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Cultivo de plantas de alcornoque
Cultivo de plantas de alcornoque (Foto: IMIDRA)

La Comunidad de Madrid, pionera en la clonación a gran escala de plantas de alcornoque

martes 29 de diciembre de 2020, 13:44h

La aparición en el mercado de nuevas alternativas de cierres para botellas ha puesto en alerta al sector corchero nacional que está buscando nuevas propuestas para la mejora de su competitividad a nivel internacional, sobre todo en lo referente al sector de la fabricación de tapones de corcho para vino, y en este contexto es donde la Comunidad de Madrid se sitúa como pionera en la clonación a gran escala de plantas de alcornoques para dicho fin.

Es en este contexto donde interviene el equipo de científicos del departamento de Agroambiental del Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA) de la Comunidad de Madrid, perteneciente a la consejería de Medio Ambiente, Ordenación del Territorio y Sostenibilidad, cuya labor la realizan desde los laboratorios de la finca experimental de El Encín (Alcalá de Henares).

Su aportación a esa rentabilidad del sector es, en concreto, con la puesta en práctica de una compleja técnica de clonación in vitro denominada embriogénesis somática. Esta técnica permite la producción a gran escala de plantas de alcornoque adulto (Querqus suber) –el árbol del corcho- genéticamente idénticas a la planta sana seleccionada y a un coste altamente competitivo.

Es, precisamente, en la propagación de esta especie arbórea mediante la embriogénesis somática en la que el Instituto madrileño siempre ha sido pionero. No en vano, el grupo del IMIDRA encargado del proyecto, el denominado Grupo de Cultivo in vitro de Biotecnología Forestal, es capaz de obtener embriones de planta a partir de árboles adultos –más difícil que a partir de material joven- y asegurar el 100% de éxito. Todo ello, tras más de 20 años de investigación con resultados reconocidos a nivel internacional.

Ambos motivos, su nivel de eficacia y su experiencia investigadora en este terreno, son los que ha llevado a una de las mayores empresas productoras de corcho del mundo a contratar los servicios de los investigadores a través del IMIDRA durante tres años para trabajar en la puesta en práctica de la técnica de clonación en lo que sería el primer eslabón de la cadena –el árbol en el campo. El objetivo final, mejorar el tapón de corcho y conseguir un producto de calidad, competitivo, adaptado al consumidor y, en particular, al tipo de vino.

Sobre este poder investigador, del que también se beneficia directamente el sector bodeguero madrileño, se ha pronunciado la consejera de Medio Ambiente, Ordenación del Territorio y Sostenibilidad, Paloma Martín. La responsable madrileña ha puesto en valor el esfuerzo inversor del Ejecutivo regional en I+D+i para aportar rentabilidad a las empresas madrileñas “a partir del desarrollo rural, que es el punto de partida de muchos de los grandes desarrollos económicos”. Además, ha destacado la importancia y la necesidad de “establecer sinergias entre lo público y lo privado para el impulso tecnológico, la competitividad y la generación de empleo”.

Precisamente, este “fichaje” del IMIDRA se enmarca en un macroproyecto nacional al que se le ha dado el nombre de CORK2WINE por su referencia al corcho y al vino en sus acepciones en inglés. A él se han unido en un gran consorcio varias empresas del sector del corcho (bodegas incluidas) y otras entidades públicas de investigación de toda España, 12 en total, para obtener soluciones competitivas y rentables desde varios frentes: el inicial, que es el que tiene que ver con el proceso alcornoque-corcho y en el que interviene el IMIDRA; el intermedio, que pertenece a la fase corcho-tapón en el que se establece la calidad del corcho extraído y su idoneidad para según qué usos, y, por último, la que se enmarca en el desarrollo del tapón de acuerdo con el tipo de vino al que se destina.

Este gran proyecto tendrá una duración de 47 meses y prevé la firma de 21 contratos entre el sector privado y el público para la implementación de estrategias que le permitan impulsar al sector.

En este marco, las obligaciones de los investigadores del IMIDRA para con la empresa corchera incluyen varias líneas de trabajo que permitirán la obtención de una gran cantidad de plantas de alcornoque seleccionado por su calidad genética, que tras 18 meses del inicio del proceso de clonación en laboratorio, podrán llevarse al campo.

Una investigación puntera para el desarrollo rural

El IMIDRA lleva estudiando la embriogénesis somática desde 1989, liderando proyectos de investigación en este terreno a nivel nacional gracias a su equipo de científicos. Desde entonces, además de establecer el protocolo adecuado para llevar a cabo la embriogénesis somática, los investigadores siguen trabajando para perfeccionarla y conseguir más eficacia en una parte crucial del camino de clonación: la germinación ex vitro y la aclimatación de la planta, dos pasos que resultan ser los más difíciles de todo el proceso.

Vayamos por partes. Para conseguir embriones somáticos, los investigadores desinfectan y cultivan hojas in vitro en varios medios durante tres meses. Una vez obtenidos, los primeros embriones deben multiplicarse. Posteriormente, han de ponerse a germinar in vitro en cámaras de cultivo en unas condicoines idóneas de luz y taemperatura. Producida la germinación, la planta se traslada a una maceta donde debe aclimatarse y seguir creciendo durante año y medio hasta alcanzar el tamaño y la maduración óptima para que pueda plantarse en exterior.

Pues bien, lo que están tratando de lograr los científicos del IMIDRA es ir un paso más allá y conseguir que la germinación de los embriones se realice directamente en la maceta, es decir, ex vitro, de forma que se mejoraría la aclimatación de la planta y, por tanto, la supervivencia y la rentabilidad de la producción.

Lógicamente, el perfeccionamiento de este protocolo ayudaría a incrementar el margen de beneficios de las empresas productoras de planta, de viveros forestales y del entorno rural que se aprovecharían de una abastecimiento seguro de planta de calidad con su correspondiente impacto económico y ambiental.

De ahí, que la Comunidad de Madrid apueste por la I+D+i y, concretamente por la Biotecnología Forestal, que sigue los pasos de lo que se conoce como Biotecnología vegetal aplicada a la agricultura y cuya finalidad es la producción de plantas basadas en las técnicas del cultivo in vitro con varios fines: la mejora y conservación de la biodiversidad –por ejemplo en la clonación de árboles singulares o de especial valor de nuestra región-, la mejora de la calidad del aire a través de la reducción del CO2, la mitigación del cambio climático y el aumento de la calidad alimentaria de la región. Y ello, sin olvidar los principios que rigen la investigación para contribuir al desarrollo económico en lo referente a la sostenibilidad y la economía circular.

El alcornoque, un árbol lento y sensible

Un alcornoque necesita en torno a 30 años para que de él se pueda extraer el bornizo, el primer corcho que da el árbol y que no sirve, por sus características porosas, para la fabricación de tapones naturales. Entre 9 y 14 años más tarde se puede cortar ya el denominado segundero, otro material de escasa calidad y otros 9 años después se puede extraer ya el primer corcho.

A partir de aquí, el resto de extracciones deben realizarse cada 9 años y aunque los corchos son ya de calidad, este varía entre baja calidad o poco calibre, el refugio –tampoco apto para tapón- y el corcho en plancha o taponable.

En todos los casos, la calidad del corcho dependerá de las condiciones del terreno donde se encuentra el alcornoque, de que los ejemplares no padezcan enfermedades como la culebrilla o la Seca y, por supuesto, de la genética de cada árbol. Un aspecto este último que es posible gracias a la técnica de selección y de mejora genética de las repoblaciones de árboles.

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