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Martín López Vega, director de Cultura del Instituto Cervantes.
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Martín López Vega, director de Cultura del Instituto Cervantes. (Foto: Kike Rincón)

La Caja de las Letras: una década guardando secretos y tesoros culturales

lunes 02 de abril de 2018, 07:57h
La Caja de las Letras del Instituto Cervantes ha cumplido una década guardando legados cedidos por personalidades de la cultura en español. Un total de 31 escritores, artistas, músicos, científicos, cineastas o actores han dejado custodiados sus legados, bajo llave, en la cámara acorazada de la institución cultural. Objetos personales, manuscritos, primeras ediciones y guiones cinematográficos son algunos de los tesoros que descansan en este espacio cultural.

Esta caja fuerte y cámara acorazada, ubicada en la planta baja de monumental Instituto Cervantes, permanece a diario con sus puertas abiertas. No guarda oro, ni billetes ni créditos pero sí custodia cajas que velan por los grandes tesoros personales y culturales. Poco queda de sus antepasados bancarios aunque la entrada a la Caja de las Letras recuerda que un día este edificio se dedicó a los asuntos financieros.

Fue en el año 2007 cuando el Instituto Cervantes se mudó a la calle Alcalá 49, en pleno centro de Madrid. Un edificio conocido inicialmente como Banco Español del Río de la Plata y que posteriormente alojó al Banco Central y que deja herencias que se identifican con las cariátides -columnas en forma de mujer- que custodian la entrada, y las ventanillas de atención al público que ahora forman parte del paisaje cultural que acompaña la sala de exposiciones.

"Cuando las personalidades dejan el legado deben decidir la fecha de apertura"

"El que un banco haya sido transformado en una institución cultural es un triunfo porque normalmente ocurre al revés, los bancos se comen a las instituciones culturales", sostiene Martín López-Vega, director de Cultura del Instituto Cervantes. Atravesamos junto a él esa puerta acorazada que recuerda que en esta sala de dos plantas fueron muchos los que guardaron sus alhajas, joyas y ahorros. Pero desde hace diez años, otros tesoros, no monetarios, descansan en estas cajas de seguridad aguardando la fecha de apertura que concretan sus propietarios, no precisamente pronto, en alguno casos. Objetos personas, espirituales y profesionales que son testigo de la trayectoria vital del personaje y que desean no ser olvidados. Una de las razones que dan vida a este espacio en el que se respira cultura en cualquiera de sus rincones.

A lo largo de dos lustros, destacados personajes de la cultura española e hispanoamericana han depositado sus legados en alguna de las 1.800 cajas de seguridad de la Caja de las Letras. Por sus sótanos han pasado 31 personalidades del mundo cultural para dejar guardado su legado más apreciado. Fue el escrito Francisco Ayala -Premio Cervantes en 1991- quien inauguró la caja y la tradición de no desvelar el contenido del legado aunque no siempre es así. Quiso dejar su legado en la caja número mil y a partir de entonces, otros ilustres autores y figuras de la cultura como Carlos Edmundo de Ory, Pablo García Baena o Jorge Edwards han dejado su huella en esta peculiar cápsula del tiempo.

En otras ocasiones, la Caja de las Letras también guarda legados in memoriam de personalidades ya fallecidas con anterioridad. Es el caso de Antonio Buero Vallejo, que se guarda su pipa y uno de los bolígrafos con los que escribía las obras, y de Miguel Hernández, una primera edición de sus primeros poemarios. Las tarjetas postales escritas a mano por el cantor argentino Atahualpa Yupanqui también descansan aquí junto a uno de los bienes más preciados del Nobel colombiano Gabriel García Márquez: "Conserva en la caja una arqueta con tierra de su casa natal en Aracataca".

Aunque los escritores son mayoría, otras muchas expresiones de la cultura están también representadas: el arte (Antoni Tàpies), la ciencia (Margarita Salas), la música (Cristóbal Halffter, Luis de Pablo), la danza (Alicia Alonso, Víctor Ullate), el cine (Luis García Berlanga), el teatro (Nuria Espert), la interpretación (Manuel Alexandre), la fotografía y la edición (Mario Muchnik) o la gestión literaria (Carmen Balcells).

La norma no escrita por la que el Instituto Cervantes invita exclusivamente a españoles o hispanoamericanos se rompió el pasado mes de octubre con el británico John Elliott. El hispanista inglés, profundo conocedor de nuestra historia, eligió la caja número 1492, el año del descubrimiento de América. Ese mismo día, Elliott protagonizó la primera Tribuna del Hispanismo, un nuevo foro de debate en reconocimiento a los extranjeros estudiosos de España. A este valioso espacio legó el reloj que compró en Suiza a los 16 años con el dinero obtenido por su primer libro, un cuento infantil.



Las cajas normalmente tienen fecha concreta de apertura, elegida por cada protagonista. Sin embargo, hay excepciones como la de Luis de Pablo. ¿Cómo sonará la obra inédita del compositor español? Pidió que su caja solo se abra cuando él haya muerto. El día que llegue, añadió, se deberá interpretar la partitura que dejó guardada. Fechas de apertura tardías como la que también especificó Juan Goytisolo en la que hubiese cumplido 100 años. El escritor dejó dos manuscritos inéditos: un libro de poemas y otro de prosa. "Para quienes admiramos a Goytisolo es emocionante saber que aquí dentro descansan dos manuscritos inéditos que saldrán a la luz en 2031", detalla el director de Cultura del Instituto Cervantes.

Hasta el momento se han reabierto tres cajas: las de la agente literaria Carmen Balcells, el actor Manuel Alexandre (su sobrino y heredero estuvo presente en la apertura de su caja en la que se encontró el TP de Oro honorífico) y la bióloga molecular Margarita Salas: "Esta caja se abrió hace unos meses y pudimos ver que guardaba un legado muy importante para ella: el primer cuaderno del protocolo que realizó en Nueva York en el laboratorio de Servero Ochoa".

Nicanor Parra rompió la tradición de los manuscritos

Manuscritos, ediciones inéditas, guiones cinematográficos, cuadernos con investigaciones, cartas y objetos personales, partituras y galardones. Objetos y referencias personales y profesionales que de alguna manera marcaron el destino de estos referentes culturales. Unas cajas en las que la poesía ocupa un lugar esencial pero también han dejado hueco a los antipoetas, como Nicanor Parra. Científico de formación y renovador único en la creación literaria dejó un legado muy especial, que cedió en 2012 su nieto, rompiendo con la tradición de los manuscritos: la máquina de escribir que el autor chileno utilizó para crear su obra. Una 'máquina del tiempo', como la denominaba Parra realizada en Estados Unidos y que permanecerá hasta septiembre de 2064, fecha en la que cumpliría 150 años de edad.

Mario Muchnik dejó una caja de música y una flauta de su remota niñez allá por los años treinta del pasado siglo. Víctor Ullate dejó un reloj de su abuelo y un anillo de su padre; y la mexicana Elena Poniatowska, una pulsera de latón que su padre llevaba mientras combatía en la Segunda Guerra Mundial. Y otros, como Juan Marsé, depositaron -aunque no se sabe si será cierto o tan solo fue una anécdota que expresó el escritor catalán- el secreto de a escalivada y otras cosas no tan importantes: "No voy a decir de qué se trata, porque no estaría bien, es secreto. Aunque sí puedo anticipar que contiene el secreto de la 'escalivada', un plato catalán. Ahí está el secreto de cómo hay que hacerlo", pronunció el día que cedió su legado. Cierto o no, solo queda esperar a 2029 para salir de dudas sobre este manjar gastronómico.

La lista de legados seguirá recibiendo nuevos invitados. El próximo llegará con el premio Cervantes 2017, el nicaragüense Sergio Ramírez quien cumplirá con la tradición el próximo 20 de abril. Tres días antes de recoger de manos del Rey el galardón más preciado de las letras en lengua española, visitará el Instituto Cervantes para ceder su tesoro más valioso. ¿Qué guardará en su caja? Pronto lo sabremos.

Premios Cervantes de los dos últimos lustros han pasado por la Caja de las Letras: Antonio Gamoneda, Juan Gelman, Ana María Matute, Juan Marsé, José Emilio Pacheco, José Manuel Caballero Bonald, Nicanor Parra, Elena Poniatowska, Juan Goytisolo, Fernando del Paso y Eduardo Mendoza.



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