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La Policía ha detenido a doce personas en Madrid, Barcelona, Vigo e Ibiza.
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La Policía ha detenido a doce personas en Madrid, Barcelona, Vigo e Ibiza. (Foto: Policía Nacional)

Desmantelado en Rivas el mayor laboratorio de falsificación documental

jueves 07 de febrero de 2019, 11:01h
Se trata del mayor laboratorio de falsificación documental detectado hasta la fecha, en el que cobraban hasta 5.000 euros por crear tarjetas de residencia, pasaportes o visados. Ha sido desmantelado en Rivas.

Agentes de la Policía Nacional han desmantelado en Rivas Vaciamadrid el mayor laboratorio de falsificación documental localizado hasta la fecha, con la detención de doce personas en Madrid, Barcelona, Vigo e Ibiza. La Policía ha detenido a 12 personas que conformaban una organización que principalmente falsificaba la Tarjeta de Residencia de Familiar Comunitario aunque también realizaban una gran variedad de documentos, ha explicado esta mañana en nota de prensa el comisario jefe de la Brigada de Falsificaciones Documentales, Carlos Río-Miranda, el inspector jefe del grupo técnico y el subinspector jefe del grupo operativo de falsificación de Documentos de la Policía.

La investigación empezó en agosto de 2017 con colaboración con Mauritania. Los agentes tuvieron conocimiento de la existencia de una organización criminal dedicada a la falsificación de documentos de identidad para facilitar la introducción en nuestro país de ciudadanos marroquíes, por lo que la importante colaboración de las autoridades marroquíes, "que son fundamentales para este tipo de delitos".

Tras constatar los hechos y realizar diversas gestiones comprobaron que la red estaba liderada por ciudadanos argentinos y españoles que contaban con una red de intermediarios de origen marroquí. Éstos se encargaban de facilitar a sus compatriotas las documentaciones a través de familiares que estuvieran en España. Una vez elaborado el documento, los falsificadores los hacían llegar a los intermediarios mediante mensajería postal realizándose el pago a través de transferencias bancarias o entidades de envío de dinero. Una vez que los documentos estaban en posesión de sus destinatarios en Marruecos, estos accedían a territorio español por vía aérea en vuelos directos o a través de las fronteras terrestres de Ceuta y Melilla. El pago de los usuarios finales variaba en función del tipo de documento.

Por los pasaportes se pagaban entre 5.000 y 6.000 euros, mientras que por los permisos de residencia y de conducción alrededor de los 800 y los 1.500 euros, cantidad que podían incrementarse si había mediadores. Los agentes han intervenido 120 documentos, el 80 por ciento eran falsos mientras que el restante eran verdaderos utilizados como modelos. La variedad de documentos que falsificaban era muy elevada, constante y diaria, lo que da muestra de su profesionalización, ya que elaboraban pasaportes -italianos, argentinos y marroquíes-, cartas de identidad francesas o italianas, visados estadounidenses o tarjetas de residencia de España (régimen general y comunitario).

Los agentes constataron que no se dedicaban únicamente a la venta de documentos falsificados para la entrada ilegal en España, sino que también eran usados para la constitución de empresas, la apertura de cuentas bancarias, la solicitud de créditos o la obtención de permisos de conducir. En algunos casos se ha detectado la presentación a lo exámenes de otras personas, previa manipulación de la fotografía y del chip del pasaporte español de los interesados.

El laboratorio más sofisticado

Tras analizar toda la información recopilada, los agentes llevaron a cabo un importante operativo que finalizó con la detención de 12 personas en Madrid (6), Barcelona (4), Vigo (1) e Ibiza (1) entre los que se encuentran los líderes de la banda. El cabecilla de la organización era un ciudadano argentino mayor, posiblemente impresores de profesión que llevaba 30 años en España y una década dedicándose a la falsificación de documentos. Las medidas de seguridad que tomaba eran muy sofisticadas, ya que tenía tres identidades ficticias, con las que había dado de alta varias empresas y vehículos. De hecho, a su actual pareja la conocía con una de estas identidades.

Los investigadores practicaron entradas y registro en inmuebles de Madrid (5), Barcelona (3) e Ibiza (1) donde intervinieron dinero en efectivo (75.000 euros y 20.000 dólares), cuatro vehículos, un dron, varios dispositivos de almacenamiento masivo de información, documentos falsificados y otros en proceso, así como soportes de documentos y medidas de seguridad. En el registro practicado en un edificio de oficinas de Rivas, los agentes hallaron un sofisticado laboratorio que refleja la profesionalidad de los falsificadores y la alta calidad de los documentos elaborados, siendo necesario un elevado conocimiento técnico y teórico para el manejo de los elementos encontrados por los agentes en dicho laboratorio. De hecho, la organización desarticulada contaba con la infraestructura necesaria para llevar a cabo todas las fases de falsificación de los documentos sin requerir de laboratorios complementarios como ocurre con otros falsificadores.

Algunos de los elementos técnicos intervenidos allí fueron son dos grabadoras láser CNC con valor de 4.000 euros, una maquinaria tipo industrial usada para hacer cortes a alta velocidad y precisión en material de plástico; seis impresoras de sublimación digital para imprimir fondos de seguridad; dos prensas de impresión tampográfica y termográfica; dos escáner; seis impresoras láser y tres equipos informáticos de última generación entre otros.

Modus operandi

Además de esta tecnología disponían de cuantioso material para la realización de las falsificaciones, como 2.000 tarjetas en blanco (PVC y PC) de procedencia China y la mayoría con el chip incorporado, productos químicos para fijar y secar, un secadero artesanal, o sellos para imitar los hologramas de los documentos, entre otros. "No hemos detectado nunca unos documentos con una calidad de falsificación tan grande", han indicado los policís en la rueda de prensa. Los pasaportes los falsificaban a partir de unos verdaderos pero el resto de documentos los hacían desde cero. Es decir, compraban soportes en blanco a los que añadían fondos de seguridad, es decir, los colores que tienen, que los conseguían a traves de máquinas de sublimación de tintan de alta resolución.

Luego añadían los datos de identidad a través de grabadoras láser sofisticadas, como se hacen en realidad. Más adelante añadían los dispositivos holográficos con tinta variable. No obstante, no tenían todas las medidas de seguridad que los documentos verdaderos. "Eran impresores expertos pero los documentos no tienen las mismas medidas de seguridad que una tarjeta normal. Hay que conocer esas medidas para hacerlo bien y ellos lo hacían bien. Para los procesos que no tenían la máquina adecuada, habían creado su propia máquina para hacer serigrafías, y también un secadero artesano para fijar las tintas en un soporte de tráfico", ha explicado uno de los jefes.

Para descubrir los documentos falsos los policías neceistan lupas de diez o quince aumentos, cuando en otras falsificaciones con menos aumentos vale. A simple vista se pueden ver algunos fallos en el DNI, como por ejemplo el cambio de color en el nombre España, teniendo en cuenta que el DNI español es un documento "muy bueno y difícil de falsificar". Los falsificadores eran perfeccionistas y no distribuían los documentos hasta que no estaban perfectos, por lo que desechaban las tarjetas con pequeños fallos y errores, "de ahí su alto valor en el mercado". Además, eran totalmente autónomos, ya que no tenían acuerdos con otros falsificadores, como si tienen otras bandas organizadas.

La investigación sigue abierta porque podría quedar algún documento en circulación, por lo que ya han avisado a sus unidades para que estén atentos. Además, está trabajando la Brigada de Trata de la Policía por si a través de estos documentos se han visto implicados en este delito, aunque sí tienen constancia que los han utilizado para traer personas a España. También hay clientes que no están relacionados con la delincuencia organizados, ya que han pedido tarjetas para no pasar el examen de conducir, por ejemplo.

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