La suspensión temporal de los conciertos en el Estadio Santiago Bernabéu a raíz del reiterado incumplimiento de la normativa municipal en materia de contaminación acústica ha reabierto el debate en torno a la fórmula mágica que permita conjugar el ocio, sobre todo nocturno, y el descanso vecinal. Uno de los “puntos negros” en la materia, denunciado desde hace años por la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (Fravm), es el recinto ferial de Ifema y, en concreto, su aparcamiento exterior, escenario de “macrofestivales” cada vez más “habituales” y que estarían ocasionando “un grave problema de salud” que “el Ayuntamiento consiente desde hace años”.
"Es una tomadura de pelo"
“En 2022 tuvimos cuatro festivales. En 2023, ya fueron ocho. Este año se van a duplicar. Como ejemplos, en las últimas semanas hemos tenido que soportar Kalorama, Brava Madrid y Madrid Salvaje. Es una tomadura de pelo. Insostenible a nivel social y medioambiental. Sentimos que nos están toreando”, relatan con preocupación los vecinos de los distritos de Hortaleza y Barajas agrupados en la plataforma 'Stop Festivales Ifema'.
El principal problema, continúan los afectados en conversaciones con este digital, radica en la cercanía entre el parking exterior en el que tienen lugar los macroconciertos y las viviendas de barrios próximos, como Silvano, Villa Rosa, Mota del Cuervo o San Lorenzo, algunas de ellas a menos de 400 metros del recinto: “El lugar no es adecuado por la cercanía a los bloques de viviendas. Además se alcanzan volúmenes que superan los 100 decibelios. ¡Incluso nos vibran las paredes!”.
Esta sucesión de macroconciertos, que en un principio eran “excepcionales” pero que han terminado por convertirse en “continuados”, estaría acabando con la paciencia de la vecindad, harta de perturbaciones, sobre todo acústicas, a su descanso. Un “problema grave de salud” que, para más inri, Cibeles consentiría pese al incumplimiento reiterado de la normativa, sin aportar solución alguna.
“El concejal presidente del distrito de Hortaleza –David Pérez– se comprometió en noviembre a reducir los festivales en un 66 por ciento y a poner en marcha medidas acústicas, de absorción de sonido, además de indicadores. Pero no ha cumplido absolutamente nada de lo que prometió. A día de hoy, absolutamente nadie del Ayuntamiento ni de Ifema ha buscado ni aportado soluciones”, aseguran desde 'Stop Festivales Ifema'.

“Nos vibran las paredes”
Al ruido proveniente de los conciertos se suma, además, los ensayos, tanto nocturnos, “hasta las once de la noche”, como matinales, “antes incluso de las diez de la mañana”. Y todo a un volumen “muy elevado”. Para más inri, añaden los vecinos, “la Policía nos dice que no puede hacer nada, pero la realidad es que no se está cumpliendo la ley”.
A fin de paliar esta dinámica, los vecinos habrían recurrido ya a instancias superiores, dirigiéndose al propio alcalde, José Luis Martínez-Almeida, e incluso al Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo: “A David Pérez le pedimos una reunión urgente hace más de un año, en julio del 2023, pero todavía no nos ha recibido. También hemos presentado muchísimas reclamaciones en alcaldía directamente y tenemos una causa abierto ante el Defensor del Pueblo”.
Al hilo de la suspensión de los conciertos en el Santiago Bernabéu, los vecinos de Hortaleza y Barajas se preguntan ahora si es que “acaso hay ciudadanos de primera y de segunda” en la capital: “La dejadez del Consistorio demuestra que nuestra salud no les importa. Si suspenden los macroconciertos del Bernabéu, ¿qué pasa con el resto de puntos negros que hay en Madrid? ¿Qué pasa con Ifema, el Palacio de los Deportes de Goya, con Vistalegre?”.
Al margen del ruido, los vecinos de Hortaleza apuntan a escollos adicionales fruto de la gran cantidad de asistentes a determinados eventos. De los problemas de movilidad en la zona, tanto a pie como en vehículo particular, a la “suciedad” resultante de fenómenos como el “botellón”, pasando por la contaminación lumínica que provocan los conciertos, de la mano de “fuegos artificiales” e incluso “láseres”.
“El ruido es el problema más grave al que nos enfrentamos, pero, por desgracia, tenemos muchos más... Tenemos problemas de movilidad porque toda la gente que viene aparca en nuestras calles y los vecinos que llegan un poquito más tarde no encuentran sitio para aparcar. También tenemos problemas de suciedad, por el botellón. Dejan las botellas tiradas, vómitos... Además, tenemos el problema de los fuegos artificiales que lanzan, los láseres que usan para los conciertos...”, zanjan los representantes de la Plataforma STOP Festivales IFEMA.
Ifema responde
Desde la dirección del espacio, sin embargo, ponen de relevancia las medidas puestas en marcha el pasado mes de abril para “mitigar y reducir las molestias causadas por los conciertos y festivales” y que habrían sido, además, consensuadas con Cibeles. Entre ellas, el endurecimiento de las medidas impuestas en la resolución de control ambiental para la concesión de las licencias o la instalación de limitadores en los equipos de reproducción de cada escenario, así como de barreras y telones acústicos.
La organización de Ifema también destaca el establecimiento de sensores con “sistemas de autocontrol” en las viviendas más cercanas y la puesta en marcha de un teléfono de información para el vecindario. Asimismo, apostillan, “se ha reducido el número de eventos y el periodo en el que se celebran, si bien los días de afectación no se ha reducido lo deseado”.
Atendiendo a las mediciones efectuadas en diversos eventos a lo largo de los últimos meses, la dirección niega en cualquier caso incumplimientos de la normativa acústica: “Analizando de forma conjunta los resultados obtenidos y evaluados, se puede considerar que el impacto acústico a zonas residenciales más desfavorables cumple con los objetivos establecidos”. Reconocen, eso sí, que, “a distancias largas, por encima de los 400 metros”, el comportamiento de transmisión del sonido “es muy dependiente de las condiciones atmosféricas, tales como la humedad relativa o el gradiente de temperatura”. Cambios, concluyen mismas fuentes, que terminan por provocar que el sonido “se escuche más o menos en el punto receptor”.
En esta serie de reportajes, titulada 'Los Otros Bernabéus', Madridiario repasa las principales molestias que sufren los vecinos de barrios repartidos por toda la capital, tales como Goya, San Fermín, Orcasur,Vista Alegre o Las Rosas, fruto de la proliferación de grandes eventos en recintos como el Palacio de los Deportes, hoy conocido por el nombre comercial de WiZink Center, la Caja Mágica, El Palacio de Vistalegre o el Estadio Cívitas Metropolitano, y que resultan cada vez más frecuentes en el Madrid de Martínez-Almeida e Isabel Díaz Ayuso.