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Estado del edificio en el año 2000
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Estado del edificio en el año 2000 (Foto: DAU Arquitectos)

El centenario del Nuevo Teatro Alcalá (III)

lunes 11 de noviembre de 2024, 08:57h
Actualizado: 14/11/2024 08:09h

El Alcalá Palace entró en el siglo XXI con la autorización municipal para poder construir minicines, proyecto que no llegó a ejecutarse tampoco.

Tras la quiebra de la PSV, y de la aseguradora UNIAL de la UGT que había comprado el inmueble, este pasó a Comisión Liquidadora de Entidades Aseguradoras, que lo acabó vendiendo por menos de la mitad de lo que había costado. Cuando se presentó el proyecto de reforma y minicines, el año 2000, aparecía como propietaria la firma Nova Unión Grupo Financiero Inmobiliario. Un año más tarde, el Alcalá volvió a cambiar manos.

Fue un empresario argentino, Alejandro Romay, el que se embarcó en la recuperación de toda la manzana donde se ubica el teatro y, naturalmente, de este, que se encontraba en condiciones deplorables. Declaró a la prensa que la había comprado por 900 millones de pesetas y que necesitaría, por lo menos, otros tantos para rehabilitarla.

El señor Romay (Alejandro Argentino Saul), que falleció en el año 2015, levantó un imperio en los sectores de las comunicaciones y el teatro en Argentina, siendo conocido en el sector como el Zar Romay. Visitó Madrid en numerosas ocasiones para seguir el desarrollo de las obras. Sus herederos siguen siendo los propietarios de los edificios.

Obras de rehabilitación. Foto: DAU Arquitectos

La firma DAU Arquitectos, encabezada por Margarita Massó y José Luis Pamies, fue la encargada de transformar la vieja sala en un moderno teatro, con las limitaciones que tiene no ser un edificio exento. En Informes de la construcción, publicaron el proceso que habían llevado a cabo entre 1995 y 2002. Se deduce que la intervención fue muy importante y, para la actividad teatral, destaca la construcción de un nuevo escenario y camerinos. El resultado fue una boca de 12 metros de anchura y 10 metros de profundidad, con 18 metros de altura hasta el peine. Los nuevos camerinos se pensaron para albergar a más de 30 artistas. Dadas las limitaciones, tuvieron que reducir filas de butacas para poder aumentar la superficie. Bajo el suelo de escenario hay foso de cuatro metros y medio de profundidad. El aforo resultante fue de 1.200 localidades.

El 29 de enero del año 2003, como Nuevo Teatro Alcalá, levantó finalmente el telón y lo hizo con un espectáculo musical haciendo honor al nuevo empresario: Tanguera. Resucitaba un teatro histórico que había estado a punto de desaparecer. La entradas más caras costaban 42 euros. En las dos últimas décadas se han estrenado más quince musicales, de distinto formato, procedencia y acogida desigual. Destacan el magnífico Cabaret, de Sam Mendes, Piaf, la primera versión de Grease, Avenue Q, Priscilla, Sister Act, Billy Elliot y Matilda. Actualmente realiza temporada el Mago Pop.

Escena de Tanguera, el espectáculo de la reapertura en 2003. Foto Antonio Castro

Ocho meses más tarde se abría la nueva sala del sótano, bautizada inicialmente como María Guerrero, con capacidad para 300 espectadores y camerinos para 9 artistas. El 9 de septiembre de 2003 se estrenó Venecia, otra producción argentina, encabezada por Haydee Padilla. Desde entonces, y dadas las limitaciones del escenario, se programan comedias y espectáculos de mediano formato.

El Nuevo Teatro Alcalá se une al club madrileño de los centenarios en el que están el Español, Real, Zarzuela, Comedia, Lara, Eslava, María Guerrero, Infanta Isabel, Alcázar, Calderón, Reina Victoria y Latina.

Actualmente está programado por la empresa SOM Produce.

Escena del musical Billy Elliot. Foto Antonio Castro

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