Cada verano, el campo y las zonas rurales se vuelven violetas gracias a la lavanda y lavandín, un híbrido natural de lavanda y espliego. A una hora de Madrid, pueblos como Pezuela de las Torres y Brihuega (Guadalajara) se llenan de visitantes para contemplar estos campos morados.
Además de la visita a estos campos infinitos de lavanda y lavandín, otra de las actividades elegidas por los amantes de esta planta es la destilería de Pezuela, y el festival de Brihuega, con conciertos y mercados. La lavanda se ha convertido en mucho más que una planta aromática, es la elección perfecta para escapar del calor de la ciudad y descubrir estos increíbles rincones.
Destilería única en Pezuela de las Torres
Este pequeño pueblo de la Alcarria madrileña se convierte en los meses de solsticio de verano en un mar violeta gracias a la floración de la lavanda, una planta aromática que ha impulsado la creación de una destilería local y un festival que ya atrae a cientos de visitantes.
A solo una hora de Madrid, en una zona poco transitada de la Comunidad, florece una planta que cada verano atrae más la atención. Pezuela de las Torres, un municipio de casi 1.000 habitantes, se tiñe de color morado durante los meses de junio y julio con esta floración que ha convertido al pueblo en un inesperado epicentro turístico, agrícola y cultural.
Los campos de lavanda de Pezuela, situados en la comarca de la Alcarria madrileña, se extienden detrás del parque de Santa Ana, viniendo desde Alcalá de Henares. Plantados por una cooperativa de agricultores desde 2019, nacieron con una doble intención, diversificar los cultivos de la zona y crear una destilería propia. Hoy, ese sueño es una realidad.

Detrás de la destilería de lavandín se encuentran ochos agricultores de la zona, uno de ellos Pío Carmena, de la Sociedad Agrícola de Transformación Lavandas de Valilongo.
“Nosotros somos un grupo de ocho agricultores que, sobre todo, nos dedicamos al cereal y a muchas más cosas, como al lavandín”, ha explicado Carmena. La destilería nació de la “atractiva idea del mundo aromático”. “El problema es que hay que hacer mucha inversión en la destilería, sobre todo en la instalación y en el propio trabajo de extracción, y para eso uno solo pues no merece la pena, porque no da rentabilidad. Nosotros nos conocemos de trabajar juntos, nos fuimos juntando, y finalmente pues decidimos abordar un proyecto conjunto, donde cada uno iba sembrando en sus tierras, porque es un cultivo que dura de 12 a 15 años, pero tiene una inversión inicial siempre muy potente, de 2.000 euros por hectárea”.

El proyecto comenzó en 2017-2018, plantando lavandín, “no es lo mismo que la lavanda, es más productivo y dura más”, y se formalizó en 2021-2022 cuando construyeron la nave, compraron la maquinaria e instalaron depósitos, tuberías y la unidad de vapor. “Previamente, en el año 17‑18 ya todos habíamos ido cerrando pasaderas de lavandín. De manera que teníamos pasaderas a partir de tres años, que es cuando empieza la producción en serio”.
Su meta inicial eran 200 hectáreas, pero llegaron hasta 360. Sin embargo, la rentabilidad frenó. “Hace cuatro años el aceite esencial estaba en unos 25‑30 euros por kilo y ahora está estresantemente en 11 euros”, ha denunciado Carmena. “Estás trabajando por debajo de coste, pero estamos esperando que esto en algún momento se recomponga”.
En cuanto al funcionamiento de la destilería, la instalación emplea extracción por arrastre de vapor, una caldera de vapor seco extrae el aceite de las flores, y lo separa del hidrolato, más acuoso y sirve para diversas cosas como “para desparasitar a los perros”, aunque sin uso industrial hasta ahora, “nosotros no lo solemos usar para nada, nos quedamos con el aceite”.
La floración del lavandín ha crecido tanto que en 2024 se celebró por primera vez el Festival de la Lavanda de Pezuela de las Torres, bajo el nombre de ‘Aroma de la Alcarria Madrileña’. El festival tuvo un gran éxito, acudieron unas 7.000 personas al municipio, que cuenta con apenas 1.000 habitantes. Y aunque fue una experiencia positiva, según ha contado Carmena, el evento gratuito desbordó la capacidad organizativa.
Este año no se ha podido repetir debido a la falta de financiación, aunque los campos siguen abiertos al público y se permite pasear libremente por la zona.
De cara al próximo año, el municipio está trabajando con la Dirección General de Turismo y el club MadRural para crear un programa conjunto entre varios pueblos. El objetivo es evitar aglomeraciones y distribuir las actividades a lo largo de varios días y municipios, combinando patrimonio, gastronomía, paseos y actuaciones musicales. La propuesta busca no solo mejorar la experiencia, sino también hacerla más sostenible y enriquecedora para todos. “Que esas 7.000 personas, en vez de que vengan un mismo día, hacerlo a lo largo de tres días en una semana, por ejemplo, de manera que la gente se reparta”, ha concluido Carmena.
Este verano, Pezuela de las Torres vuelve a florecer. Su historia, su aroma y su apuesta por la naturaleza la convierten en uno de los secretos mejor guardados y más perfumados de la Comunidad de Madrid.
Festival de La Lavanda en Brihuega
Brihuega, conocido como el Jardín de la Alcarria, se ha convertido en un referente nacional por sus impresionantes campos de lavanda, que cada mes de julio tiñen el paisaje de violeta y llenan el ambiente con su aroma. Este pequeño municipio de Guadalajara, en Castilla-La Mancha, ha sabido transformar su tradición agrícola en un fenómeno turístico que atrae cada año a miles de visitantes.
El origen de este espectáculo natural se remonta a hace más de 40 años, cuando Álvaro Mayoral, un profesor local, decidió plantar esquejes de lavandín traídos desde la Provenza francesa. Con el apoyo de Emilio Valeros, director técnico de Loewe en aquel entonces, lograron extraer la esencia de la planta, iniciando así una producción que hoy representa el 10% del total mundial.
Los campos de lavanda rodean el núcleo urbano y florecen durante las dos semanas centrales de julio, aunque el momento exacto varía según las condiciones climáticas de cada año. La entrada a los campos habilitados por el Ayuntamiento es gratuita, y su acceso está señalizado desde el propio municipio. Para evitar aglomeraciones, se recomienda acudir entre semanas o a primera hora del día.
El auge de este fenómeno ha dado lugar al Festival de la Lavanda de Brihuega, una cita que se celebra en 2025 los días 11, 12, 18 y 19 de julio. El evento propone una experiencia completa con conciertos al atardecer entre los campos en flor, gastronomía local y una ambientación única en la que se invita a los asistentes a vestir de blanco para realzar el contraste con el violeta del paisaje.
Este año, el cartel incluye a artistas como Los Secretos, Iván Ferreiro, El Arrebato y Beret. Además, del 14 al 17 de julio habrá sesiones de DJs con terrazas y oferta culinaria en plena naturaleza.
Para quienes buscan una experiencia completa, Renfe, en colaboración con Turismo de Castilla-La Mancha, ha puesto en marcha el Tren de la Lavanda, una propuesta para disfrutar de la floración en Brihuega los días 3 y 10 de julio. Este tren temático busca impulsar el turismo en la localidad coincidiendo con el momento más espectacular del año, el paisaje teñido de violeta por los campos de lavanda.
El trayecto comenzará en Madrid Atocha Cercanías a las 9:42 h, con parada en Chamartín-Clara Campoamor a las 9:58 h, y llegada a Guadalajara a las 10:35 h. Desde allí, los viajeros continuarán por carretera hasta Brihuega. El regreso está previsto desde Guadalajara a las 21:50 h, con llegada a Chamartín a las 22:27 h y a Atocha a las 22:43 h.
El billete incluye el viaje de ida y vuelta, una visita guiada por Brihuega, un recorrido por los campos de lavanda en flor y una parada en la destilería de aceites esenciales “Jardín de la Alcarria”. El precio es de 50 euros para adultos y 20 euros para menores de 14 años. Los niños menores de 4 años que no ocupen asiento viajan gratis, máximo uno por cada billete de pago, y es necesario solicitar el billete gratuito correspondiente.
El Ayuntamiento y empresas locales también organizan visitas guiadas para descubrir la historia del lavandín en la zona, el proceso de recolección y destilado, y la gran variedad de productos derivados que se elaboran, como perfumes, jabones, ramos secos y ambientadores.