Los datos analizados por el Observatorio de Tendencias de Cofares 'Disparidad de género en salud: ¡La necesaria diferencia!', tras realizar una encuesta a más de 1.000 mujeres mayores de 18 años, desvelan que siete de cada diez considera necesario incorporar la perspectiva de género en la investigación y atención sanitaria en gran nivel. De hecho, el 47 por ciento de las entrevistadas asegura desconocer que los síntomas de un ictus cambian dependiendo de si eres hombre o mujer, pese a ser una de las primeras causas de muerte en ellas. Además, el 90 por ciento considera que es necesario hacer más ensayos clínicos con mujeres para conocer así la sintomatología y las diferencias que hay entre hombres y mujeres.
En los últimos años, numerosos estudios han evaluado las diferencias entre hombres y mujeres tanto en salud como en las enfermedades comunes y, por lo tanto, cada vez se reconoce más que el sexo y el género son los principales factores que influyen en las patologías. Así, la incorporación de la perspectiva de sexo/género en la práctica clínica es esencial para garantizar una atención equitativa, adecuada, efectiva y de calidad a todos los pacientes.
La encuesta realizada, aparte de ahondar en la falta de perspectiva de género en la salud, también ha preguntado a las mujeres sobre si están o no priorizando su salud con respecto a la de su entorno. Según los datos, pese a que ellas tras la pandemia ahora más que nunca prestan más atención a su estado físico y mental, muchas aún consideran que no tienen tiempo para cuidarse y que están más pendientes de la salud de los que les rodean que de la suya (70 por ciento). De hecho, especialmente afectadas se ven las mujeres de 36 a 55 años, que pertenecen a la llamada 'generación sándwich' por cuidar a dos bandas, tanto a hijos como a padres. Casi el 40 por ciento de ellas reconoce que se vio obligada a modificar alguna cita médica por tener que dedicarse al cuidado de su familia.
Salud femenina
La falta de perspectiva de género en la investigación tiene efectos en la salud de las mujeres. “Es un error suponer que las mujeres y los hombres perciben la enfermedad y reaccionan a los medicamentos de la misma manera”, así de tajante se mostraba la Organización Panamericana de la Salud, afiliada a la Organización Mundial de la Salud, en 2010, cuando hablaba de cómo durante décadas, en la investigación y ensayos clínicos de tratamientos y medicamentos recetados a hombres y mujeres, sólo participaron hombres. Esta falta de perspectiva de género en la ciencia ha hecho que las mujeres queden excluidas de numerosos estudios científicos.
Sin embargo, en los últimos años, numerosos estudios han evaluado las diferencias entre hombres y mujeres tanto en salud como en las enfermedades comunes y, por lo tanto, cada vez se reconoce más que el sexo y el género son factores muy determinantes en la gran mayoría de patologías. Así, la incorporación de la perspectiva de sexo/género en la práctica clínica es esencial para garantizar una atención equitativa, adecuada, efectiva y de calidad a todos los pacientes.
Entre las principales conclusiones, se ha demostrado que existen diferencias en los síntomas, diagnósticos y tratamiento en enfermedades cardiovasculares, neurológicas, enfermedades autoinmunes, dolor crónico, enfermedades infecciosas y cáncer, entre otros, dependiendo del género/sexo:
● La enfermedad cardiovascular (ECV) es la principal causa de mortalidad y morbilidad en todo el mundo, tanto en hombres como en mujeres. Se ha descubierto que tanto el sexo -factores biológicos y anatómicos- como el género -factores culturales y sociales- son importantes modificadores de la ECV, pero a menudo no se tienen suficientemente en cuenta en la ECV y se subestiman en la práctica clínica. Esto da lugar a desigualdades en los resultados y el tratamiento de las mujeres con ECV en comparación con los hombres.
● La migraña es la enfermedad neurológica más común; siendo más frecuente en adultos de entre 20 y 50 años y es de tres a cuatro veces más frecuente en mujeres que en hombres. La diferencia entre la prevalencia mundial de la migraña entre mujeres y hombres (20,7 por ciento contra el 9,7, respectivamente) se explica en parte por diferencias hormonales y en la estructura cerebral, polimorfismos genéticos y vías neuronales.
● Síndrome fibromiálgico. Este tiene un elevado predominio femenino -entre el 80 y 96 por ciento de los pacientes diagnosticados son mujeres-. Aquí, la diferencia entre hombres y mujeres en la prevalencia y el diagnóstico del síndrome parece estar relacionada con el estigma social relacionado con el hecho de ser una enfermedad mayoritariamente femenina. Influyen las características sociales y culturales de los países occidentales, en los que es menos probable que los hombres acudan a un especialista por síntomas de dolor crónico, lo que limita la formulación de un diagnóstico correcto.
Antes de la pandemia, casi mil millones de personas ya sufrían algún trastorno mental diagnosticable. Tras ella, se calcula que una de cada cuatro personas en todo el mundo padece algún trastorno psicológico, según la propia Organización de las Naciones Unidas.
El Observatorio de Tendencias de Cofares ha preguntado a las mujeres españolas cómo perciben su propia salud y si la pandemia ha cambiado su percepción. El 60 por ciento de las féminas considera que presta más atención a su salud desde la crisis de la Covid-19. Las más jóvenes, de entre 18 y 35 años, son las que consideran que la pandemia ha supuesto verdaderamente un punto de inflexión en su autocuidado. Son ellas las que responden afirmativamente, en un 71,8 por ciento de las ocasiones que prestan más atención a su salud tras la pandemia, con respecto al 64,5 por ciento de las mujeres de entre 36 y 55 años y al 60,3 por ciento de las mayores de 55 años de edad.