Es su primera novela y ya ha sido finalista del premio Fernando Lara de Novela 2010. Un galardón que ha destacado a escritores tan conocidos como Francisco Umbral o Terenci Moix. Parece un buen principio, ¿no?
Es un principio soñado. Este mundo es complicadísimo. Yo me he encontrado que es muy cerrado, tremendamente competitivo y que sacar la cabeza para decir simplemente “aquí estoy” me ha costado dos años y medio.
Pero la afición por escribir, ¿desde cuándo la tiene?
Tampoco soy de los que dicen que tienen vocación desde siempre. Pero sí es verdad que ya con 18 o 20 años lo tenía en mente y en parte por eso me decidí a estudiar Periodismo. Lo que me gusta mucho sobre todo es leer.
El protagonista de la novela, Iván, es un adolescente al que sus padres mandan a Inglaterra a estudiar inglés...
Es la excusa para ponerle en una situación en la que, con 13 años, está lejos de sus padres, lejos de su entorno habitual y, por lo tanto, se siente mucho más libre. Está en una época de cambio. No es un niño, porque ya no es un niño, pero tampoco ni mucho menos es un hombre. El situarlo en Inglaterra es la excusa para resaltar esos cambios que se van produciendo.
Es la historia sobre el proceso de maduración de un adolescente.
Sí, sobre todo eso. De experimentar nuevas sensaciones, de conocer personas, de amistad, de primeros amores, e incluso ya empieza a atisbar las primeras decepciones.
Parece un poco estilo ‘El guardián entre el centeno’.
Humildemente, creo que tiene un parecido. Pero con dos grandes diferencias. Una es que el toque genialidad que tiene 'El guardián entre el centeno' yo creo que 'Riverside Park' no lo tiene. La otra es que el trasfondo del protagonista de la novela de Salinger es dramático, muy triste. Las primeras cincuenta páginas son como 'gracietas' de adolescente, pero a medida que avanza el libro se descubre que lo que ese chaval siente es una soledad tremenda. 'Riverside Park' sin embargo es puro optimismo. En esta novela no hay conflictos con el pasado o con los recuerdos, hay conflictos mucho más habituales en un adolescente.
¿Es autobiográfica?
Más quisiera yo que me hubiera pasado todo lo que le pasa a él. Aunque yo con su edad sí fui a Inglaterra un par de veranos, y sí hay algo de autobiográfico. Podríamos decir que es parcialmente autobiográfico.
Estamos en crisis. ¿Le ha costado que le publicaran la novela?
Me ha costado dios y ayuda que llegara a las librerías. Y eso que tuve la suerte de quedar segundo en el premio Fernando Lara que es lo que al final me ha abierto la puerta. Planeta se lo pensó unos meses pero, precisamente por la situación económica, está apostando por valores seguros, autores conocidos. Me parece muy respetable y lo comprendo perfectamente. Yo solo puedo estar agradecido a Planeta por el puesto de finalista. Si no, no estaría aquí, porque eso me sirvió para contactar con otras editoriales y finalmente poder publicarlo con Ciudadela. En este país hay muchísima gente que escribe. Dicen que se lee poco, pero lo que es escribir, escribe todo el mundo.
¿Cómo es esto de entrar a una librería y ver tu libro?
Lo he hecho ya tres veces. Además voy solo, un poco a hurtadillas para que no me vea nadie. Y me pongo a ojearlo, como si estuviera interesado, como si no supiera lo que pone (risas). Pero es una emoción tremenda. A veces te ves ahí, al lado de un autor consagrado, que ya sé que será casualidad, pero es increíble. La sensación es tremenda.

Otra cosa que da mucha impresión es ver quiénes han sido los premiados del Fernando Lara. Y luego ya buscando en
wikipedia busqué algunos de los que habían quedado segundos. Y, por ejemplo, Carlos Ruis Zafón, con 'La sombra del viento', quedó segundo.
¿Se va a quedar en esto o va a seguir escribiendo?
Voy a seguir, voy a seguir. Me encanta. Siempre empiezo a escribir cuando me pasan cosas extraordinarias. En 2007 me hice un esguince en el tobillo y estuve tres semanas sin moverme y empecé una novela. Luego en 2009 me quedé en el paro por la crisis económica y empecé 'Riverside Park'. De la peor situación laboral en la que puedes estar salió esto. Osea, que de lo peor pueden salir cosas bonitas, productivas e incluso cumplirse sueños. Vamos que casi agradezco que me despidieran entonces (risas).