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(archivo) (Foto: Antonio Jose Villalta Tartalo)

'Better with photocall'

viernes 16 de septiembre de 2016, 14:53h

Ni por un instante se vayan a creer todo lo que dicen las celebrities en las entrevistas. “-Me pongo lo primero que pillo-”, “-casi no llevo maquillaje-” o el tan manido “-nunca me he operado de nada-” son en muchas ocasiones mentirijillas piadosas que esconden detrás un complejo dispositivo para cuidar al milímetro su imagen, por la que pugnan en delicado equilibrio estilistas, asesores, manager, productores y demás especímenes del hábitat farandulero. Nada se deja al azar y al final, en la intimidad de su habitación o camerino, el espejo devuelve al famoso el okey para salir ahí afuera y que decenas de cámaras capturen la mejor versión de sí mismo.

Desde siempre se ha dicho que una buena imagen es fundamental para sumar adeptos y doblegar voluntades. Por lo general, siempre queremos agradar al semejante, gustar y ser convincentes con el fin de alcanzar el éxito, ya sea en el trabajo, el instituto o un viernes por la noche para salir de copas. Entonces nos ponemos en la piel del famoso. Claro que no disponemos de tantos gurús ni recursos estéticos pero hacemos una faena de ‘aliño’ y, tirando de instinto y estrategia, obramos el milagro para obtener la mejor tarjeta de visita personal que presentar al resto del mundo.

Del mismo modo que nosotros copiamos el look del admirado famoseo, cada vez más marcas emulan a las grandes corporaciones empresariales e institucionales a la hora de proyectar su imagen. El investigador y experto en comunicación Andy Stalman ha convertido su ‘Brandoffon, el branding del futuro’ en un best-seller. El libro revela las claves del éxito para que los demás nos vean, y nos vean bien. Hoy en día para comunicar considera indispensable crear una personalidad y unas características inimitables con las que sobresalir y subraya que una marca se queda instalada en nuestra memoria para siempre cuando es capaz de hacernos vivir una situación sensorial verdaderamente gratificante. Empresas e instituciones ponen cada vez más cuidado en la proyección de su marca, y en ese empeño la imagen es uno de los factores más importantes.

El asunto no baladí y si no le prestamos atención, además de menoscabar nuestra marca, hay casos en los que puede costarnos el dinero. Miren si no el fútbol. La Liga de las Estrellas advierte a los clubes que jueguen en casa de que la ocupación de la grada de fondo de sus estadios (la opuesta a la cámara principal) debe ser de al menos el 75%, en caso contrario serán aplicables las sanciones previstas en su reglamento. Si la ocupación es inferior al 50%, dicha sanción se duplicará. Es decir, que junto con los ‘pinchazos’ en la fórmula ‘pagar por ver’ el negocio-espectáculo-deporte del fútbol profesional ha de tener público suficiente que refuerce esa buena imagen. El afán por conseguir impactos publicitarios ha llevado a los clubes a colocar en las mesas de las sales de prensa cartelitos, prendas deportivas y hasta botellas de agua o refrescos tapando la cara de sus jugadores o entrenadores, con especial flagelo para los más bajitos a los que apenas si se les ve la cara.

En política también han cobrado fuerza los fondos con factor humano y raro es el mítin o acto público que no tiene detrás del atril de intervenciones a un nutrido grupo de guapos y guapas militantes en su mejor versión, prestos a sonreír y aplaudir según sea el clima generado por el líder de turno.

En todos los casos lo que se cuida con un mimo especial es el fondo, justo detrás del personaje al que apuntan las cámaras. Es el contexto físico que envuelve al protagonista y su valor estético y publicitario es de muchos kilates. En este menester no cabe la improvisación, y cuando no se cuenta con una buena ‘fuga visual’ o ‘tiro de cámara’, se crea. Entonces las marcas recurren un instrumento que ha cambiado por completo la gestión de la imagen corporativa y que ya ha pasado a formar parte de la vida del común de los mortales, aunque no sea famoso. Se trata del photo call.

Por supuesto hay photocall en las salas de prensa de los estadios de fútbol, con logotipos distribuidos a cuadros como si fuese un tablero de ajedrez. También los utilizan los partidos políticos en sus congresos mostrando lemas específicos, fotografías, emblemas y colores característicos de cada formación. Se encuentran a la entrada de las grandes empresas, tras el puesto de recepción y en la sala de reuniones. No faltan tampoco en los hoteles, salas de fiesta y discotecas de moda, donde se suelen celebrar desfiles o presentaciones a las que asisten modelos o personajes famosos.

Y como en el fondo todos queremos sentirnos celebrity, ya proliferan los fondos corporativos en teatros y auditorios, donde posamos delante del cartel del musical o la fotografía del artista que actúa ese día como si fuésemos un personaje VIP luciendo nuestras mejores galas y mirada ‘acero azul’. Los ganadores de toda competición deportiva que se precie se subirán al podio delante de un photo call, si con himno, mejor. Y hasta en la sala de espera del dentista podremos hacernos un selfi con la imagen de la clínica detrás, que subiremos a las redes sociales de inmediato porque el planeta no puede permanecer ajeno a nuestros pasos.

Sin duda, hay actos en los que necesitamos poner un photocall. Si no sabes dónde puedes encontrar y contratar uno, encontrarás el mejor precio de photocall en todorollup. Aquí tendrás un servicio excelente y profesional en todo momento.

Los verán y los disfrutarán, cada vez más, en bodas, bautizos, comuniones y demás eventos familiares. A todos nos gusta un ‘me gusta’, sentirnos queridos e importantes. Así que la próxima vez que posen tengan cuidado con el fondo, porque nunca se sabe quién puede estar al quite para inmortalizarnos delante de photocall.

Javier Caballero

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