www.madridiario.es
La actriz María Galiana, IX Premio Madrid Toda una Vida
Ampliar
La actriz María Galiana, IX Premio Madrid Toda una Vida

María Galiana: "No tengo suerte, me lo he ganado a pulso"

Comprometida, excesivamente puntual, generosa y nada cariñosa. Así se define María Galiana. O Herminia, como sus fans la conocen. En el año 2000 se jubiló como profesora. Ese mismo año triunfó como actriz. Con 76 años de edad todo el mundo la conoce como la 'abuela de España', aunque no se identifica para nada con el personaje que interpreta. Por su destacada trayectoria personal y profesional vinculada a la educación y la interpretación, el jurado de los IX Premios Madrid le ha concedido el Premio Toda una vida.

¿Cómo se siente tras recibir este premio?
Como me voy a sentir, muy contenta. Estoy encantada y aunque no soy muy de premios, curiosamente los tengo todos. Debe ser que caigo bien.

¿A qué o a quién ha dedicado toda una vida?
Más a la docencia que a ser actriz. He tenido una vida muy corta como actriz, pues comencé en 1991. He sido docente 38 años y no lo he sido 40 porque pedí dos años de excedencia para hacer teatro. Cuando me llamó José Luis Gómez para mí fue lo más, primero porque soy una gran admiradora suya y después porque es un gran actor y un director extraordinario. También porque era la única ocasión de mi vida de ponerme en contacto con el mundo de la interpretación.

Docencia e interpretación, dos mundos completamente distintos...
Son distintos pero tienen relación. Primero porque un profesor está siempre con público y probablemente es el público más exigente. Dar clase es como retratarse, desnudarse y estar totalmente sola ante el peligro. En ese sentido sí se parece. También hay otras cosas relacionadas con la interpretación: la capacidad psicológica que una tiene y el conocimiento de la gente que nos rodea. Creo que en ese sentido tengo facilidad: siempre me pongo en la piel de otras personas.

¿Cómo recuerda estos 38 años como docente?
Maravillosamente, muy bonitos. Recuerdo una vez que me hicieron una entrevista junto a una actriz mucho más joven que yo y contaba que ella era una actriz frustrada y eso yo no lo he sido nunca. Yo no he estado nunca dando clase y pensando "estoy disfrutando, pero lo que de verdad me hubiese gustado es ser actriz". Mentira. A mi no me hubiese gustado ser una actriz al uso.

En repetidas ocasiones compaginó la docencia con la interpretación...
Las compaginé prácticamente 12 años, del 1988 al 2000 que me jubilé. Del 90 al 92 pedí dos años de excedencia, para hacer teatro. Cuando hablo de compaginar la gente se piensa que uno está en misa y repicando, pero que a uno le llamen a lo largo de un año para tres películas a dos sesiones por película, no es nada. Para colmo, como me llamaban en verano y era cuando estaba en vacaciones casi no tenía que compaginar nada, porque la mayoría de las cosas se graban cuando hay buen tiempo. Por tanto, lo de compaginar es muy relativo. Ahora recuerdo muchas noche que viajaba en autobús de Sevilla a Madrid. Iba a la capital, grababa y me volvía a Sevilla ese mismo día. Dejaba las diapositivas de mis alumnos preparadas y las pasaban mis compañeras. Lo he hecho muchas veces. La gente me dice que tengo mucha suerte, pero es que me lo he ganado a pulso.

¿Cómo cambió su vida al pasar de profesora a actriz?
Cambió mucho. Ahora estoy todo el día en el tren, voy mucho más descansada. He viajado lo que yo nunca me esperaba. ¿Quién me iba a decir a mi que con 65 años que me jubilé iba a ir seis veces a América? (risas). Ni loca. He estado en Nueva York, dos veces en Buenos Aires, en Cuba y en Río de Janeiro haciendo películas. Todo esto nunca se me había pasado por la imaginación. Yo viví una época en la que con dos sueldos de profesores (su marido también era maestro) no podía permitirme el lujo de ir a ninguna parte, ni al extranjero. Realmente ahora estoy disfrutando de la vida. Me gusta mucho hacer lo que me da la gana, soy muy independiente. No me importa vivir sola; desgraciadamente mi marido murió hace ahora tres años y medio y se nota mucho. Pero no quiero depender de los demás.

El mismo año que se jubiló le dieron el Goya a la mejor interpretación femenina de reparto por su papel en 'Solas'. ¿Cómo recibió el premio?
Muy asustada. Estaba convencida que no me lo iban a dar, aunque los productores propusieron mi candidatura porque la gente estaba muy sorprendida. Se creyeron mi papel. Si yo, licenciada en Filosofía y Letras y catedrática de instituto, había hecho creer a la gente que era analfabeta, es que soy una actriz como la copa de un pino. Ahora me pasa lo mismo con Herminia (el personaje que interpreta en 'Cuéntame como pasó'), la gente se cree que soy como ella (risas). Pero no me parezco en nada. Somos como un huevo y una castaña. Yo conduzco, soy super 'progre' en todos los sentidos, no tengo nada de abuela.

Desde que en 2001 comenzó con la serie Cuéntame se ha convertido en la 'abuela de España'.
Fíjate. Me hubiese gustado también hacer alguna película en la que hubiese sido madre. Todavía puedo hacer ese papel. Que me endosen el personaje de abuela me gusta regular, sé que hay muchas actrices de mi misma edad que no se han quedado en abuela. Yo espero que cuando surja otra posibilidad, no sea una abuela.

¿En quién se fijó para preparar el papel de Herminia?
En la madre de mi padre. Mi abuela María era como Herminia. Muy seca, prudente, que nunca cuenta a unos los trapos sucios de los otros, hacedora de la paz, que siempre busca la unión familiar y que nunca cuenta sus penas. Una mujer con un carácter agradable, pero que no es dulce. Recia, con unos valores muy claros, muy amplia de mente, muy tolerante y con una moral intachable. Mi abuela era así, era una mujer muy fuerte. Las nietas siempre decíamos: "esta hubiese ido en carreta al oeste".

Si tuviese que elegir entre profesora y actriz, ¿con qué se queda?
Profesora. Sin dudarlo. Probablemente a mi de joven me hubiera costado mucho trabajo ser actriz.

Si volviese a nacer, ¿cambiaría algo de su vida actual?
Nada. Hasta ahora mismo, nada. Yo tuve la oportunidad de hacer 'Solas' a los 63 años. Si la hubiese tenido con 40 pues no sé si me hubiera cambiado la vida. Lo que nunca haría sería irme a Madrid como se vino Antonio Banderas con 15.000 pesetas en el bolsillo o como se vino María Barranco, buscar una pensión barata y contactar con los jefes de cásting para hacer las pruebas. No lo haría nunca, lo tengo muy claro. A mi se me apareció la Virgen de Fátima.

Si no hubiese sido actriz, ¿qué hubiese hecho después de jubilarse?
No lo sé, pero desde luego trabajar. Y no en mi casa. Lo que no hubiera sido nunca es ama de casa. Me gusta mucho guisar, pero odio limpiar y hacer todos los días lo mismo. Lo último que haría sería dejar de tener una muchacha. El último dinero que dé será para una chica de servicio. Sé que acabaré con la peruana del brazo dando paseos, porque con mis hijos no voy a vivir. La tendré de guardaespaldas, iré al cine con ella. Si no hubiese sido actriz supongo que hubiese hecho la tesis doctoral, hubiera trabajado en alguna organización o me habría hecho cooperante.

¿Cuáles son sus virtudes y sus defectos?
Sentido del honor, como se ha llamado toda la vida, muy comprometida, extraordinariamente puntual, nada cariñosa, bastante generosa y muy seria cuando tengo que serlo. Conmigo se puede contar. En cuanto a mis defectos tengo muchísimos. Probablemente, el peor es el mal genio. Cuando me sale es terrible. Cuando vislumbro que están deseando engañarme o cuando me tratan de una manera paternalista para tratar de convencerme de algo y no me dejan mi libertad de elección y decisión me pongo de los nervios y de muy mal genio.

¿Cómo se siente anímicamente?
Estoy triste. La vejez es triste en el sentido que se te van agotando las esperanzas. Tu sabes que te queda poco tiempo. Todos los días te levantas diciendo "tengo un días más, pero en cualquier momento piensas que te vas a morir". Además los hijos no suplen la falta de la pareja. Mi marido era un ser extraordinario, intelectualmente hablando, y a mí me encantaría poder seguir teniendo con él las conversaciones que teníamos. Porque con los hijos, lo que haces es vivir con los otros. Cuando me quedo sola echo de menos a Rafael. Hablaba con él de todo. Él vivió ocho años de mi jubilación y me lo dijeron sus amigos en el cementerio. "Que pena, era la persona que más disfrutaba con tus éxitos".

¿Tiene nuevos proyectos?
Ahora mismo solo trabajo en 'Cuéntame'. Cuando murió Rafael, en el 2008, al poco tiempo me propusieron teatro y a mi me pareció una salvación tener lo fines de semana empleados. Hasta el 2010 no tuve días hábiles para estar tranquila en mi casa y decidí que se acababa. En estos momentos teatro no voy a hacer. Es más, si apareciese alguna película tendría que valorarlo. Ahora quiero todos los fines de semana libres y así estoy más descansada. Aunque para una actriz el final es el teatro, porque siempre se puede hacer algún papel, tengas la edad que tengas. Aunque si Fernando Trueba me ofrece un papel protagonista en su próxima película, en 'Cúentame' no me ven el pelo.

¿Qué le queda por hacer todavía a María Galiana?
Papeles importantes, papeles bonitos, papeles con carne, papeles con mucha dificultad, en los que yo tuviera que dar el do de pecho, papeles reto. Eso es lo que le gusta a una actriz. Quiero un personaje con el que me tenga que dejar la piel en el asador.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de Madridiario

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.