detección de cardiopatías congénitas críticas que afectan a dos de cada 1.000 bebés. Por supuesto, también a las de vacunación, tales como la del papilomavirus, potencial causante de cánceres tanto de cérvix -cuello del útero- como de pene.
Terapias avanzadas
Otra de las grandes apuestas regionales en la lucha contra el cáncer pasa por la apertura -aún sin fecha definida- de un Centro Regional de Producción de Terapias Avanzadas (CRETA) en las instalaciones del Centro de Transfusión de la capital. Su cometido no será otro que el de impulsar la investigación para la fabricación local de medicamentos "de última generando" empleando, entre otras técnicas, la terapia genética, la celular y la ingeniería de tejidos.
Una vez esté disponible, este nuevo recurso de la Sanidad pública madrileña permitirá tratar diversos tipos de cáncer, como la leucemia linfoblástica aguda o el mieloma múltiple, así como el rechazo a trasplantes y otras patologías como las lesiones de piel.