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Callao, el día del entierro de la actriz
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Callao, el día del entierro de la actriz (Foto: Raquel Albarrán)

Nace Saritísima: la diva que abandonó Hollywood por el cuplé

sábado 10 de marzo de 2018, 09:37h
La imagen que perdura de Sara Montiel no hace justicia a la carrera de una actriz que maravilló a América Latina y encandiló al Hollywood de los años 50. Bajo el personaje que ella misma alimentó para la prensa rosa en la última etapa de su vida, se esconde la voz del cuplé más genuino y el rostro de algunos de los títulos más taquilleros del cine español.

Ambiciosa desde la cuna, La Mancha pronto se quedó pequeña para María Antonia Alejandra Vicenta Elpidia Isidora Abad Fernández. Su nombre de bautismo también. Bajo el alias de Sara Montiel, una joven nacida el 10 de marzo de 1928 en Campo de Criptana debutaba con tan solo 15 años en la escena cinematográfica española con Te quiero para mí, de Ladislao Vajda.

Los papeles rotundos no llegaban y Saritísima no iba a esperarlos sentada. Emigró a México y no se equivocó en su elección. En tierras aztecas rodó 14 películas que la convirtieron en la reina del melodrama. Este sería su trampolín para dar el salto a Hollywood, donde llegó sin la mínima noción de inglés.

Su trayectoria y belleza conquistaron a Samuel Fuller, Robert Aldrich y Anthony Mann, quien sería su primer marido. En Los Ángeles entabló amistad con Greta Garbo y James Dean, con quien fue fotografiada poco antes de que este falleciera. En el trabajo, no le tembló el pulso a la hora de aceptar el papel de Nina en Veracruz, que protagonizó junto a Gary Cooper y Marlo Brando en 1954.

Sin embargo, su andadura en Estados Unidos terminaría poco después de despegar. En 1957 se estrenaba en el Rialto El último cuplé, un inesperado éxito que hizo regresar a la Montiel a casa. Aún saboreando las mieles del triunfo, le llegó otra oportunidad de oro: La violetera (1958). De nuevo, un rotundo taquillazo que la consagró como primer icono sexual del país. Inolvidables serían desde entonces los temas del film Fumando espero y El relicario.

Abandonó el séptimo arte con la llegada del Destape en 1974, pero siguió ligada al mundo del espectáculo como cantante, actriz de teatro y presentadora de televisión. El reconocimiento a su carrera llegó más tarde. En 1994 recibió el Golden Eagle, el premio más importante de la comunidad hispana de Hollywood y en 1997 la Academia de Cine le concedió su Medalla de Oro, entre otros galardones.

Una vida amorosa de película

Sus relaciones amorosas no fueron menos sonadas que sus característicos cuplés y su estilo kitsch. A un primer romance con Miguel Mihura en su adolescencia le sucedería el que mantuvo con el poeta León Felipe. Antes de casarse en dos ocasiones con el director Anthony Mann, la diva aseguraba haber mantenido un amorío con el Nobel español Severo Ochoa, un hecho que mantuvo oculto durante 40 años hasta la publicación de su autobiografía.

Tras el citado primer matrimonio, Sara Montiel volvió a casarse con el industrial José Vicente Ramírez Olalla. De nuevo resultó una unión fallida. No fue así el caso de su tercer esposo, Pepe Tous, con quien adoptó a sus hijos Thais y Zeus tras diez años de relación. Quedó viuda y ya en la tercera edad se casó con Tony Hernández, un joven cubano fan suyo con quien vivió numerosas polémicas y del que se divorció diez años antes de fallecer el 8 de abril de 2013 en Madrid.

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