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El Imidra impulsa 89 proyectos de I+D+i para potenciar y rentabilizar el campo madrileño desde 2018
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(Foto: IMIDRA)

El Imidra impulsa 89 proyectos de I+D+i para potenciar y rentabilizar el campo madrileño desde 2018

viernes 04 de diciembre de 2020, 10:14h

A través de sus 7 departamentos, el Instituto Madrileño de Investigación, Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA) de la Comunidad de Madrid tiene en marcha 89 proyectos de I+D+i en los cuáles el Gobierno regional ha invertido cerca de diez millones de euros desde 2018. El objetivo de estos proyectos es potenciar y aumentar la rentabilidad del sector rural como base para garantizar su continuidad y su desarrollo, y ayudarle a que sea más competitivo en el mercado.

Además de dedicar parte de la inversión a la ejecución de los proyecto, el Instituto ha contratado a 34 nuevos investigadores, entre técnicos y doctores, que colaboran de manera externa en la realización de los ensayos junto con el personal habitual del instituto.

El IMIDRA cuenta con diferentes áreas de investigación y desarrollo. En ese sentido, de los 89 proyectos, 29 se llevan a cabo desde el departamento de Agroalimentación, 23 desde el departamento de Agroambiental, 21 desde el de Extensión Agraria, 12, desde el de Agroforestal y 4, en el de Producción Animal.

Entre sus premisas está la de ampliar las posibilidades comerciales de las empresas del sector rural madrileño para que obtengan mayor competitividad y, por tanto, mayor rentabilidad. Son objetivos ambiciosos que en el caso de los departamentos de Agroforestal y Agroambiental se unen también los de preservar, conservar, ampliar y mejorar la biodiversidad de nuestro entorno.

Entre las investigaciones que lleva al cabo el IMIDRA, un 40% está incluido en los denominados Proyectos de Desarrollo Rural (PDR) puestos en marcha por el Ejecutivo madrileño para beneficiar al sector agrícola y ganadero de la Comunidad de Madrid; otro 35% se lleva a cabo a través de la formación de Grupos Operativos, es decir, grupos formados por asociaciones, productores y particulares interesados en implementar diferentes técnicas agrarias para dar soluciones a los retos a los que tiene que hacer frente el mundo agrícola de nuestra región; y el resto, son proyectos propios del Instituto.

Colaboración público privada para incentivar el campo

Es estrecha e imprescindible la colaboración público privada en muchos de los proyectos de investigación que lleva a cabo el IMIDRA, tanto con entidades, organizaciones y particulares, y permite a los investigadores tratar la realidad del campo madrileño de primera mano. En el caso de los PDR, en concreto, se dirigen los ensayos en colaboración directa con pequeñas y medianas empresas madrileñas del sector rural interesadas en participar en alguno de estos proyectos.

En total, desde comienzos de 2018 y hasta la fecha, han sido 30 las empresas madrileñas colaboradoras que han formado parte de alguna investigación que, en algunos casos, se prolongará hasta 2023. Cabe destacar que una vez finalizados los proyectos, son dichas empresas las que se benefician en primer lugar y de forma directa de los resultados obtenidos.

Por citar algunos ejemplos de lo que supone la colaboración público-privada en las investigaciones: a partir del próximo año, los madrileños podrán encontrar en los estantes de las superficies comerciales un tipo de yogur y de kéfir de leche de yegua rico en antioxidantes, un queso de oveja y cabra de elaboración artesana y sin lactosa, hasta ahora inédito en el mercado, o un sustituto cárnico de origen vegetal, desarrollados en el IMIDRA con la materia prima aportada por las empresas.

Ahora bien, aunque en el IMIDRA se trabaja directamente para el sector agrícola y ganadero de la región madrileña, lo cierto es que el consumidor final también se beneficia de todos estos avances, en tanto en cuanto puede estar seguro de que, por ejemplo, la carne producida en las explotaciones ganaderas de la Comunidad de Madrid proviene de animales de excelente calidad genética o tener a disposición un mayor abanico de alimentos en su dieta gracias a las variedades tradicionales recuperadas por los investigadores madrileños.

Los protagonistas sin duda de todo este esfuerzo investigador son el agricultor y la empresa rural madrileña. Ambos son el objeto del proceso científico y a los que se destinan los resultados de los ensayos y el asesoramiento de los investigadores, con la intención de que solo tengan que pensar en su rentabilidad. Buena muestra de ello es el ensayo que se está llevando a cabo actualmente para determinar la viabilidad del cultivo de lúpulo en suelo madrileño. Si el proyecto sale adelante como esperan los técnicos, los agricultores de la región tendrán una alternativa de cultivo más para sus explotaciones y será su producto el que puedan vender a empresas de cerveza artesana madrileña para elaborar una cerveza ‘Made in Madrid’.

Pero los ensayos y las investigaciones que progresan en el IMIDRA van más allá, incluso, de la puesta en marcha de nuevas líneas de negocio. Muchos de ellos se centran en recuperar técnicas tradicionales de cultivo, ahora casi olvidadas, a las que se les dota de la innovación necesaria para pensar en la sostenibilidad como máxima del desarrollo rural. De hecho, el cambio climático, la agricultura y ganadería sostenibles, la comercialización del circuito corto de los productos de la región, el fomento de los valores de la tradición rural y, en definitiva, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) marcados por la Unión Europea en la Agenda 2030, están presentes en todas las tareas que llevan a cabo los investigadores.

Uno de esos proyectos, con el que además se persigue dar solución a determinados problemas actuales de los productores locales, es MadridRural, nacido de un grupo operativo y que comenzará su andadura para la distribución y venta del producto de cercanía el próximo año. Para este proyecto, que estará ubicado en el municipio de Fuenlabrada, el IMIDRA invertirá una cantidad de 1,5 millones de euros y está incluido dentro del Plan Terra, un programa para impulsar el cooperativismo agrario, así como planes para analizar el sector primario y hacerlo más eficiente, con el objetivo de mejorar la competitividad de las cerca de 13.000 explotaciones agrícolas y ganaderas de la región.

Transferencia y calidad

El mundo rural madrileño, el que se nutre de los avances obtenidos por el IMIDRA, solo puede avanzar y ser rentable si recibe la información y los resultados de las investigaciones. Y, al mismo tiempo, también al resto de la comunidad científica nacional e internacional con la que trabajan los investigadores madrileños. Es ahí donde el departamento de Transferencia tiene un papel fundamental.

Parte de su labor, además de la de divulgar y transferir el conocimiento extraído de las investigaciones, es la de identificar las necesidades tecnológicas que tienen los diferentes sectores para los que trabaja el IMIDRA, ordenar los resultados que generan los grupos de investigación y, por supuesto, difundirlos a los sectores interesados. Pero, además, también trabaja en el sentido inverso, es decir, en identificar oportunidades en el sector agrario, agroalimentario y medioambiental y establecer las sinergias necesarias para desarrollarlas. Es por tanto, un puntal transversal en el Instituto encargado de compartir el saber científico de todas las áreas.

El otro gran departamento del IMIDRA, el que controla la eficacia, la puesta al día de los laboratorios, investigadores y técnicos es el de Calidad. Tiene un exhaustivo control de todos los elementos, examina periódicamente que las garantías de funcionamiento están al día y mantiene actualizados todos los permisos y certificados que exige la normativa para realizar su trabajo a niveles de excelencia.

Un instituto a la vanguardia

El IMIDRA posee 600 hectáreas repartidas en 7 fincas experimentales repartidas por varios municipios de la Comunidad de Madrid -Arganda del Rey (La Isla), Buitrago de Lozoya (Riosequillo), El Escorial (Vivero), Colmenar Viejo (Censyra), Colmenar de Oreja (El Socorro), Alcalá de Henares (El Encín) y Aranjuez (Sotopavera)- donde realizan su actividad diaria 300 trabajadores, incluidos investigadores y técnicos.

En ellas se cuida ganado autóctono para su mejora genética, se evita la extinción de algunas razas, se ensayan nuevos cultivos, se custodia y analiza material genético animal y vegetal propio de la Comunidad de Madrid para evitar su pérdida, se experimenta con técnicas agrícolas y se llevan a cabo cientos de pruebas en los 7 laboratorios con los que cuenta.

Como organismo autónomo perteneciente a la Consejería de Medio Ambiente, Ordenación del Territorio y Sostenibilidad gestiona un presupuesto propio anual de 23 millones de euros, una gran parte destinado al mantenimiento de las instalaciones y al personal.

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