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Ferrera torea al natural a su segundo enemigo, al que cortó una oreja
Ferrera torea al natural a su segundo enemigo, al que cortó una oreja

San Isidro: Antonio Ferrera corta oreja en otra tarde insufrible

domingo 21 de mayo de 2017, 22:39h
Si Antonio Ferrera no hubiera estado presente en el decimonoveno festejo de San Isidro, los pocos aficionados que quedan en la plaza de Madrid se habrían marchado a casa vacíos de toda emoción, con una mezcla de tristeza y cabreo por el rumbo que está tomando esta feria. Porque, una tarde más, la emoción brilló por su ausencia. Una tarde más se lidió una corrida mal presentada que no tuvo un ápice de sangre brava en las venas. Para no romper el sino del presente ciclo, el encierro de Las Ramblas fue manso, blando y descastado. Una corrida infumable a la altura de las últimas lidiadas por la divisa albaceteña en esta plaza.

Pero ahí estaba Ferrera, un torero maduro y en plenitud que llegaba a Madrid impulsado por sus triunfos en la pasada Feria de Abril de Sevilla. Como allí, intentó toda la tarde lucirse con el capote. Pero fue imposible. Las huidizas embestidas de sus oponentes no le dieron opción. No se rindió Ferrera y tras clavar banderillas con facilidad, pudo lucirse ya con la muleta frente al quinto. Vertical, a veces desmayado, y muy templado, trazó una faena a media altura que tuvo su momento álgido en el toreo al natural.

Dos redondos larguísimos con la izquierda, lo mejor. Los remates por bajos, también de enorme sabor y torería. Y la plaza, huérfana de toreo y emociones, olvidó el poco ajuste que hubo por momentos y se entregó. Tras cobrar una estocada baja, cortó una oreja y aún le pidieron la segunda. Su primero, feo y casi veleto de cuerna, comenzó moviéndose pero rápidamente acortó el recorrido y empezó a defenderse.

El resto de la tarde fue para olvidar. Tan animoso como vulgar, Juan José Padilla levantó los tendidos en los primeros tercios pero luego se estrelló con un lote que no le dio la mínima opción. Inválido fue el impresentable primero, mientras que el cuarto salió rajado de chiqueros. Tampoco brilló Manuel Escribano. Si bien el sexto tuvo nobleza y calidad, su poquísimo fondo lo dejó todo en un espejismo. El descastadísimo y parado tercero, aún fue peor.

Ficha

Se lidiaron seis toros de Las Ramblas, desiguales y mal presentados en general; nobles, mansos, blandos y descastados. Juan José Padilla: silencio y saludos. Antonio Ferrera: silencio y oreja con petición de la segunda. Manuel Escribano: silencio y saludos. 11ª de la Feria de San Isidro. Más de tres cuartos de entrada.

CRÓNICA DEL FESTEJO ANTERIOR

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