www.madridiario.es

Baile de fechas

Por Pedro Montoliú
miércoles 22 de noviembre de 2017, 14:33h

Antes lo teníamos claro: aplicábamos a los edificios, monumentos o medios de transportes el mismo criterio que el que usábamos para las personas. Si queríamos saber cuántos años tenían calculábamos el tiempo pasado desde su inauguración y listo. Lo mismo que nosotros decimos que nacimos tal día, de tal mes, de cual año, sabíamos que un edificio singular había sido inaugurado en una determinada fecha y nos limitábamos a contar los años transcurridos. Pero un día llegaron los políticos, ávidos de presidir una efeméride importante y las camarillas pusieron a sus equipos a echar humo. Era necesario encontrar una fecha que cuadrara con una celebración redonda y que, además, estuviera dentro de los cuatro años de mandato.

Comenzó a sí un baile de fechas que causa cierto desasosiego. Pongamos algunos ejemplos: el Metro de Madrid celebró el 2014 su 95 cumpleaños, ya que la primera línea Sol-Cuatro Caminos fue inaugurada el 17 de octubre de 1919, y para ello el entonces consejero de Transportes Pablo Cavero se montó en un vagón redecorado para la ocasión que partió de la estación de Cuatro Caminos y llegó a la estación fantasma de Chamberí. Pues solo tres años después, en julio de 2017, la presidenta regional Cristina Cifuentes celebró con un recorrido en metro desde Sol a Cuatro Caminos, no el centenario de la inauguración sino los 100 años del inicio de las obras del metro, no vaya a ser que, por lo que sea, no pueda dentro de año y medio presidir el centenario real de la puesta en marcha de este transporte.

Este sistema de conteo no es solo utilizado por la Comunidad. El Ayuntamiento de Madrid también se ha apuntado a esta moda. Madrid está celebrando este año el 400 aniversario de la plaza Mayor. No es que la plaza fuera inaugurada en 1617, pues su apertura oficial se produjo el 15 de mayo de 1620 -faltarían por tanto tres años para celebrar el cuarto centenario-, pero sí se cumplen 400 años del día en que a Juan Gómez de Mora le encargaran desarrollar el proyecto urbanístico que tardaría tres años en completarse. Entonces ¿por qué fijar en este año la celebración?

Este ansia por presidir la conmemoración de fechas históricas también abarca a otras instituciones. El Teatro Real está celebrando el segundo centenario del coliseo, con el argumento de que la primera piedra fue colocada el 23 de abril de 1818. Así, de un plumazo, se olvidan de los 32 años que duraron las obras, ya que el teatro Real fue inaugurado el 19 de noviembre de 1850. Pero como no es cuestión de esperar hasta 2050, ¿por qué no aprovechar que se van a cumplir 200 años desde que a Fernando VII se le ocurriera reordenar el erial en que se había convertido la plaza de Oriente, después de que José I, hermano de Napoleón, ordenara derribar las construcciones existentes que constreñían el Palacio Real?

Afortunadamente, no todas las instituciones siguen ese criterio. El pasado domingo, el Museo del Prado celebró su 198 cumpleaños ya que abrió como museo de colecciones reales dedicado a la pintura y escultura el 19 de noviembre de 1819. Curiosamente este edificio había sido creado años antes como Museo de Historia Natural, Academia de Ciencias y Sala de Juntas Académicas por lo que, de haber aplicado el nuevo criterio, el museo podría presumir de tener 232 años ya que estos son los transcurridos desde que en 1785 se inició el movimiento de tierras para levantar el proyecto de Juan de Villanueva.

Ante este retorcimiento de fechas, un profano, que solo leyera los titulares de prensa, podría llegar a creer hoy que el museo del Preado es más moderno que el teatro Real. ¿No es algo absurdo? Aplíquese el cuento cuantos quieran tener más edad. Pueden añadir a sus años de vida, los que transcurrieron desde que sus padres pensaron por primera vez en tener descendencia.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios