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Fórmula 1 en Ifema Madrid.
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Fórmula 1 en Ifema Madrid. (Foto: Ifema Madrid)

Madring, el premio de Fórmula 1 de Madrid, desata críticas por los precios y la preventa exclusiva

lunes 22 de septiembre de 2025, 07:00h
Actualizado: 30/09/2025 10:53h
Madrid se prepara para convertirse en una de las capitales de la Fórmula 1 en 2026, cuando el Gran Premio de España vuelva a celebrarse en la ciudad tras más de cuatro décadas de ausencia. El evento promete espectáculo en el recién bautizado circuito Madring, un trazado semiurbano de 5,4 kilómetros con 22 curvas que atravesará la zona de Ifema-Valdebebas, que tomará el relevo del Jarama (escenario del último premio F1 en la capital).

Desde que el 15 de septiembre se pusieran a la venta las primeras entradas en una preventa exclusiva para clientes de American Express, la conversación en redes sociales no ha cesado. Los aficionados critican tanto la exclusividad del proceso como los precios de los abonos, que, aunque se prometieron "asequibles", se han situado en la horquilla habitual de los grandes premios europeos, e incluso por encima en algunos casos: "¿Cuánta gente aquí en España tiene algo de American Express?", denunciaba en X (antiguo Twitter) el usuario Javier García. Otros relataban que ni siquiera pudieron acceder a las entradas de Pelouse (una de las curvas del circuito), las más económicas, pese a estar conectados desde la apertura de la web: "Siete minutos después de abrirse la compra… ya estaba todo agotado. Qué puto asco".

Además, los aficionados también denunciaron una supuesta subida de precios. "Tribuna principal que costaba 799 euros ayer, ahora vale 986. Qué vergüenza Madring", apuntaba otro fan de la Fórmula 1. La organización ha negado cualquier modificación en las tarifas.

Pese al malestar, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, celebró en la Asamblea regional el "éxito rotundo" de la preventa. "Las localidades generales se agotaron en dos minutos y hay además una lista de 235.000 personas", señaló con orgullo, presentando el dato como una prueba del impacto económico y social que el evento tendrá en la región. Ayuso, además, se defendió de las críticas políticas comparando la inversión madrileña con la que ha recibido el circuito de Barcelona en las últimas décadas: "A nadie le parece mal que el Circuito de F1 en Cataluña reciba decenas de millones durante todo este tiempo".

No obstante, sus palabras contrastaron con la percepción de muchos aficionados, que consideraron la preventa una muestra de "elitismo" y falta de acceso para el público general. La lista de espera para la venta de entradas alcanza las 235.000 personas. "Una vez más, dando preferencia a cualquiera menos a los fans de a pie… para cuando llegue el 23 ya estará todo agotado", lamentaba un usuario en redes.

Los precios, en el centro de la polémica

Los precios oficiales del GP de Madrid van desde los 195 euros de las entradas de Pelouse, en las curvas 16 y 17, hasta los 799 euros de la recta principal y la Monumental, la curva estrella del circuito. Entre medias, existen opciones como la curva 15 (324 euros), la curva 7 (464 euros) o las enlazadas de la curva 13 (603 euros).

En el apartado VIP, las cifras se disparan: entre 1.300 y 5.000 euros, con 20.000 localidades de hospitality, lo que convertirá a Madrid en la carrera europea con mayor oferta de este tipo. Un negocio que se enmarca en los 400 millones de euros que Match Hospitality invertirá durante la próxima década para explotar el evento.

La organización ha defendido que los precios están "en línea con otros circuitos europeos" como Imola o Barcelona, y que son más bajos que los de Silverstone, Zandvoort o Miami. Sin embargo, para muchos fans, la diferencia con Montmeló resulta significativa. "Las entradas valen de media un 30 por ciento más que en Barcelona", escribía un usuario en X (antiguo Twitter), mientras otro señalaba que en la Pelouse (las entradas más baratas) "no se verá ni un trocito de los coches que pasan". En contraposición, hay también voces que relativizan la polémica: "Si alguien piensa que la F1 es un deporte donde puedes ver todo por 10 euros, que no se decepcione", apuntaba un seguidor.

Más allá de las críticas, la expectación por el evento es incuestionable. En apenas 24 horas se vendieron cerca de 10.000 entradas, y la lista de espera oficial supera ya las 235.000 personas. Con un aforo máximo de 110.000 en su primera edición, no se descarta que el cartel de "no hay billetes" se cuelgue pocos días después de la venta general del próximo 23 de septiembre.

El GP de Madrid promete convertirse en un hito deportivo, cultural y económico. No obstante, la fiesta del motor tendrá un precio considerable para quienes quieran disfrutarla. Según estimaciones, asistir al evento supondrá un gasto de más de 1.000 euros por persona al sumar transporte, alojamiento y comidas al coste de la entrada.

Este aspecto reabre el debate sobre la accesibilidad de la Fórmula 1, un deporte que cada vez se vincula más con el lujo y el turismo internacional. De hecho, la organización espera que la mitad de los asistentes sean extranjeros, lo que refuerza la sensación entre muchos seguidores locales de que el gran premio está pensado más para visitantes de alto poder adquisitivo que para los aficionados madrileños.

El circuito, a contrarreloj pero adelantado

Mientras tanto, las obras del circuito Madring avanzan con paso firme. Con más de 300 trabajadores en turnos de 18 horas, el proyecto acumula un adelanto de cinco semanas sobre el calendario previsto. El movimiento de tierras ya supera el 85 por ciento de ejecución y se espera que el asfaltado comience en octubre, antes de la temporada de lluvias y bajas temperaturas.

Uno de los grandes atractivos será la curva Monumental, una peraltada con un 24 por ciento de inclinación y medio kilómetro de longitud, que se convertirá en la más exigente del calendario de Fórmula 1. Esta curva, prácticamente terminada, será uno de los mayores desafíos para los pilotos. El circuito ha recibido ya la validación de la FIA, que solo ha pedido ajustes menores en seguridad.

El evento no solo supone un desafío técnico, sino también un escaparate de sostenibilidad: gran parte de la tierra extraída se reutiliza en el propio terreno, evitando transportes innecesarios y reduciendo la huella de carbono.

En definitiva, el GP de Madrid despierta emociones encontradas. Por un lado, la ilusión de recuperar la Fórmula 1 en la capital, con un circuito innovador y una obra que avanza incluso antes de lo previsto. Por otro, la frustración de los aficionados que se sienten excluidos por los precios, la preventa restringida y la limitada disponibilidad de entradas. Por ahora, las cifras hablan de éxito en ventas y de récord de expectación, pero las redes sociales dibujan un panorama muy distinto: el de unos aficionados que se preguntan si la Fórmula 1 en Madrid será, al final, una fiesta abierta a todos o un lujo reservado para unos pocos.

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