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ESCUELAS CATÓLICAS DE MADRID

José Antonio Poveda, secretario regional de ECM: 'Madrid, con toda su complejidad, es tierra de misión”
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José Antonio Poveda, secretario regional de ECM: "Madrid, con toda su complejidad, es tierra de misión”

Por MDO
miércoles 08 de septiembre de 2021, 10:21h

Puede que el camino más corto entre aquel primer día de curso en pandemia y la nueva ley Maestra de Libertad de Enseñanza sea esta entrevista, que, al volante José Antonio, recorre los temas más destacados del pasado curso y de los que están por venir y no lo hace en plan “Paseando a Miss Daisy”, sino más bien a lo “Fast and Furious”, esquivando virus, leyes, ministras y detractores en un año escolar, por no decir una batalla, difícil. Muy difícil.

Y sin embargo, cada palabra guarda la honestidad, la seguridad y la precisión de un bisturí -las motosierras son para “otros”- y nos ofrece un paisaje que le permite al lector asomarse a las heridas, pero también a un horizonte lleno de luz que defiende con ímpetu y fe la voz sobre la que reposa una misión, nuestra misión: la libertad de enseñanza.

Pregunta: José, vaya añito, ¿verdad? Tras estos meses, ¿cómo te encuentras?

Respuesta: Ha sido un año complicado e intenso. A la incertidumbre del comienzo de curso se sumó la tramitación del “frangollo” de la LOMLOE, con todas las movilizaciones de la plataforma “Mas Plurales”. Y luego como guinda, la convocatoria de elecciones anticipadas en la Comunidad de Madrid que añadió bastante “emoción” al tramo final de curso. Vivimos aquellas semanas con verdadera preocupación ante la posibilidad de un cambio de gobierno que, vistas las experiencias en otras Comunidades Autónomas, no hacía presagiar nada bueno para los centros concertados. Finalmente, no fue así. Todo ello entreverado con la realidad del día a día, que ya es suficientemente rica y variada en asuntos y temas, como el problema de los desconocidos descubiertos en Seguridad Social o el tema de los contratos eventuales por COVID. En fin, ha habido momentos de mucha tensión, pero afortunadamente llegan unos días de descanso que me vendrán muy bien para hacer un alto en el camino, y renovar fuerzas para afrontar con ilusión renovada el nuevo curso.

P: Cuando dentro de unos años recuerdes el 20/21… ¿cuál va a ser la primera imagen que se te venga a la mente?

R: Hay una que me emocionó mucho que fue el certamen musical del Programa Artes. Se trataba de una actividad on-line a la que se conectaban muchos grupos de alumnos de los colegios participantes. Después del confinamiento y de haber tenido que posponer o suspender muchas actividades, esta era la primera que volvíamos a realizar con los alumnos como protagonistas. Verlos con sus marcarillas, en sus aulas, la ilusión y el esfuerzo que suponía preparar su participación, retomar esa actividad cotidiana, y tomar contacto con los chicos, me emocionó. Por supuesto, me vienen las imágenes de la concentración ante el Congreso de los Diputados, o en Cibeles con las manifestaciones en coche. Y me viene la imagen de aquellos que nos dejaron, de personas que han marcado el devenir de la escuela católica en las últimas décadas. Hay muchos, pero por todos ellos me vienen ahora mismo la imagen de Manuel Beaumont (agustino recoleto) y Porfirio Blanco (menesiano). En fin, son muchas las pérdidas humanas que nos deja la pandemia.

P:¿Y cómo se presenta el 21/22? Destácame los principales retos de nuestras escuelas en este curso que estamos a punto de comenzar.

R:Creo que, poco a poco, se va recuperando cierta normalidad. Al menos, nos hemos adaptado a convivir con la situación provocada por la pandemia. Los protocolos de actuación están ensayados y ese conocimiento genera mayor confianza. La vacunación también ayuda a limitar los peores efectos del coronavirus. Creo que el mayor reto es recuperar algunos procesos y proyectos que pudieron paralizarse con la pandemia. Es difícil, pero hay que salir del monotema pandémico y mirar al futuro con esperanza y optimismo. Nuestros alumnos lo merecen.

P: ¿Y los principales retos de nuestra organización, de EC Madrid?

R: Debemos ser capaces de estar cerca de los centros, de estar atentos a las nuevas necesidades y preocupaciones, para acompañarles, tratar de dar soluciones, y contribuir a que exista un marco de libertad para el desarrollo de los proyectos educativos. Para todo ello es importante la búsqueda de alianzas con terceros y la digitalización. Y por supuesto, tener clara y bien presente nuestra identidad católica.

P: ¿Tenemos razones para que el desarrollo de la LOMLOE nos inquiete? ¿Tiene arreglo esto de la LOMLOE?

R: Si me permites un simil, con la LOMLOE se ha puesto una motosierra encima de la mesa para que aquellas Comunidades Autónomas que lo deseen puedan cercenar la enseñanza concertada, que te puedan cortar un brazo y una pierna, o todas las extremidades. En definitiva, una ley extrema y muy alejada del consenso tan necesario en educación. El arreglo es el consenso y esta nueva Ley no lo tiene ni lo ha pretendido. Su destino creo que no puede ser otro que el baúll de los malos recuerdos.

Con todo, la nueva ley también supone un reto para profundizar en la adecuada formación del profesorado, y una excusa para que los centros se planteen nuevos contenidos, digitalización, innovación educativa, y también ofertas formativas, como, por ejemplo, la Formación Profesional.

P: Hablemos de Madrid: ¿Cómo nos van las cosas, a los colegios, a las organizaciones…?

R: Depende de la perspectiva con que miremos. No están lejos los ejemplos de Comunidades Autónomas como Valencia, Aragón, La Rioja, dónde la llegada de coaliciones de izquierda y extrema izquierda se tradujo en políticas de supresión de conciertos y de conflictividad que se pararon en los tribunales. De ahí la urgencia en promulgar la LOMLOE. En Madrid, afortunadamente, no estamos en esa situación, a la que pudimos haber llegado tras las elecciones. El actual Gobierno es respetuoso con los derechos de los padres a elegir centro educativo dentro de una oferta plural de centros sostenidos con fondos públicos. Solo faltaría que ese derecho se pudiera elegir sin condicionantes económicos o sin penalizaciones indirectas por tu elección.

El resultado del proceso de admisión de alumnos para el curso 21/22 pone de manifiesto que el invierno demográfico también está llegando a Madrid. No sabemos con qué intensidad porque la pandemia distorsiona también la foto, pero está claro que la tendencia es hacia una disminución del número de alumnos. En este punto, la Comunidad de Madrid tiene el reto de afrontar esta situación salvaguardando la diversidad de ofertas educativas. Hará falta mucho diálogo con los distintos agentes sociales para afrontarlo.

P: Aunque breve, estamos en el comienzo de una nueva legislatura, ¿expectativas? ¿Genera esperanzas la nueva ley Maestra de Libertad de Enseñanza? ¿Echas algo en falta?

R: Más que esperanza, la Ley de libertad de elección genera alivio. Siguiendo con el simil, este proyecto de Ley guarda la motosierra en un cajón al rescatar la demanda social como otro factor a tener en cuenta a la hora de programar los puestos escolares gratuitos. Es decir, no van a cercenar a los centros a pesar de que tengan alumnos y las familias los elijan. Por otro lado, trata de preservar el cuasi distrito único en la admisión de alumnos, sin que el lugar de residencia condicione de manera absoluta el centro que puedes elegir.

P: ¿Cómo se trata la libertad de enseñanza en la Comunidad de Madrid?

R: Es evidente que este gobierno de la CM ha hecho de la promoción de la libertad educativa una de sus banderas. Ha prolongado a 10 años la vigencia de los conciertos, lo cual da cierta estabilidad y es un mensaje positivo, rescata la demanda social del abismo al que lo arrojó la LOMLOE, y ha tratado a los centros concertados en igualdad de condiciones que a los centros públicos en cuanto a dotación de profesorado COVID, coordinadores, material sanitario e informático.

Sin embargo, hay problemas estructurales de fondo a los que parece no se quiere dar respuesta. La cosificación del déficit crónico de la partida de “Otros Gastos” es algo que clama al cielo, y que afecta al principio constitucional de gratuidad de la enseñanza básica. Sin gratuidad no hay libertad de elección, o solo la tiene quien tiene cierta capacidad económica. Pero no se aborda este problema o incluso se niega. Se vuelve a congelar la partida de Otros Gastos, o se traslada a los centros costes de la prestación del servicio educativo, como por ejemplo, el abono de la indemnización legal por finalización de los contratos eventuales por COVID. En el fondo, son decisiones que trasladan, de una u otra forma, a las familias costes del servicio público gratuito. Son esquemas y prácticas que nos alejan del sentido originario de los conciertos y que nos acercan, peligrosamente, a esquemas cercanos al copago educativo. La supresión de los conciertos de FP de Grado Superior, declarada ilegal por el Tribunal Supremo, y la implantación de un sistema de becas, fue una clara muestra de ello.

La libertad de elección de centro es predicable también respecto de la admisión de alumnos en Formación Profesional, en el primer ciclo de Educación Infantil con convenio, etapas en la que la opción por un centro concreto apenas tiene valor alguno, hoy por hoy, en la Comunidad de Madrid. Por el contrario, hay un apoyo claro de nuestra administración autonómica a la Educación Especial, modalidad especialmente querida por Escuelas Católicas, tanto por su especial dedicación, como por el plus de respeto a la libertad de elección que merecen las familias de estos alumnos.

P: Por último, en una región como Madrid, ¿sigue teniendo sentido la escuela católica?

R: La Escuela Católica, como parte de la Iglesia, tiene la encomienda del Maestro: “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio”. El anuncio explícito e implícito de la buena noticia de Jesús está en el ADN de nuestros proyectos educativos y dota de sentido a toda la tarea educativa. Luego hay que traducirlo a las diferentes realidades, procurando la formación integral de los alumnos en el plano intelectual, moral, social y espiritual. En este sentido, la contribución al bien común de la sociedad me parece decisiva. Madrid, con toda su complejidad, es tierra de misión.

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